Hong Kong, a punto para nombrar al nuevo jefe de su Ejecutivo, leal a China

Hong Kong, a punto para nombrar al nuevo jefe de su Ejecutivo, leal a China

Secretario de Seguridad de Hong Kong

 

 

 

El antiguo secretario de Seguridad de Hong Kong, John Lee, está llamado a convertirse mañana en el próximo jefe del Ejecutivo de la excolonia británica si un comité electoral leal a Pekín lo elige finalmente con el objetivo de asegurarse el control político del territorio.

Lee, hasta ahora número dos del actual Ejecutivo hongkonés, oficializó su candidatura el pasado 9 de abril con el beneplácito de Pekín para gobernar la excolonia británica.

Lee será, de hecho, el único candidato a las elecciones de mañana, aunque el jefe del Ejecutivo hongkonés no se elige mediante voto popular sino mediante una elección a pequeña escala en la que solo los miembros de un comité electoral pueden votar.

Dicho comité está formado este año por 1.462 miembros, todos ellos leales políticamente a Pekín.

Lee necesita al menos 751 votos a favor de este comité para suceder a la actual líder, Carrie Lam.

Lam se convirtió en 2017 en la primera mujer al frente del Gobierno de Hong Kong al obtener 777 de los 1.194 votos del comité electoral y es la segunda gobernante mejor pagada del mundo.

Sin embargo, es la gobernante menos valorada por la población desde que en 1997 Gran Bretaña retornó a China la soberanía sobre la hasta entonces colonia.

Durante su mandato, Hong Kong ha estado sacudida por cambios sin precedentes que han hecho tambalearse su estatus de centro financiero asiático y también retroceder las libertades civiles existentes en pro de un acercamiento al Gobierno estatal.

La popularidad de Lam ha seguido en declive en los últimos meses debido a los rebrotes de covid-19, que han convertido a la excolonia en el territorio del mundo desarrollado con mayores tasas de mortalidad pese a que durante la mayor parte de la pandemia habían logrado mantener a raya la enfermedad con severas medidas de prevención.

Esa política también tuvo duros efectos sobre la economía hongkonesa, al provocar el cierre o la salida de numerosas empresas, así como la marcha de 70.000 de sus residentes.

CANDIDATO OFICIALISTA

Durante la campaña de estos últimos días para lograr los apoyos necesarios, Lee ha señalado que entre sus planes está el de “garantizar la ley y el orden”, “proteger el orden constitucional” o “mantener una administración eficiente, limpia” que permita a Hong Kong “establecer un entorno estable y seguro en todos los aspectos”.

Así, su principal reto será devolver a Hong Kong la competividad y tratar de que la ciudad semiautónoma mantenga su estatus internacional como centro de negocios en un momento de éxodo masivo a otras ciudades como Singapur.

Desde su antiguo puesto como secretario de Seguridad, Lee desempeñó un papel clave en la represión de la oposición en Hong Kong y en la implementación de una estricta ley de seguridad nacional impuesta por Pekín en 2020 para contrarrestar el movimiento de protesta de 2019, cuyas manifestaciones se tornaban cada vez más violentas.

En 2021, China aprobó otra nueva normativa, de carácter electoral, que restringió los mecanismos democráticos establecidos en la ciudad semiautónoma para favorecer el gobierno de los sectores pro-Pekín.

De hecho, el pasado diciembre los candidatos afines a Pekín se repartieron casi todos los escaños al Parlamento tras unas controvertidas legislativas protagonizadas por la alta abstención, y a las que no concurrió la oposición.

Pekín ha estrechado su control sobre la antigua colonia británica en los años hasta el punto de eliminar cualquier posibilidad de disenso político, y su ley de seguridad ha provocado una oleada de arrestos y graves retrocesos en el respeto a los derechos humanos, según Amnistía Internacional.

En 2021, más de medio centenar de organizaciones hongkonesas decidieron disolverse para minimizar los riesgos para sus miembros de ser acusados de alguno de los supuestos de la polémica ley, mientras que numerosos activistas se han exiliado o han sido detenidos y encarcelados.

EFE

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