Los cien días “cuesta arriba” de Xiomara Castro frente al gobierno de Honduras

La presidenta de Honduras Xiomara Castro el día de su asunción. Foto AFP

 

 

 

Asumió el mando de Honduras hace cien días y, aunque el optimismo sobre su gestión se mantiene, la izquierdista Xiomara Castro aún debe limpiar la imagen del país, manchada por el narcotráfico y la corrupción, y contener una migración alentada por la pobreza.

Por Clarín

Castro, de 62 años, esposa del expresidente Manuel Zelaya, derrocado en 2009, se convirtió el 27 de enero en la primera presidenta de este país centroamericano, tipificado como un “narco-Estado” en una corte estadounidense.

Su antecesor, Juan Orlando Hernández, fue extraditado recientemente a Estados Unidos por narcotráfico, y en la fila está el exjefe de la Policía, Juan Carlos Bonilla. “Tony” Hernández, hermano del exmandatario, ya cumple cadena perpetua allá, por el mismo delito.

Para el directivo del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), Ismael Zepeda, “estos primeros cien días han sido cuesta arriba” porque “es difícil construir sobre una base podrida que dejaron” los dos gobiernos de Hernández (2014-2018 y 2018-2022).

Castro acabó con una hegemonía de partidos de derecha (Partido Liberal y Partido Nacional). Acusa a este último de dejar al país en crisis y con una deuda pública de 17.000 millones de dólares. Prometió cambios estructurales con un “socialismo democrático” antineoliberal.

Con “oxígeno”

En sus primeros días exoneró del pago de tarifas eléctricas a sectores vulnerables, mientras busca renegociar contratos con generadoras para rebajar el costo de la energía.

Pero aún tiene pendiente la creación de empleo, en un país de 10 millones de habitantes, donde casi el 74% de los hogares vive en pobreza. Muchos ven en la masiva migración irregular a Estados Unidos una forma de conseguir empleo.

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