El poder de la calle, por Rafael Veloz García @Rafaelvelozg

Hay sucesos que pueden ser vistos como sencillos y frecuentes en un comienzo, pero llegan a marcar un hito. Todo depende del impacto que genere en la sociedad un hecho específico, durante y después de su desarrollo. Son muchas las páginas de la historia de países del mundo que están escritas sobre esas circunstancias y al final han terminado en cosas de mucha trascendencia, que pueden ser positivas, pero en otros casos negativas.

Para explicar mejor lo anterior hay que ubicarse en el pasado de Venezuela. El primer caso, que es ejemplo de un aspecto positivo, fue lo sucedido aquel jueves santo del 19 de abril de 1810, cuando el presidente gobernador y capitán general, el español Vicente Emparan, se asomó al balcón del ayuntamiento (frente a la hoy Plaza Bolívar de Caracas) para preguntar a los allí presentes si estaban de acuerdo con su permamencia como máxima autoridad de la Capitanía de Venezuela. De la intimidada y confundida multitud, abajo en la Plaza Mayor, solo se dejaron escuchar murmullos, hasta que por detrás de Emparan, surgió la figura del padre José Cortés de Madariaga, de origen chileno, quien agitó uno de sus brazos en clara señal de un categórico No, que llenó de valor al pueblo, que exclamó a viva voz: “¡No queremos mando!” La respuesta de Emparan fue: “¡Yo tampoco quiero mando!” Y de inmediato se apartó del cargo. El gesto del padre Madariaga fue un hecho inesperado, no planificado, y hay que ver el enorme significado que ha tenido en la historia del país.

Y para ejemplificar el caso negativo tenemos la mañana del 27 de febrero de 1989. Todo comenzó al generarse una protesta por falta de transporte debido al aumento del precio de la gasolina, para luego extenderse hasta la capital, donde creció en forma de espiral de violencia, por lo que a la postre fue bautizado como El Caracazo. Sobre eso hay mucho que contar, pero será en otra ocasión, porque es un tema polémico que tiene muchas aristas.

Precisamente de protestas se refiere nuestro artículo de esta semana y como es lógico de las manifestaciones que han tenido como máximos protagonistas a los educadores, profesionales del gremio de enfermería, jubilados y diversos grupos de trabajadores de la administración pública, quienes la semana pasada demostraron lo importante y el poder que tiene la calle cuando de protestar se trata.

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No podemos predecir en qué derivarán las movilizaciones y las protestas pacíficas que han realizado mujeres y hombres valientes, que a pesar de las amenazas, como las que profirió Mario Silva, salieron a las calles de todo el país la semana pasada para exigir respeto a sus derechos laborales. Y ya se apuntaron un gran éxito, porque a menos de 24 horas de que Maduro dijera que las protestas solo eran producto de una “campañita por las redes sociales”, provocaron que su régimen maula anunciara que cancelaría el bono vacacional y recreacional, lo cual comenzó a hacer ayer martes. Así quedó clara la mentira de que no tenían dinero para pagar, lo cual dejó la verdad al desnudo de que no querían hacerlo. Al final pagó los platos rotos el director de la Oficina Nacional de Presupuesto (Onapre), quien se convirtió en el chivo espiatorio del régimen al ser despedido igualmente ayer. Otro cuento chino, porque nadie se cree que este personaje armó sólo el Instructivo Onapre y modificó las tablas salariales. Es claro que escamotear los derechos económicos y sociales de los trabajadores forma parte de un plan, de una política de Estado para empobrercer a los trabajadores del sector público.

Lo que pretenden hacer a los trabajadores es condenable. Si usted observa las tablas salariales tanto de docentes como profesores universitarios, elaboradas tras el aumento salarial de marzo, se dará cuenta que a pesar de ese incremento, el tabulador más alto no está ni cerca de cubrir el costo de la canasta básica alimentaria, que está por alcanzar los 2.000 bolívares mensuales.

Ahora bien, el pago del bono vacacional y recreacional es solo un logro que aplaudimos y que se alcanzó por la presión ejercida en la calle. No se trata de una dádiva de Maduro y sus funcionarios, como quiere hacer ver la dictadura, porque es un derecho y tampoco significa el reconocimiento tácito al Instructivo Onapre. Ese pago es solo el comienzo, porque la lucha sigue. Los trabajadores ya han anunciado que las protestas continuarán, porque uno de los principales objetivos es la derogación del aberrante y estafador Instructivo Onapre del mal llamado presidente Obrero. Ellos van por más, pues también buscan:

-El restablecimiento de las tabuladores salariales.

-El restablecimiento de las primas y de las pólizas HCM, es decir de las pólizas de hospitalización, cirugía y maternidad.

-También la regularización del funcionamiento de las cajas de ahorro.

-El pago del retroactivo de las primas de antigüedad y profesionalización.

-El pago del 280% de incidencias.

-Cumplir con lo establecido en los artículos constitucionales 89 y 91, así como el 18 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras (Lottt).

-La liberación de los sindicalistas presos de manera arbitraria.

-Y todo lo relativo a los procesos electorales de los sindicatos, por medio de procesos libres transparentes y manuales, entre muchos justos reclamos que han hecho los trabajadores sin recibir positivas respuestas.

A nosotros, los diputados 2015 electos por el pueblo, sin enarbolar banderas políticas, nos corresponde acompañar a los trabajadores en sus protestas, porque es lo que nos demanda la gran mayoría de los ciudadanos, aunque hayan pequeños grupos que no entienden que es una lucha de todos. Y en mi caso, como dirigente nacional de Voluntad Popular, tampoco puedo ser ciego, sordo y mudo frente a tantos atropellos contra los trabajadores públicos, porque tenemos el deber estataturio de defender los derechos humanos de los venezolanos y el trabajo, el salario y la seguridad social se enmarcan en ese principio.

La calle está mostrando su poder. Promover y unificar todas las luchas en una sola, como dice el Presidente (E) de Venezuela, Juan Guaidó, es determinante en este momento. Nos consta que los líderes gremiales y sindicales democráticos están claros de que mientras Maduro siga usurpando el poder nunca habrá respeto para los derechos de los trabajadores. Por lo tanto, la unión es la clave para alcanzar el cambio político a traves de los procesos electorales presidencial y a la Asamblea Nacional libres y transparentes, lo cual pasa por la elección primaria de la oposición.


Dr. Rafael Veloz García, diputado a la Asamblea Nacional y al Parlasur electo en 2015; expresidente de la Federación Interamericana de Abogados (FIA); miembros de la dirección nacional de Voluntad Popular, VP.