Luis Barragán: Brevísimo tratado de geología deportiva

Luis Barragán @LuisBarraganJ

Siendo niños, nos impresionó un reportaje de la revista “Sport Gráfico”, dirigida por Delio Amado León, si mal no recordamos, en el que se hizo mención de una suerte de cañón para el  entrenamiento beisbolístico.  Suponiéndolo de velocidades variadas,  el artefacto disparador era propicio para un incansable adiestramiento  de los jardineros capaces de hurgar el cielo para descubrir la bola en su peligrosa caída, o de resistirse al violento e impredecible ritmo que adquiere al rebotar de las paredes.

Siempre nos cautivó  la idea de una alianza, combinación o conciliación del espectáculo con la industria que permite distinguir, por ejemplo, un guante de fildeo de la actualidad con el de cien años atrás, por su diseño ergonómico y vistosidad.  Además de la evolución de los implementos deportivos, debemos sumar los recursos, incluso, tecnológicos disponibles para un adiestramiento continuo, eficaz y rendidor.

En las redes digitales, podemos apreciar la oferta de sendas escuelas de béisbol y softbol que emplean también espacios cerrados, exhibiendo los disparadores de cualesquiera dimensiones, capaces de un “slider” seguido de una recta de más de noventa millas, un roletazo preciso e incómodo al campo corto o una línea extendida y esquinera a uno de los jardines. Por cierto, nos impresionan otros artilugios en las escenas expuestas, pero aún más las pelotas sobranceras de un costo prohibitivo en Venezuela.

En Instagram, por ejemplo,  puede verse la faena de distintas escuelas para niños y jóvenes de ambos sexos (https://instagram.com/yuni_gurriel51?igshid=YmMyMTA2M2Y=,  https://www.instagram.com/topcatchersbaseball/https://www.instagram.com/mikelcandrea/,  https://www.instagram.com/nv_athletics8/), siendo modesta nuestra muestra,  promoviendo múltiples  alternativas de recreación. Tratamos de ofertas fundamentalmente foráneas, porque de haberlas en nuestro país obviamente el costo sería prohibitivo para las grandes mayorías.

Hay una realidad insuficientemente revelada de la Venezuela deportiva de hoy, escondida entre una suerte de placas geológicas que conforman los intereses del Estado Criminal.  Ha colapsado el sistema educativo y se ha desindustrializado el país en este siglo, por lo que algunos creerán que es inútil hablar de las escuelas y manufacturadoras deportivas.