¿Una nueva amenaza? Experto reveló lo que representa la llegada de la viruela del mono a Venezuela

viruela del mono
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Cuando las estrictas medidas a causa de la pandemia del Covid-19 apenas comenzaban a desaparecer y poco a poco todo se acercaba a una “normalidad”, la reaparición de un extraño virus puso en jaque al mundo nuevamente. La denominada “viruela del mono” o “viruela del simio” es una enfermedad que inició durante décadas pasadas, pero es la primera vez que se propaga de forma simultánea en diversos países. Ahora, resurgió con más fuerza y se extiende rápidamente en África, Europa, Estados Unidos y recientemente hace sonar las alarmas en Latinoamérica

Ya se confirmó su llegada a Venezuela y con este indicio, se intensifica el temor mientras surgen numerosas dudas sobre la expansión del brote. ¿Qué tan peligroso puede ser? ¿A qué nos enfrentamos? ¿Quiénes presentan el mayor riesgo de contagios? Estas y otras interrogantes fueron aclaradas en detalle para La Patilla por el doctor Enrique López Loyo, presidente de la Academia Nacional de Medicina.

Por: Elizabeth Gutiérrez y Luis Eduardo Martínez | lapatilla.com

Los expertos de la salud han indicado que el resurgimiento del último brote es difícil de predecir, pues rastrear el momento exacto es tarea difícil debido a que pudo extenderse en silencio de un lugar a otro durante mucho tiempo. Hoy la atención se centra en Venezuela y en los protocolos de seguridad destinados a las comunidades más vulnerables.

La primera línea

El especialista aseguró que el riesgo de transmisión en el país actualmente es controlable, luego del primer reporte por el Ministerio de Salud y la activación inmediata del control epidemiológico. “Está funcionando lo que significa en primera instancia el cerco epidemiológico. Al momento en el que las autoridades sanitarias pudieron identificar este caso, lo que viene es aplicar una cadena epidemiológica de control de contactos, establecer un aislamiento de este paciente (el caso número uno en el país) e identificar las personas que probablemente puedan generar alguna sospecha sobre esta patología”.

El presidente de la Academia Nacional de Medicina explicó que se trata de una “patología autolimitada” que podría prolongarse alrededor de tres semanas. “Desaparece poco a poco cuando se van secando las erupciones de la piel pero que tiene una parte infecciosa muy establecida a partir del contacto con aerosoles al hablar, al estornudar y en las relaciones interpersonales, igual al contacto directo”.

Asimismo, resaltó que durante las últimas semanas se informó que el 80 % de los pacientes en Europa tenían un patrón común de ser hombres jóvenes que mantuvieron contacto sexual con otros hombres. A su criterio, no se debe estigmatizar, por lo cual no hay que aplicar una norma para ese grupo poblacional, aunque hay una definición del caso, al vincular una transmisión directa por contacto y lo catalogó como una señal positiva.

“El aislamiento y las medidas de control van a ser más eficaces y la probabilidad,  por ser una patología autolimitada y que tiene un contagio menos extenso en comparación con el SARS-CoV-2 que produce la Covid-19, no va a tender a generar una definición de problema pandémico, sino muy probablemente se genere como endemia focalizada en grupos de países y que la activación del cerco epidemiológico así como lo ha establecido la ONU, la OPS y las autoridades sanitarias venezolanas deben llevar al control de la mejor forma posible”, manifestó.

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Control sin vacunación

La viruela del mono es un virus que se considera zoonótico por prevenir de simios y allí radica la principal diferencia con la viruela común, a pesar de tener un curso clínico similar desde el estudio celular. “Es una patología que aún apareciendo en animales es capaz de saltar la barrera hacia los humanos y generar esta infección”, aclaró el doctor.

Sin embargo, López Loyo hizo énfasis en que el patrón de infección y el patrón clínico tiene un tenor más bajo de gravedad de lo que es la viruela netamente humana que circuló hasta 1980 en todo el mundo.

Detalló que los pacientes que recibieron la vacuna contra la viruela humana antes de 1980 tienen una protección mínima, que podría reducir aún más su afección clínica en caso de un contagio. “Es un curso clínico controlable y no hay indicación en este momento de instaurar un programa de vacunación“, mencionó.

La última vacuna aprobada contra la viruela fue en el 2019 exclusivamente para zonas endémicas. No obstante, hay países como Estados Unidos que mantienen un stock de 32 millones de dosis por si acaso existe un salto epidemiológico significativo en su población. López Loyo señaló que en este momento no hay disponibilidad en el mercado de la vacuna y además no está indicada la aplicación de la misma de acuerdo a la norma sanitaria internacional. Aunque añadió que eso podría cambiar de acuerdo a la evolución que tenga a partir de esta semana, donde la capacidad de generar infecciones comunitarias que puedan ser extensivas y que alcancen el mayor número de población y de continentes por virus, podría desencadenar un plan diferente a nivel internacional.

Viruela del mono vs. Covid-19

En comparación con el Covid-19, un virus que resultó convertirse en una pandemia y que aún causa estragos a pesar de llevar un “control moderado” que hace dos años, el presidente de la Academia de Medicina apuntó que el riesgo de transmisibilidad es mucho menor, en una relación de casi 1 a 1000.

Explicó en un ejemplo, que el riesgo de contagio en un teatro de la cepa original del Covid es altísimo, resaltando que cada infectado podría contagiar a 3 o 4 personas cercanas, mientras que con Ómicron estaba entre 200 a 300 veces más que la variante original. Esto no sucede con la viruela de mono, ya que en el mismo teatro, un infectado podría contagiar a 1 o 2 personas cercanas a él. “Tiene que ver con la recirculación aérea y con una capacidad infecciosa”, indicó.

Pese a ello, el temor para los expertos, es que el virus pueda recircular a través de los animales domésticos o silvestres, como los roedores, ya que así sucede en África. “Puede generarse una circulación continua y efectiva, lo que convertiría estas áreas, por ejemplo del continente americano en áreas que podrían ser endémicas en un momento dado”.

Aún así, el riesgo de mortalidad que se ha identificado es menor al 10 % del total de personas que han presentado esta patología, de acuerdo al patrón estudiado en zonas endémicas de África.

Desde la llegada del virus a Europa, y otros países (alrededor de 40), no se ha evidenciado un caso de letalidad asociado a la viruela del mono no endémica, por tanto, el doctor López Loyo recalcó que la ventaja para evitar casos graves responden a la capacidad autolimitada de la infección y la facilidad para identificar un contagio a través de la sintomatología, como lo son: fiebre mayor de 38.5 grados con duración de tres a cinco días, lesiones de piel que se pustulizan con secreción, aumento de ganglios linfáticos en el cuello, malestar general, pérdida de la fuerza y escalofríos.

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En alerta constante

A pesar de que la viruela del mono no se transmite tan fácilmente como el Covid-19, es imposible dejar a un lado que Venezuela presenta una condición de riesgo muy importante debido a la población de migración continua, ese flujo de personas que se encuentran en diferentes continentes y regresan a menudo, lo que asoma una evidente señal de alerta. 

En este sentido, el médico instó a mantener la calma. “Se está haciendo el cruce epidemiológico y hasta ahora digamos es muy temprano para hacer predicciones sobre la evolución. Estamos en una expectativa como lo ha hecho la Academia Nacional de Medicina, primero llamando a la tranquilidad de que es una patología que su comportamiento hasta ahora no va a tener capacidad hasta ahora de generarse como una pandemia”.

Por otra parte, apremió a las autoridades pertinentes a mantenerse atentos y cuidar las medidas de precaución en el caso identificado. “Este paciente que llega desde España está en un avión que probablemente tenga entre 200 y 350 personas dentro de sí. Todas esas personas en este momento están en vigilancia y deben ser motivo de seguimiento. Al salir de ese avión tienen una condición de sospecha por el contacto y los que venían en el avión deben ser motivo de un cerco epidemiológico y una vigilancia estricta porque allí es donde comienza la fase de transmisión directa comunitaria”.

El riesgo, por ahora, es moderado. A pesar de ello, es fundamental no bajar la guardia. Cualquier oportunidad representa una amenaza que podría propagarse en poco tiempo. Controlar la expansión del virus depende de un protocolo riguroso, inmediato y seguro por parte de las autoridades pertinentes.

Ante el riesgo, prevención

El médico patólogo recomendó a las personas cercanas a un contagio, en especial a los que compartieron el viaje con el primer caso confirmado en Venezuela, hacer observación de sus síntomas y signos que puedan estar apareciendo, así como en el entorno familiar y comunitario.

Lo fundamental es que las personas tengan la conciencia de que la primera barrera y la más fundamental es preventiva porque no existe un tratamiento específico. Esta patología se trata con medidas generales asociadas a cada uno de los síntomas y con la contemporización de esas lesiones que deben resecarse o secarse totalmente entre dos y tres semanas de la evolución”.

Sabiendo que la capacidad de infección está en la trasmisión directa a través de los aerosoles cuando se habla, se estornuda, López Loyo previó que una medida general que puede indicarse en este momento es mantener el uso de la mascarilla.

“La posibilidad de abrazar, besar, tener algún tipo de relaciones más interpersonales puede llevar a la afectación cuando hay sospechas de que pacientes tengan este conjunto de signos y síntomas aplicable a la viruela del mono”, acotó.