Un padre abusador y un psicólogo que lo dominaba: los infiernos de Brian Wilson, el genio de los Beach Boys

Brian Wilson fue la primera figura del pop en reunir en una misma persona al intérprete, el compositor y el productor. Expandió las posibilidades del estudio y de la canción en la música moderna. Su apogeo fue breve pero intenso e inolvidable (Michael Ochs Archives/Getty Images)

 

El líder de la banda cumplió 80 años. Fue el primero en el mundo del pop en reunir las figuras de intérprete, compositor y productor. En pocos años obtuvo un gran éxito con sus canciones con el surf como protagonista. La competencia con los Beatles, El abuso de drogas. Los problemas mentales. Su búsqueda desesperada de la canción perfecta. Sus últimos años

Por Infobae

Dos días después que uno de sus némesis, cumplió 80 años otro genio musical. Brian Wilson fue el alma, el cerebro musical y el impulsor de los Beach Boys. Fue el primero en la industria del pop en reunir las figuras de intérprete, productor y compositor. Extendió los límites de la música moderna y de los estudios de grabación. Del éxito absoluta a la reclusión, su mente se fue perdiendo entre las drogas, los problemas mentales y la búsqueda desesperada y perpetua de la canción perfecta. Su apogeo fue breve. Apenas un lustro que alcanzó para que dejara grandes clásicos y para que su influencia fuera indeleble.

Desde muy chico, Brian Wilson mostró pasión por la música. Algunos pueden creer que se trataba de una obsesión. Su cabeza estaba habitada por los sonidos y sus distintas combinaciones. Cuando una canción sonaba en la radio, los demás escuchaban un tema pegadizo o movían hasta casi sin querer sus piernas. Brian, en cambio, veía cada uno de los instrumentos y sus participaciones, el color de las voces y se le ocurrían decenas de ideas que hubieran mejorado la canción. Sus primeros años de la adolescencia las pasó encerrado en su cuarto con el piano y el tocadiscos.

Su padre, Murry Wilson, tenía una empresa metalúrgica y una frustrada carrera musical. Había sido el compositor de una decena de canciones que no habían tenido el menor éxito. Pero cuando vio el talento de su hijo mayor y que sus otros hijos también podían cantar, los incentivó. Brian, Carl y Dennis, los tres hermanos Wilson se unieron a su primo Mike Love y a un vecino, Al Jardine y formaron los Beach Boys. Brian era el que lideraba artísticamente a los demás.

Los hermanos le dijeron que compusiera sobre las temáticas que les interesaban a sus amigos, a los jóvenes californianos de la época: surf, autos y chicas. Carl y Dennis le pasaron información y jerga sobre ese mundo del que él conocía poco. Compuso Surfin’. Lo grabaron por su cuenta y las radios comenzaron a pasarlo. Fue un módico hit en Los Angeles que llamó la atención de Capitol que los contrató de inmediato. Brian Wilson entregó las dos siguientes canciones que integrarían el primer single profesional de los Beach Boys: Surfin’ Safari y 409. El sencillo escaló en los rankings y se convirtió en un hit nacional. Firmaron un contrato por siete años e ingresaron al estudio para registrar su primer álbum. Los Beach Boys se convirtieron en una sensación. Grababan un disco tras otro.

Brian no conocía nada del mundo del surf. Sus hermanos fueron los que lo convencieron de escribir sobre la temática y quienes le aportaron la información y la jerga necesaria (Michael Ochs Archives/Getty Images)

 

Brian Wilson, sin experiencia alguna, logró imponer condiciones. No aceptó el tradicional estudio de Capitol porque era demasiado grande –estaba pensado para las big bands de jazz- y pidió músicos de sesión. Allí entra la Wecking Crew, el batallón de músicos profesionales que aportaron la calidad de ejecución que él (y otros hit- makers) necesitaban: Glen Campbell, Carol Kaye, Hal Blaine, Steve Douglas y varios más. Sus hermanos y primos no podían plasmar todas sus ideas. Necesitaba de los mejores.

Quería ser Phil Spector, quería ser Burt Bacharach, quería ser Paul McCartney. Pero todos ellos a la vez. Brian Wilson fue el primer creador del mundo pop en reunir todos los roles posibles en una persona. Autor, intérprete y productor.

Entre 1963 y 1964, Brian Wilson compuso, produjo y grabó 6 discos con los Beach Boys y más de 70 canciones de otros artistas. Su capacidad de trabajo era infernal. Se había obsesionado en busca del sonido perfecto. Sólo salía del estudio para presentarse con los Beach Boys cuando no le quedaba más remedio: los shows más importantes, los de los programas de TV y cuando alguno de los que lo reemplazaba defeccionaba. Eso produjo un nivel de sofisticación de su arte y de sus habilidades como alquimista de la canción, pero también un progresivo embotamiento y un sendero hacia el inevitable colapso nervioso. No hay que olvidar, tampoco, su progresivo consumo de drogas.

A principios de 1964 hubo otro episodio que amenazó con desequilibrarlo: la Beatlemania. Sentía que la llegada de los de los ingleses tapaba todo lo que él había estado construyendo laboriosamente en esos años. Ellos eran el principal grupo vocal del momento pero ahora eran eclipsados por la avalancha venida de Liverpool. La respuesta fue con más música. Los Beach Boys sacaron I Get Around y, en el lado B, Don’t Worry Baby. Dos canciones perfectas que los llevaron por primera vez al número 1 del ranking.

Le molestaba también ser identificado nada más como quien impuso el sonido y la temática surf. Debía responder cada vez más a las preguntas de los periodistas sobre la cuestión. Él insistía que no entendían nada. Que el sol, el surf, los autos y las chicas eran excusas para hablar de cosas que les interesaban a los jóvenes de su tiempo. Sin embargo, molesto con el encasillamiento, el surf ya no volvió a aparecer en sus temas.

Pet Sounds fue la obra maestra de Brian Wilson y los Beach Boys. Fue el último proyecto en muchos años en ser producido exclusivamente por Brian Wilson. Después empezó su pronunciada caída

 

Quienes lo conocían desde chico sostenían que la misantropía venía desde hacía tiempo. Pero también hablaban del papel de Murry Wilson, el dictatorial padre que vio en el éxito de sus hijo la posibilidad del éxito que a él siempre se le negó, la revancha contra sus frustraciones de décadas. Murry manejaba a sus hijos con mano dura y quería imponer sus condiciones. Firmaba contratos en nombre de la banda, les fijaba un exigente cronograma de presentaciones y de grabaciones. Además, en el estudio, el lugar sagrado de Brian opinaba y se oponía a cada decisión artística de su hijo mayor.

Mientras el grupo grababa Summer days (Summer Nights), en 1965, el padre llegó al estudio mientras grababan unas voces, de esos juegos complejos que Brian creaba. Desde el control intervino varias veces oponiéndose a lo que proponía Brian. El resto se empezó a poner nervioso y la sesión se estancó. Hasta que Brian explotó y le gritó al padre que no se metiera. Y le dijo que no podía escuchar nada con sus intervenciones “con el único oído bueno que tengo”. La frase hacía referencia a la pérdida de audición de Brian que algunos atribuyen a una golpiza que le dio Murry cuando su hijo tenía diez años.

Esa fue la última vez que Wilson padre ingresó al estudio de sus hijos. A las pocas semanas lograron sacarle el control de las decisiones de la banda. Años después Murry malvendió el catálogo de canciones de Brian. Pero cuando murió de un ataque al corazón a mediados de los setenta cuando sólo tenía 55 años, a Brian lo ganó la culpa y ese sentimiento lo hundió todavía más en sus adicciones.

El primer gran colapso llegó en 1964. Brian tenía 22 años y en un intento de fuga hacia adelante se casó con Marilyn Rovell. Fue en la primera semana de diciembre de 1964. Para terminar el año, luego de una exitosa pero agotadora gira por Europa, debían hacer dos semanas de presentaciones por Estados Unidos para promocionar su reciente álbum navideño, casi una nota al pie en la discografía de la banda.

El día antes de Navidad en un avión que se dirigía a Houston, Brian tuvo su primer colapso nervioso. Nadie sabía cómo reaccionar. Sus hermanos nuca habían visto algo igual. Todo empezó con una especie de monólogo interior, un susurro inaudible que fue creciendo hasta convertirse en una crisis de llanto y gritos acerca del error de haberse casado, los problemas que le traían las giras, la sombra de los Beatles y su encono con Phil Spector. (Casi) Todos sus temores juntos. Lo tranquilizaron cómo pudieron y al día siguiente se subió al escenario. La maquinaria se negaba a detenerse. Pero era evidente que no podía continuar y fue reemplazado por un miembro de la Wrecking Crew que se convertiría en una celebridad por derecho propio, Glen Campbell. Desde ese momento, Brian ya no integraría la banda como miembro estable para las presentaciones en vivo. Sus presentaciones ante el público serían esporádicas. La división estaba clara: en el estudio lideraba Brian y en el escenario Mike Love.

Brian había sido durante los primeros años de los Beach Boys un férreo opositor al uso de drogas. Pero cuando probó la marihuana por primera vez sintió que su mente se expandía y que escuchaba mejor en su cabeza, que su creatividad no conocía límites. Al poco tiempo experimentó con el LSD. Otra vez afirmó que fue una experiencia revolucionaria para él, que a partir de ese momento podía “pensar en colores”. Muchos atribuyen al LSD los problemas mentales posteriores de Brian. Él afirmó que no experimentó con las drogas lisérgicas más de tres veces. Su esposa dijo que durante años lo hizo innumerables veces. Lo cierto, lo que muchos atestiguan, es que Brian Wilson comenzó a abusar de las drogas. Marihuana, anfetaminas, cocaína y ya en los setenta heroína. Su mente se fue perdiendo.

 

Muchos afirman que con Party! fue el pionero del formato Unplugged. El rey del estudio hizo un disco desnudo, festivo y acústico. Pero el siguiente es considerado su obra maestra Pet Sounds. En esos años, Brian competía mano a mano con los Beatles. Pet Sounds fue la respuesta a Rubber Soul y Sgt Pepper, la respuesta a la obra magna de Brian. Se asoció con Tony Asher y compuso gemas como God Only Knows, Wouldn’t It Be Nice, Sloop John B. y Caroline, No. Una revolución en la música pop.

Pero pese a llegar al número 2 en Inglaterra y al 10 de las listas en Estados Unidos, el disco no fue el éxito que Brian esperaba. Así que decidió radicalizar su propuesta, subir la apuesta. Eso era Smile, su siguiente proyecto. Pero ya no estaba en condiciones de terminar una obra. La discográfica y sus compañeros volvieron a tomar el control y el disco se convirtió en Smiley Smile que contenía Heroins and Villains y Good Vibrations, la tan ansiada canción perfecta.

A partir de ahí los discos de los Beach Boys entran en una pendiente. Pero la caída es más pronunciada en Brian que ya casi no aparece en público y sus aportes son cada vez más aislados y menos eficaces. Su conducta se volvió totalmente errática. Los compañeros esperaban que él fuera el genio creador de los años anteriores pero su mente estaba perdida en la esquizofrenia, los excesos, las presiones de la industria y su frustración por no alcanzar a sus competidores.

Hablemos de Eugene Landy. Desde joven mostró una evidente propensión a los famosos. Intentó ser el manager de George Benson, cuando el guitarrista apareció como un prodigio musical, y merodeó por los estudios de cine y de grabación durante años. Luego se graduó como psicólogo. De esa manera, logró acercarse a músicos y actores. Algún ganador del Oscar, Alice Cooper y Richard Harris fueron sus pacientes más famosos. Creó la terapia de 24 horas. Sostenía que la intervención sobre los pacientes debía ser total. Con asistentes y una presencia constante suya, tomaba la vida de quienes acudían a él.

En 1976, la esposa de Brian lo contrató. Después de un comienzo difícil. A Wilson se lo vio mejor. El gran regreso con los Beach Boys fue 15 Big Ones. Muy publicitado disco con covers, oldies y canciones propias era el primer álbum de los Beach Boys en una década en contar a Brian como exclusivo productor. Pero no causó el impacto esperado.

Durante años, Brian Wilson no se presentó en vivo con sus compañeros de banda. Él se reservaba para la labor en estudio. Cuando avanzó su deterioro, su aporte al grupo fue cada vez menor y esporádico (Michael Ochs Archives/Getty Images)

 

Landy lo obligó a aparecer en Saturday Night Live. Tocó Good Vibrations al piano. La actuación no fue buena. No podía serlo en el estado de Brian. Detrás de cámara, Landy le mostraba carteles que le exigían sonreír, levantar la cabeza o mirar al público. En el medio intentó quedarse con parte de las ganancias de los Beach Boys alegando que lo que estaban generando se debía a su intervención.

Un año después, Landy fue dejado de lado. Cobraba más de 20.000 dólares por mes y tenía el completo control de la vida de Brian. La esposa de Wilson lo despidió y puso a otros profesionales a cargo. Pero en 1982, el estado de Brian era muy malo y alguien recordó a Landy, que volvió feliz a ocupar su puesto. Su regreso le dio mucho poder. Desplazo al resto y se hizo, a partir de ese momento, lo que él quiso. En 1988 apareció el primer disco solista. Se llamaba, con sencillez, Brian Wilson. Fue celebrado por la crítica y por sus colegas. Desparejo, tenía una gran canción en Love and Mercy, el single difusión. Landy apareció como coautor de 8 canciones y su esposa de otras dos. Aunque todos sabían que ninguno de los dos tenían los más mínimos conocimientos musicales.

En esos años, el profesional de la salud lo alejó de los Beach Boys a los que acusó de ser parásitos del talento de Brian y de utilizarlo y explotarlo durante décadas (pocos años después las acusaciones se invirtieron). También lo alejó de todas sus otras amistades y afectos. La dependencia hacia Landy era total.

En 1989 a Landy le retiraron la licencia profesional para ejercer pero a él no le importó. Siguió siendo socio de Brian Wilson y manejándolo a su antojo. Todos decían que el ex Beach Boys era un rehén de Landy. Las denuncias se amontonaron y ya en los años noventa a Landy le impidieron volver a acercarse a Wilson de por vida.

En las memorias de Wilson, escritas en el periodo en el que estaba bajo el poder de Landy, hablaba maravillas sobre la intervención del psicólogo. Landy fue el que escribió esos capítulos (y casi todo el libro) y cobró el 30 % de las regalías. Varias décadas después, se filmó Love and Mercy una película que narra esos años de la relación de sumisión de Wilson hacia Landy quien fue interpretado por Paul Giamatti.

En los últimos años Brian Wilson a retomado su carrera y se presenta en vivo. También publicó varios discos, entre ellos su postergado proyecto, el mítico Smile (Scott Dudelson/Getty Images)

 

Los Beach Boys consiguieron su último gran éxito con Kokomo. Fue sin Brian porque en esos años Landy había convertido a Brian en una especie de rehén que pagaba altos honorarios mensuales. En algún momento para cubrir su salario se le cedió el 25 % de los derechos de autor del músico.

Brian Wilson, ya sin Landy sojuzgándolo, en los últimos años, aletargado, se presentó varias veces en vivo, editó esas actuaciones como álbumes, publicó un álbum en colaboración con Van Dyke Parks y dio a conocer, finalmente, las canciones de Smile, su faraónico proyecto de los sesenta, la sinfonía adolescente de Dios tal como lo llamó en su momento.

Brian Wilson cumplió 80 años. Su legado permanece intacto. Le bastaron cinco años para dejar su huella en la música popular del Siglo XX.