La indiscriminada venta de las reservas de oro en Venezuela por parte del chavismo

La indiscriminada venta de las reservas de oro en Venezuela por parte del chavismo

CAR06. CARACAS (VENEZUELA) Vista externa de la sede principal del “Banco Central de Venezuela” en Caracas (Venezuela).  EFE/MIGUEL GUTIÉRREZD

 

Durante varias décadas, Venezuelafue uno de los países con mayores reservas de oro monetario en el mundo. En el año 2011, estas se situaban en 365,82 toneladas, lo cual ubicaba a Venezuela en el puesto 16 en la lista de los países con mayores reservas de oro del mundo. En ese momento, el 42% (154,47 t) de las reservas de oro se encontraba bajo custodia en las bóvedas del Banco Central de Venezuela, mientras que el restante 58% (211,35 t) se hallaba depositado en bancos ubicados en Inglaterra (46,44%), Estados Unidos (5,85%), Suiza (3,24%) y Canadá (2,25%).

Por DW.com





La repatriación del oro venezolano

A pesar de que el Banco Central de Venezuela (BCV) goza de autonomía constitucional en la admiración de las reservas monetarias venezolanas, Hugo Chávez le ordenó, en agosto de 2011, que repatriara el oro monetario venezolano depositado en bancos de Europa y de Estados Unidos. Chávez adujo la necesidad de asumir el control físico de los activos del país en momentos en los cuales Estados Unidos y la Unión Europea atravesaban una crisis económica y financiera. Muchos analistas, sin embargo, advirtieron que las verdaderas razones del traslado tenían que ver con la intención del gobernante venezolano de manejar directamente estos recursos de manera discrecional, aunado al temor que tenía Chávez de que sobre esos activos pudieran recaer sanciones internacionales.

Nelson Merentes, entonces presidente del Banco Central de Venezuela, obedeció y anunció a inicios del año 2012 la repatriación de 160 toneladas del oro monetario que se encontraban depositadas en bancos de Suiza, Inglaterra, EEUU y Canadá. Con esta repatriación, 315 toneladas quedaron en las bóvedas del Banco Central de Venezuela, mientras que el remanente se mantuvo en centros financieros del exterior para utilizarlas en futuras operaciones. Dentro de ese remanente quedaron las 31 toneladas de oro que hoy se encuentran bajo litigio en Londres.

La centrifuga de oro de Maduro

A partir del 2014, tan pronto asumió la presidencia del país luego del fallecimiento de Chávez, Maduro comenzó a hacer un uso intensivo de las reservas de oro monetario venezolano para intentar sortear el desplome de los precios internacionales del petróleo y la destrucción de la producción venezolana ocasionada por las políticas económicas del Socialismo del Siglo XXI.

Apremiado por la necesidad de liquidez, Maduro utilizó el oro monetario como garantía (swap) para recibir préstamos a mediano plazo de bancos internacionales. Algunas de esas garantías auríferas se perdieron por impago. En el año 2019, por ejemplo, el Deutsche Bank tomó el control de 20 toneladas de oro que Venezuela había colocado como fianza para respaldar un préstamo de 750 millones de dólares que el gobierno de Maduro recibió en el 2016 y no canceló.

El segundo mecanismo que viene utilizando Maduro para obtener divisas es la vertiginosa y acelerada venta del oro monetario venezolano. Según la investigación titulada “BCV, La exprimidora oficial del oro venezolano”, realizada por las periodistas venezolanas Lisseth Boon y Lorena Meléndez, “el Banco Central de Venezuela está en el eje de una silenciosa pero millonaria centrífuga del oro venezolano. Este organismo, que en el papel es autónomo e independiente de las políticas del gobierno nacional según la Constitución de 1999, ha dejado de cumplir con su función de velar por la estabilidad monetaria y mantener el nivel adecuado de las reservas internacionales para convertirse en una máquina exprimidora del oro monetario”.

Gráfico DW

 

De acuerdo con la investigación de Boon y Meléndez, las operaciones de venta del oro venezolano realizadas desde el 2014 no solo han sido muy opacas, ya que el BCV no ha rendido cuenta de sus actuaciones ni ha publicado resultados de sus políticas al respecto, sino que, además, este ente financiero se ha valido “de mecanismos legales para lavar ‘el oro sucio’ que compra procedente del Arco Minero del Orinoco”. Este “oro sucio” u “oro de sangre” proviene de circuitos criminales que operan en el sur de Venezuela.

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