Imágenes de la Nasa muestran cómo se seca el lago de “El planeta de los simios”

Combo formado por dos imágenes del lago Powell en la zona de Castle Butte. A la izquierda, una imagen del 16 de agosto de 2017. A la derecha, el 6 de agosto de 2022. NASA

 

El lago Powell es el segundo embalse más grande de Estados Unidos. Su construcción empezó en 1956, cuando el presidente Dwight D. Eisenhower apretó un botón en el Despacho Oval de la Casa Blanca para iniciar las demoliciones. Se inauguró en 1963 y tardó 16 años en llenarse con las aguas del río Colorado. Ahora, sin embargo, tras tres años de sequía extrema y más de dos décadas de escasez de lluvia, sus aguas están en el nivel más bajo desde que se construyó. La falta de agua se aprecia sobre el terreno, pero las imágenes por satélite que acaba de difundir la NASA muestran con crudeza la dimensión de la sequía.

Por El País

Las imágenes por satélite muestran la panorámica de la parte principal del enorme lago Powell y tomas parciales de la zona de Bullfrog y de Castle Butte, aguas arriba de río Colorado, así como la cuenca del río San Juan, un afluente que viene del Este y que también forma parte del embalse. El agua y el peculiar paisaje del lago Powell y el río Colorado una atracción turística, pero la sequía también afecta al uso recreativo del lago. Por su especial orografía, en el lago Powell se rodó parte de El planeta de los simios. El embalse es la localización donde llega la nave espacial con los astronautas que han viajado en el tiempo y creen estar en otro planeta. En la zona se filmaron buena parte de las secuencias de exteriores de la película.

El lago Powell se extiende a ambos lados de la frontera del sureste de Utah y el noreste de Arizona. La mayor parte del área que se muestra en las imágenes corresponde a Utah. Las fotografías en color difundidas esta semana por la NASA fueron tomadas por satélites Landsat y muestran partes del lago Powell en los meses de agosto de 2017 y 2022. Se ha elegido el verano de 2017 porque fue uno de los momentos con más agua de la pasada década, pero ya entonces el nivel estaba muy por debajo del de 2000, el año que empezó una duradera sequía que apenas ha dado tregua.

El 16 de agosto de 2017, la elevación del agua en el lago, medida en la presa Glen Canyon, era de 3.633,04 pies (1.107 metros). El 6 de agosto pasado se situó en 3.535,38 pies, casi 98 pies más abajo. Eso supone apenas un 26% de la capacidad del embalse, su punto más bajo desde su llenado. Y lo que es peor, el agua se acerca peligrosamente a los 3.490 pies, la línea roja en la que deja de ser viable la generación hidroeléctrica, pues cae por debajo del nivel al que pueden funcionar correctamente las turbinas.

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