Julio Castellanos: Los comunistas contra Nicolás Maduro

El Partido Comunista de Venezuela emitió en días pasados una condena a Nicolás Maduro que bien puede interpretarse como el último puente roto entre ese partido y el gobierno en ejercicio. A juicio de los comunistas, “el actual gobierno tiene una agenda política antiobrera” y responder a ella exige que toda la sociedad venezolana rechace vehementemente la represión contra la clase trabajadora y sus legítimas reivindicaciones. De hecho, los comunistas hacen un llamado a la “Unidad” en contra del gobierno.

Es tentador asumir el papel de “se los dije” y empezar a enrostrarle a los comunistas su ceguera y tardía reacción frente al militarismo que lleva dos décadas demoliendo la institucionalidad democrática, pero eso sería infantil y, francamente, poco práctico. Lo importante, de cara al futuro, es que el PCV asume ahora el rol de ser un factor más de oposición al régimen autoritario. En esa tarea, bienvenidos sean.

Con los comunistas tengo pocas, muy pocas, afinidades ideológicas, no obstante, si debemos luchar juntos por restituir las libertades públicas y la vigencia de los derechos humanos recibiré con camaradería a los camaradas. Es claro que somos muy disimiles, los socialdemócratas y los comunistas tienen dos siglos en combate abierto, pero en la Venezuela de hoy, el autor de nuestra coincidencia de propósito no nace de uno u otro, nuestra confluencia puede estar naciendo porque compartimos celda en las cárceles, porque también nos salen lágrimas de los ojos al ver asesinados a estudiantes y sindicalistas a manos de los cuerpos represivos, porque también nos avergüenza que millones de compatriotas sean expulsados del país y condenados al exilio o porque cualquiera, sea democristiano, socialdemócrata o comunista, puede ser víctima de una justicia al servicio de la dictadura.

Como lo expresé en una oportunidad anterior, las tareas que debemos asumir los demócratas son sumamente complejas, en principio lograr celebrar elecciones libres y justas, luego ganarlas con la Plataforma Unitaria y, justo de inmediato, conformar una coalición democrática capaz de gobernar un país fracturado por los enclaves autoritarios. Esa tarea implica riesgos de todo tipo y, claramente, también una disciplina que solo quienes han soportado los rigores de la resistencia y la clandestinidad pueden mostrar.

Habrá oportunidad, en un mañana espero distante, que socialdemócratas y comunistas volvamos a nuestras históricas divergencias, pero en el aquí y el ahora, debemos crear las condiciones objetivas para que la civilidad derrote a la bota militar que se cierne sobre la nación. Desde ya tenemos criterios compartidos: 1) ambos rechazamos la Ley de Zonas Económicas Especiales, 2) ambos rechazamos la judicialización de los partidos políticos y 3) ambos condenamos la represión contra los trabajadores y la suspensión de facto del derecho a huelga. Estoy seguro que los comunistas también podrían encontrar las virtudes de celebrar elecciones primarias en la Plataforma Unitaria y tener con ellas un candidato único que en 2024 pueda vencer al régimen, mucho mejor, que ese candidato tenga un programa mínimo común que juntos, muy juntos, llevemos a cabo.

Julio Castellanos / [email protected] / @rockypolitica