Herencia maldita: la niña de seis años asesinada por sus propios medio hermanos en Colombia

Diana Marcela Caldas fue asesinada en 1994. Recibió un disparo en su rostro. FOTO: EL TIEMPO

 

 

Crimen de Diana Marcela Caldas conmovió a Bogotá en 1994. Fiscal recuerda cómo se resolvió el caso.

Por eltiempo.com

Para la mañana del asesinato, el sicario Saúl Rodríguez ya había hecho su trabajo: vigilar a sus víctimas y elegir el punto exacto donde las haría caer. Al hombre malo, quien solo sabía matar, le restaba lo más sencillo: dispararles con su revolver 9 milímetros.

Fue el 7 de abril de 1994. No había un plan fastuoso, pero el crimen sí era escabroso. Saúl madrugó ese martes para seguir a Carmen Galán y a su hija Diana Marcela Caldas, de 6 años, cuando salieran de su apartamento en el barrio La Soledad hacia el colegio de la niña.

Saúl, el asesino, no tenía ningún problema en cumplir con la orden de ejecutarlas. En la esquina de la calle 43 con carrera 21 A, a una cuadra del Park Way en Bogotá. Él las sorprendió, sacó su arma con sigilo, disparó y ellas cayeron justo a las 7 de la mañana.

Diana Marcela murió al instante tras el brutal tiro en su rostro. Carmen recibió el disparo en la región occipital de su cabeza y quedó tendida en el suelo, pero no falleció.

En este edificio vivía Carmen y su hija Diana Marcela Caldas. De aquí salieron hacia las 7 a. m. el día cuando fueron asesinadas. Foto: EL TIEMPO

 

El sicario, un hombre de baja estatura, flaco y con pecas en su rostro, empezó su huida entre los matorrales que circundan el Park Way y el río Arzobispo. Segundos después, tras el asombro del asesinato, dos policías bachilleres que caminaban por la zona terminaron persiguiéndolo.

Saúl les disparó, intentó asesinarlos; sin embargo, en su huida dejó caer el arma. Fue alcanzado por los policías y capturado.

En la esquina donde les dispararon a Diana Marcela y a Carmen había espanto. ¿Cómo era posible que mataran a una niña y a su madre con tal sevicia?

En el pavimento, el cuerpo de la niña quedó en posición fetal. A un lado, como describió la prensa de ese entonces, su maletín azul, sus cuadernos, sus lápices y los cuentos infantiles que llevaba a su colegio, el Alfonso López.

Carmen fue trasladada de urgencias a la Clínica Palermo, donde ingresó con una herida que le causó la muerte cerebral.

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