En Margarita el impacto inflacionario del impuesto chavista asciende a más del 12%

 

Según las estimaciones preliminares de Fedecámaras Nueva Esparta, el efecto inflacionario de la aplicación del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF) en Margarita, se ubica actualmente en un mínimo del 12% y no de un 3% que es el pechaje real de ese tributo.

Por Dexcy Guédez

Gabriel Briceño, primer vicepresidente de la cúpula empresarial en Nueva Esparta, aseguró que ese 12% es cuando solamente en el proceso de comercialización actúa un mínimo de tres agentes. “Es incalculable porque en el proceso de manufactura puede haber una sumatoria de distintos entes que provean la materia prima para los productos finales y esto incrementa el monto del tributo por encima de ese 12% del que estamos hablando”, enfatizó Briceño.

Ante tal situación que desvirtúa el cobro de este impuesto, los empresarios consideran necesario que los productos que se hagan en Venezuela, tengan un trato especial con respecto a la aplicación de ese tributo, porque de lo contrario estaría provocando un efecto inflacionario muy rudo sobre los ya golpeados bolsillos de los venezolanos.

Por otra parte, el dirigente empresarial confirmó que afortunadamente hasta los momentos no se han reportado sanciones ni cierres de establecimientos por incumplir el cobro de ese impuesto, lo que a su modo de ver se traduce en que los comerciantes están cumpliendo con la normativa.

“Nos preocupa que la aplicación del impuesto a las grandes transacciones esté reanimando la inflación en Margarita, zona que por su condición de insularidad y estado fronterizo debería estar exenta de ese cobro. Vamos a seguir luchando para que se revierta la aplicación del IGTF, tal como lo hicimos con el IVA”, reiteró Briceño.

Agregó que la aplicación del impuesto se ha distorsionado mucho más en Margarita. Incluso, representantes de las navieras han expresado que no les resulta rentable el traslado de alimentos e insumos a la isla, pero que lo hacen por considerar la situación de insularidad que aparta a los margariteños y cochenses de las posibilidades de recibir productos, sobre todo perecederos, desde otras regiones del país.