William Anseume: ¿Terrorismo académico – USB? (1)

Sencillo, sin complicaciones mayores, me quedo con la primera acepción del Diccionario de la Real Academia Española: “Dominación por el terror”. Esto para tratar de discernir lo que ha venido ocurriendo en nuestra Universidad Simón Bolívar más recientemente.

Recordemos que tres de las cuatro autoridades de nuestra USB llegaron por designación del CNU que dirigía el anterior señor que ocupaba el ministerio también por designación. Al menos dos de ellas, los vicerrectores, fueron asignados a sus cargos violentando los procesos de destitución de sus anteriores ocupantes. En fin, no son electos, solo el secretario. Jamás hubieran podido serlo, lo son en una universidad con las elecciones rectorales paralizadas por un régimen también de terror.

Por lo tanto, desde su llegada a los cargos, no ha existido mayor empatía entre quienes dirigen y la universidad. Por el contrario, más o menos inmediatamente renunciaron varios importantes profesores ubicados en lugares claves: el director de la biblioteca, la directora de cultura… Transcurrieron varios meses largos para poder encomendar a alguien la División de Ciencias Sociales y Humanidades… Otros se han negado al llamado de “ayudar” en la “gestión”. Pero, émulos de quienes ostentan el poder mayor en el país, tampoco bien habido, se han trazado o les han trazado pequeñas, muy dificultosas tareas, siendo una de ellas obtener actividades presenciales lo más inmediatamente posible. Esto en un lugar donde redujeron los sueldos, no existe protección social ninguna para trabajador alguno, ni condiciones laborales. El transporte a las zonas más álgidas, como la Sede del Litoral no llega ni a quimera, a pesar de que en el caso de la USB se encuentra este servicio entre los acuerdos normados en las relaciones laborales con la universidad que pasaron a la Convención Colectiva aprobada por ellos y desconocida por ellos mismos – el régimen en este caso. Correos recientes notificaron a la comunidad una más prolongada ausencia del agua corriente y la imposibilidad de funcionamiento del comedor, por no poder ofrecer alimentos de calidad. Tomemos en cuenta que todo queda muy distante en ambas sedes de la USB.

Para cumplir el firme propósito exigido de la imposible presencialidad, entre otros elementos que pudieran justificar sus acciones, han emprendido lo que en Consejo Directivo justamente los representantes profesorales hemos tratado de evitar, incluso avizorando lo que ocurriría ante semejante mecanismo: la persecución. Se trazaron la meta de señalar quien acude a que horas a la universidad, con cuales actividades cumplidas desde noviembre del año pasado; cuando, como ahora, la pandemia no se había siquiera controlado suficientemente. La amenaza, la intimidación, como estrategia para lograr el objetivo: la presencialidad imposible. No es esta, mencionada aquí, la única amenaza, el único hostigamiento, pero es una muestra particular de todo un engranaje mayúsculo: “…el cumplimiento del llamado de retorno a la presencialidad en la USB” – señala el correo recibido por toda la comunidad. Además … “la información debe indicar asistencia y actividades realizadas por su personal desde el 29/11/2021”.

Una persona osó dar la respuesta escrita. Muchos no lo hacen, por diversas razones, como sabemos: “… renuncio a la Universidad Simón Bolívar… con 22 años de servicio, seis meses y siete días… por coacción y amenaza de apertura de averiguación administrativa, por ausencia presencial en la institución, a pesar de haber enviado los soportes y justificaciones por los cuales me encuentro ausente físicamente”. Era trabajadora administrativa; durante siete años compartió en clases sus conocimientos, también investiga y ha realizado publicaciones, entre ellas: “… 3 libros en los cuales participé como coautora para la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales”.

La amenaza, el hostigamiento, la persecución no pueden ser las maneras. Pero son. El mensaje, no sólo este, es muy claro a toda la comunidad. Guapos y apoyados, inciden en este sostenido proceso de destrucción de las universidades, mientras en el campus ondean banderitas de la Universidad Bella. La única salida al caos previo y posterior son las elecciones. ¿Están dispuestos a ceder la universidad, para que ella misma de la respuesta a la imposición? No es lo que se escucha por los pasillos. Justo lo contrario. La trabajadora administrativa renunció. Otras renuncias deberían producirse. Tal vez no ocurran. Unas deseadas. Otras indeseables. La USB no es lo que era. No será lo que era. Lo que es, por las actuaciones fraguadas en la oscuridad tenebrosa, no resulta deseable académicamente. No es ningún buen rumbo el que lleva, al menos para los uesebistas. Tampoco para el país. ¿Torcerán ese rumbo? Espero no tener que hacer la segunda parte de este artículo. Pero todo hace vislumbrar que viene en camino. Anótenlo. Porque no sé cuando.