Madres y esposas ucranianas, unidas por el dolor y en busca de sus soldados vivos o muertos

La madre de un soldado ucraniano, llorando en el funeral de su hijoAFP

 

 

 

Emiliya lleva más de un mes intentando que le entreguen el cuerpo de su marido fallecido tras la invasión rusa en Ucrania, como otras mujeres y madres de soldados ucranianos que buscan a sus esposos e hijos enviados al frente.

Es una de las mujeres que acude a la sede en Kiev de la Organización de Madres de Soldados en busca de ayuda, pues desde que supo de la muerte de su marido Vadym Hubanov en un ataque ruso lleva intentando recuperar su cuerpo.

“Para que traigan el de mi marido y el de todos” los ucranianos muertos en los combates desde que comenzó la invasión rusa el pasado febrero, asegura a Efe.

LAS MADRES SE UNEN

Emiliya, de 37 años, acude la sede de la organización muy cerca de Maidán, la Plaza de la Independencia en el centro de la capital ucraniana, escenario simbólico de muchas luchas sociales en la historia del país.

La responsable de las Madres de Soldados, Valentyna Vasylivna, junto con otra de las representantes de este grupo, Iryna Zinchenko, la reciben en una oficina pequeña en espacio, pero grande en voluntad de ayudar a mujeres como ella.

Viste con los colores amarillo y azul de la bandera de su país y subraya que al unirse a otras esposas y madres de combatientes lo que quiere es que vuelvan todos del frente, o al menos como en su caso puedan recuperar sus cuerpos.

Que por lo menos su hija Valeria pueda acudir a algún lugar en el que descanse en paz su padre, sentencia.

Como otras mujeres a las que ayuda esta organización, coincide en que no se debe enviar al frente a nadie sin experiencia militar.

Sabe que su marido murió el pasado 17 abril cerca de Lugansk en un ataque ruso, en el que murieron unos veinte compañeros del 16 batallón de las fuerzas ucranianas, pero poca más información tiene sobre dónde está el cuerpo de su esposo.

Esta empleada de una empresa de nuevas tecnologías muestra la foto de Vadym, con la esperanza de que algún día pueda recuperar sus restos, tras haber buscado ayuda en organizaciones como Cruz Roja, por si del lado ruso decían algo, y ahora con Madres de Soldados.

“Mi marido es un héroe ucraniano”, asevera.

¿DÓNDE ESTÁ MI HIJO?

Alla también muestra una foto, la de su hijo Oleksiy, de 31 años, y coincide en que también fue enviado al combate pese a carecer de formación militar.

Esta madre, de 53 años, no sabe de su hijo desde el pasado 17 de mayo y por eso también acude a esta organización que integran unas doscientas mujeres, todas voluntarias, de forma altruista.

Oleksiy fue destinado al principio a puestos de control, pero luego las conocidas como Defensas Territoriales de las Fuerzas Armadas de Ucrania le enviaron al frente con el batallón Dnipro.

Ella sabe que en un ataque ruso murieron 26 ucranianos, pues le han llegado historias como la de un hijo que murió en los brazos de su padre durante los bombardeos, pero desde hace días que no tiene más información sobre su paradero en la zona de Kirovogradskiy.

La preocupación, la incertidumbre sobre la suerte de su hijo ante la falta de noticias, se evidencian en su semblante.

APOYO INTERNACIONAL

Valentyna Vasylivna, de 70 años, recuerda a Efe que el grupo de mujeres que dirige no es nuevo, no es algo que haya surgido cuando empezó la invasión rusa el pasado febrero, sino que desde hace más de treinta años ayuda a mujeres cuyos hijos y esposos han sido enviados a distintas guerras en estas tres décadas.

Ella asegura que a diario llaman muchas mujeres, mostrando su disposición a ayudarlas en lo que puedan, incluso desde otros países de Europa.

“Cien por cien que intentamos hacer algo”, en cada caso que les llega, subraya, aunque para funcionar dependen de donaciones, pues carecen de apoyo institucional.

Iryna Zinchenko, de 56, añade que pese a ello ayudan en todo lo que pueden, también a los que perdieron la casa, a evacuar a quienes necesiten salir de zonas en guerra, a reconstruir viviendas, en hospitales,…

Italia, Francia, la República Checa y Dubái son algunos de los países desde los que les llegan muestras de apoyo, señala.

Todo suma para estas voluntarias, mujeres que ayudan a madres y esposas, porque es importante que “estemos unidas”, concluye.

EFE