Policías españoles condenados por abuso sexual evitaron cárcel gracias a un acuerdo

Vista de la comisaría de la Policía Local de Estepona, en una imagen de 2018. DANIEL PÉREZ.

 

Dos policías municipales españoles que abusaron de una mujer de 18 años en 2018 han sido condenados a dos años de prisión, pero evitarán la cárcel por un acuerdo con la Fiscalía y la acusación particular para someterse a un programa de educación sexual e indemnizar a la víctima con 80.000 euros (más de 81.000 dólares).

En la vista judicial, la acusación particular y las defensas de ambos acusados acordaron, además, la inhabilitación para ejercer empleo o cargo público de los agentes y la prohibición de comunicarse con la víctima durante 10 años.

La sentencia, a la que EFE tuvo acceso este miércoles, se fundamenta sobre este acuerdo, con la conformidad de ambos acusados, sin que se considerara necesario la celebración de juicio, a pesar de que la Fiscalía pedía en principio 30 años de prisión para ellos y consideraba “agresión sexual” los hechos.

Los magistrados fundamentan la decisión en que ninguna de las partes se opone, a que los abusadores ya han indemnizado a la víctima y en la “escasa probabilidad” de que reincidan; y la conformidad entre las partes solo puede ser aceptada por el juez.

En un voto particular, sin embargo, el presidente del tribunal de Málaga (sur) encargado del caso rechaza este criterio porque cree que los hechos revelan una “acusada peligrosidad criminal en sus autores”, que en su opinión llevaron a cabo una “acción muy planificada”.

Los condenados, policías locales de la localidad costera de Estepona (provincia de Málaga), estaban de servicio en un control el 9 de junio de 2018, donde detuvieron un automóvil en el que viajaba la joven con unos amigos después de salir de una discoteca.

Según la sentencia, al comprobar los agentes que los ocupantes habían bebido alcohol, les ordenaron bajarse del vehículo y pedir un taxi para irse a su domicilio.

Los jóvenes, ante la insistencia de los policías, les facilitaron un número de teléfono personal a fin de que los agentes llevaran el coche a la dirección de los muchachos.

Según el relato de la denunciante, momentos después de llegar ella y los amigos a su edificio, se personaron los agentes en un automóvil particular y propusieron a los jóvenes subir al domicilio, a lo que accedieron al ser policías, y, una vez allí, se produjeron los hechos denunciados.

De madrugada, tras acceder a la vivienda, uno de los agentes -según el relato de la Fiscalía- preguntó al resto: “Bueno, ¿cómo se empieza una orgía?”.

Los acusados trataron de convencer a la víctima de hacer un trío sexual; aunque la joven se resistió, la desnudaron, uno de los agentes le metió los dedos en la vagina y otro la penetró sin preservativo.

La mujer ha requerido tratamiento médico farmacológico y psicoterapéutico, con síndrome de estrés postraumático, por el que ha estado en tratamiento.

EFE