Aida Victoria Merlano a la cárcel, ya dictaron de cuántos años será su condena

Aida Victoria Merlano confesó que negocio haría dentro de la cárcel – Foto: Cuenta de Instagram @aidavictoriam

 

 

Siete años y cinco meses de prisión. Esta es la condena que deberá pagar Aida Victoria Merlano por participar activamente en la fuga de su madre, la excongresista Aida Merlano en hechos registrados en la tarde del 1 de octubre de 2019. En el fallo se concluyó que la joven influencer fue clave para ingresar al consultorio odontológico los elementos pertinentes para que su progenitora lograra su objetivo: lanzarse de un segundo piso para ser recogida por su cómplice que la esperaba en una motocicleta.

Por SEMANA

Durante el juicio que duró dos años y medio se concluyó que la joven, junto a su hermano, llegaron al consultorio odontológico ubicado en el centro médico La Sabana con el fin de entregarle la cuerda, los guantes y ropa de cambio. Igualmente, adelantó todas las acciones necesarias para distraer la atención de los dragoneantes del Instituto Penitenciario y Carcelario (Inpec) que estaban como custodios de la excongresista.

El juzgado concluyó que existe prueba más allá de toda duda razonable que Aida Victoria le dio instrucciones a su hermano, quien para ese momento tenía 17 años de edad, para que le “hiciera la charla” a la dragoneante que se encontraba en el segundo piso del consultorio. Por estos hechos la sentenció por los delitos favorecimiento de fuga y uso de menores para la comisión de delitos.

La joven hizo hasta lo imposible, junto a su hermano, para distraer a la agente del Inpec, que había sido designada a última hora para custodiar a la representante a la Cámara de la cárcel El Buen Pastor al centro médico donde la dirigente política tenía su tercera sesión de diseño de sonrisa.

Para llegar a esta conclusión, el juzgado tuvo en cuenta los vídeos del circuito cerrado de seguridad que estaba en el segundo piso del centro médico La Sabana y en el mismo consultorio en el que se encontraba Javier Guillermo Cely Barajas.

En los mismos se observa cómo Aida Victoria y su hermano, quien para ese momento tenía 17 años de edad, entra y sale en repetidas oportunidades, habla por celular y se acerca muchísimo a la guardia del Inpec como intentando quitarle visibilidad al interior del consultorio.

El funcionario judicial le dio credibilidad absoluta a la declaración de la guardia del Inpec, Diana Marcela Montoya Ramos quien llegó como relevo al centro médico en la tarde de 1 de octubre de 2019. Tras recibir las instrucciones de su compañera se dispuso a almorzar para subir al segundo piso del edificio donde se encontraba Aida Merlano.

Montoya declaró bajo la gravedad de juramento que su compañera había sido muy específica en el hecho que la excongresista hizo un “escándalo” para que permitieran el ingreso de sus dos hijos al consultorio odontológico. “Ella lo había permitido, ella sabía que Aida Merlano era una interna psiquiátrica”.

Cuando llegó se le informó que la cita odontológica no duraría más de 30 minutos. “Entonces yo le dije a Natalia si el procedimiento duraba media hora yo o iba a sacar a los hijos, que ella había permitido el ingreso y sé que tendríamos problema si los sacábamos”.

En el intercambio de relevo, la guardia se dio cuenta que en efecto la excongresista se encontraba en el consultorio odontológico, junto a ella se encontraban sus hijos y Javier Cely. Fue el mismo odontólogo quien le prohibió el ingreso al consultorio advirtiéndole que la paciente no tenía dientes y le daba pena que la vieran así.

“Yo acaté la recomendación del médico para no intervenir en el procedimiento que le estaban haciendo, como la puerta era de vidrio yo veía a la interna, a mí no me dejaban entrar, pero los hijos de ella si estaba adentro, yo estuve todo el tiempo allí”. Durante este tiempo, la excongresista jamás abandonó el consultorio.

Sin embargo, el hijo de la excongresista salía constantemente y buscaba a la guardia para hablar. “Yo en este momento puedo decir que él me estaba entreteniendo”. En los intentos de charla le comentaba sobre el costo del procedimiento que se estaba realizando su madre, lo quisquillosa que era con ese tipo de tratamientos y lo que estaban viviendo.

La dragoneante mencionó la presencia de otro supuesto odontólogo en el consultorio quien también la intentaba distraer para que no viera lo que estaba sucediendo adentro. “Ellos me entretenían, el hijo me decía algo como dragoneante cómo le parece que cobraban 15 millones de pesos por una ortodoncia, yo con ganas y mi mamá botando la plata cada rato en eso, y el otro señor presente me decía que a Aida Merlano le había hecho varios diseños de sonrisa y ninguno le había gustado”.

El hijo menor de la excongresista siempre se ubicaba muy cerca de la puerta impidiendo una clara visibilidad con lo que ocurría adentro del consultorio. En un punto, vio algo que le llamó muchísimo la atención.

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