Autoridades políticas y religiosas iraníes callan ante el ataque al escritor Salman Rushdie

El escritor Salman Rushdie, en una fotografía de archivo. EFE/Armando Babani

 

 

Las autoridades políticas y religiosas de Irán guardan silencio ante el ataque contra el escritor Salman Rushdie, quien estaba amenazado de muerte desde 1989 por una fatua emitida por el régimen iraní.

El escritor británico de origen indio, de 75 años, fue apuñalado ayer en un acto público en Estados Unidos por un joven de 24 años identificado por la policía como Hadi Matar, quien aún no ha revelado los motivos del ataque.

Rushdie, que sobrevive con respiración asistida, vive desde 1989 amenazado de muerte por una fatua emitida por el fundador de la República Islámica de Irán, el ayatolá Ruholá Jomeiní, por su libro “Los versos satánicos”.

De momento, ni el Gobierno ni los líderes religiosos han hecho declaraciones acerca del ataque contra el escritor, aunque algunos medios conservadores, una minoría, lo han celebrado.

El periódico conservador “Keyhan”, cercano al líder supremo, alabó el ataque y ofreció “100 bendiciones de Dios” al atacante, mientras que el diario Jorasán afirmó en su portada que “Satán va camino del infierno” en relación a Rushdie.

Por su parte, Mohamad Marandí, asesor de comunicación de Irán en las conversaciones para salvar el acuerdo nuclear de 2015, puso en duda los motivos del ataque.

“Pero no es raro que cuando se acerca un potencial acuerdo nuclear EEUU habla de un ataque contra Bolton (asesor de Seguridad Nacional durante el Gobierno de Donald Trump) y ahora esto ocurre”, dijo en Twitter Marandí.

Pero no todos celebraron el ataque contra el autor de “Hijos de la medianoche”.

La activista iraní Atena Daemi, recientemente puesta en libertad tras cinco años en prisión por criticar las ejecuciones, condenó el ataque y acusó a la República Islámica de cometer “crímenes a lo largo del planeta”.

“Los versos satánicos” despertó la ira de los musulmanes chiíes, quienes la consideraron un insulto al Corán, a Mahoma y a la fe islámica y fue prohibida en la India, Pakistán, Egipto, Arabia Saudí y Sudáfrica.

A los pocos meses de su publicación, Jomeiní emitió una fatua pidiendo el asesinato de Rushdie, lo que le obligó a pasar años en la clandestinidad.

“Me gustaría informar a los orgullosos musulmanes del mundo que el autor del libro “Los versos satánicos”, que es contrario al islam, el profeta y el Corán, al igual que aquellos implicados en su publicación conscientes de su contenido, han sido sentenciados a muerte”, anunció Jomeiní el 14 de febrero de 1989.

“Pido a todos los musulmanes que los ejecuten”, sentenció el líder religioso, quien además ofreció varios millones de dólares por el asesinato del escritor.

Años más tarde, el entonces moderado presidente iraní Mohamad Jatamí se distanció a finales de los 90 de la fatua y afirmó que el Gobierno no buscaba la muerte de Rushdie.

Sin embargo, el líder supremo de Irán, Ali Jameneí, reiteró la fatua en 2017: “El decreto continúa tal y como lo emitió Jomeiní”.

Dos años más tarde, volvería a subrayar que la fatua “es irrevocable”.

EFE