El lado oscuro de un crimen (y IV) Por José Luis Centeno S. @jolcesal

Todo en el caso Anderson fue una gran mentira

De testigo protegido, Giovanny Vásquez, pasó a delator, patentizó cómo fue alevosamente usado para apuntalar hechos falsos y establecer responsabilidades. Un ex fiscal revalidó lo dicho por él.

Los develamientos de Vásquez tenían una sola lectura: el homicidio no fue planificado ni ejecutado por las personas indicadas en la prueba anticipada y mencionadas por él en juicio. Sus palabras confirmaron la conclusión salida de las evidencias obtenidas en las investigaciones periodísticas: todo había sido una gran mentira.

La defensa técnica pidió a la Fiscalía volver al principio. Lo que en derecho se conoce como reponer la causa a su estado original. El 10 de noviembre de 2006 presenta la querella contra Vásquez y Peñuela por falso testimonio.

En octubre de 2008, la Sala de Casación Penal, entiéndase, Aponte Aponte, anuló la posibilidad de querellarse contra los falsos testigos. En opinión de Jackeline Sandoval, con la anulación de dicha querella acusatoria, ¡de oficio!, el TSJ protegió al “testigo clave” e impidió que se investigara quién estaba detrás del personaje:

– No se quiere que se sepa quiénes son realmente los responsables de la muerte Danilo Anderson. Esto es un juicio político, no le interesa al Estado investigar, se niega a colaborar con la justicia, a hacer justicia. Ellos saben quiénes son los responsables.

Fue incisiva:

– Los Guevara están siendo utilizados por los organismos gubernamentales para tapar al verdadero culpable, qué es lo que hay detrás es lo que hay que averiguar.

La última instancia penal del país insistió en que no le correspondía introducir la querella a la defensa técnica sino al Ministerio Público. Sandoval puso en tela de juicio ese criterio:

“[…] ellos [Ministerio Público] fueron quienes instaron a delinquir al testigo estrella Giovanny Vásquez”.

El “testigo clave” reaparece ocho años después. “El ministro Gustavo González López involucró en el supuesto golpe de Estado que se desarrollaría el 1 de septiembre [de 2016] a Giovanny Vásquez […] una conspiración en la que a Vásquez le pagarían Bs. 200.000”. En esa oportunidad, Laura Weffer manifestó:

“Cuando el ministro de Interior y Justicia de un país, de cualquier país, revela una supuesta conspiración de golpe de Estado y menciona entre sus participantes a un hombre que en el pasado fue identificado médicamente como un mitómano compulsivo, la cosa empieza mal. Muy mal.”

Seguían utilizando al testigo para estirar los límites de la administración de justicia, pese a lo retorcido de su actuación como negación de la investigación tan cacareada en el alto gobierno.

“De lo expresado por Giovanny Vásquez y que consta en actas, cabe determinar qué frases y nombres fueron introducidos por los fiscales que llevaban el caso, según la propia confesión de uno de ellos, Hernando Contreras, y cuáles fueron colocados por Vásquez; y a su vez, de lo dicho por Vásquez ¿absolutamente todo será incierto? Investigar es la clave. […] Sólo que la historia del caso ha negado justamente ese verbo: investigar”.

Cuatro meses después de la delación de Vásquez, un ex fiscal asignado a la investigación confirma la manipulación de actas:

“Al menos de la entrevista que rindiera en Fiscalía el 15 de agosto de 2008, a las 10:30 am, según consta en acta. Contreras reconoce en la carta enviada a la actual fiscal general, Luisa Ortega Díaz, que el acta de entrevista a Vásquez de Armas fue cambiada, tal como lo han informado los medios de comunicación.”

Así registró una reseña periodística las incidencias relacionadas con denuncias de Hernando Contreras sobre irregularidades que habría cometido el para entonces ex fiscal general en el manejo del caso Anderson.

Sobre el mismo tema, en rueda de prensa, Isaías negó haber intervenido o manipulado las actas y recibir instrucciones del alto gobierno para alterarlas o reorientar las investigaciones. Salió mal parado de ese lance, avivó los ataques a su menguada reputación, que se hicieron sentir allende los mares:

“Sobre la trayectoria del llamado a ser embajador en España pesa una larga lista de acusaciones, pero un caso por encima de todos: el asesinato del fiscal Danilo Anderson. Hernando José Contreras Pérez, también fiscal, denunció cómo Isaías Rodríguez realizó todo un montaje para imputar a los hermanos Guevara […]”.

Contreras renunció al cargo, se fue al exterior y desde donde se encontraba reforzó la certeza del fraude. A cuatro días del cuarto aniversario del “atentado”, un viernes 14 de noviembre de 2008, el ex fiscal revela cómo se realizó el “montaje”, cómo se manipuló el proceso, el descaro en torno al “testigo estrella” e identificó en el círculo íntimo de Chávez responsables de las tropelías policiales.

Este “testigo de excepción”, sin que tuviese razones para mentir, según Otoniel Guevara, fue explícito, nombró a los funcionarios del alto gobierno que en reunión efectuada en la DISIP decidieron “eliminar” a los presuntos autores materiales, los Guevara:

“[…] liderando la misma el anterior Ministro de Relaciones Interiores, Jesse Chacón, estuvo presente el Director de la Disip, Rodríguez Torres, Marcos Chávez, director del CICPC, y por el Ministerio Público, Gilberto Landaeta y Yoraco Bauza”.

El ex fiscal Hernando José Contreras Pérez, para justificarse, sostuvo que decidió convertirse en un “testigo de excepción para registrar todos estos delitos que hacía Isaías Rodríguez”.