El increíble caso del indigente que tenía una fortuna en una cuenta bancaria olvidada

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Escondido debajo de un banco en la calle, John Helinski encontraba la paz que necesitaba para poder dormir con algo parecido a la tranquilidad. Para no ser descubierto se cubría con una caja de cartón y al despertar se iba a recorrer las calles de Tampa (Florida, Estados Unidos) en búsqueda de algo para comer. El hombre de 62 años pasó 3 viviendo en esas condiciones sin saber que en el banco había una fortuna a su nombre.

Por: Clarín

El hombre nacido en Polonia llevaba décadas viviendo en Estados Unidos, con todos sus papeles en regla. Sin embargo, él no estaba viviendo el sueño americano, sino que sufría el desamparo y el olvido en una ciudad que pasaba a su lado cada día y lo ignoraba: “Me las arreglé por mi cuenta. Durmiendo debajo de los bancos allí y nadie me veía”, contó a ABC.

Pero un día, alguien descubrió que adentro de esa caja ubicada bajo un banco de una estación de bus, había una persona durmiendo. Fue el oficial de policía Daniel McDonald, el que se acercó para hablarle. La primera reacción de John fue temerle. En general el trato que recibía de las autoridades era duro. Creyó que tendría que ponerse a buscar un nuevo escondite para dormir en la ciudad, pero el agente lo sorprendió.

El oficial McDonald le preguntó sobre su hogar, su pasado, su vida y sus familiares. Obtuvo pocas respuestas del hombre, curtido por la calle, que se negó a contar cómo fue que había terminado en la ruina. Helinski le confesó que su madre era estadounidense y que su parto se había adelantado cuando se encontraba de viaje por Europa y es por eso que su nacimiento se produjo en Polonia.

Pero hasta allí llegó la charla. Sobre su presente simplemente agregó que llevaba tiempo sin hogar y que le habían robado todos sus documentos.

McDonald decidió ayudarlo. Lo llevó a la Oficina de Coordinación Integral y Abuso de Drogas Inc. (DACCO), un centro abierto las 24 horas para ayudar a las personas desfavorecidas a encontrar vivienda y comenzó a trabajar para que John recupere su vida.

?El camino para sacarlo de las calles

“Como oficial de enlace para personas sin hogar, el pan y la mantequilla de mi trabajo a menudo implica ir de un departamento a otro tratando de ayudar a las personas sin hogar a encontrar la identificación que necesitan para obtener cosas como trabajo y vivienda”, dijo McDonald, que hizo exactamente eso.

Helinski aportó una pista más al afirmar que creía tener un número de Seguro Social y beneficios, aunque para ese momento no esperaba que siguiera aportándole fondos: “Seguramente está cancelado”, aseguró el sin techo.

Todo fue lento y burocrático, pero tras algunos días, McDonald le consiguió una tarjeta de identificación temporal del estado de Florida. “Primero, lo llevé personalmente a la oficina del recaudador de impuestos local, donde pudo obtener la tarjeta”, señaló el policía. Era el primer paso para volver a estar dentro del sistema.

Con esta identificación, McDonald logró que Helinski solicitara su registro de nacimiento a la Oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado de Estados Unidos. Luego, fueron por el siguiente escalón: “Con su certificado de nacimiento consular y su identificación temporal, fuimos a la oficina del Seguro Social, me acerqué y les dije: ‘Este hombre solía tener beneficios, ¿pueden ayudarnos?'”.

En ese momento Helinski recordó que los aportes sociales los cobraba en una cuenta bancaria en un banco llamado Landmark Bank, que luego pasó a manos del Bank of America. De inmediato, McDonald llevó al hombre a su antigua sucursal, donde encontraron su cuenta, “que nunca dejó de recibir el dinero de la pensión”, dijo McDonald.

Recapitulemos: La cuenta se mantuvo abierta a pesar del paso del tiempo y lo mismo había ocurrido con los beneficios sociales. Mientras dormía bajo un banco en la calle, John nunca supo que tenía una fortuna acumulada en el banco, simplemente porque no tenía tarjeta de débito, ni acceso a su cuenta.

“Ahora tiene su tarjeta de identificación temporal y puede acceder al dinero”, completó el oficial que logró que en pocas semanas John pasara de dormir en la calle a poder comprarse su propia vivienda. “Estoy muy emocionado”, dijo John, que si bien no quiso decir cuánto dinero encontró en su cuenta, tenía lo suficiente como para adquirir una casa y vivir tranquilo sin tener que trabajar.