Monkey Slim detrás del escenario: El DJ venezolano que debutó en Tomorrowland lo cuenta todo

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@monkeyslim

 

La euforia de miles de personas, un escenario espléndido dominado por la música electrónica y el estilo auténtico de Monkey Slim al mando en el festival más grande del planeta. El joven de 27 años se convirtió en el primer DJ venezolano escuchado en Tomorrowland 2022 y ahora su sello resuena de un lado a otro sin fronteras.

Su verdadero nombre es Alejandro Gallardo y es originario de Caracas. Se vio obligado a emigrar y desde entonces, México se convirtió en su segundo hogar. Nunca planificó una carrera perfecta, pero entre diferentes experiencias definió el ritmo de su vida. Mantenerse sobre la tarima va más allá de producir sonidos y coronar el puesto entre uno de los mejores en su oficio es una proeza. Acompáñanos a descubrir quién es el artista detrás de la consola.

Por: Elizabeth Gutiérrez y Luis Eduardo Martínez | lapatilla.com

“Va a parecer un poco dramático, pero antes de todo sientes esa euforia y ese momento. Al pisar la tarima soy otra persona, se me olvidan los nervios (…) Cuando inicia el show como tal Monkey Slim se convierte en una película, o sea, me monto, hablo por micrófono, hago que la gente salte y siento su emoción porque esos instantes son únicos en la vida”, así es como este DJ con más de 10 años de trayectoria define su experiencia.

Fijar un sueño y luchar hasta materializarlo apenas es el motor que inspira un futuro prometedor, uno que se forja armonizado con trabajo, perseverancia y dedicación sin límites. Alejandro Gallardo lo sabe muy bien, pues se involucró con la música cuando era un adolescente y su talento marcó el inicio de una nueva dimensión que cautiva cada vez más a una audiencia masiva. Exportó su arte desde Venezuela hasta México, desarrolló su carrera, descubrió el secreto para triunfar y carece de ínfulas de parar esta melodía exitosa que apenas comienza. 

La sincronía al éxito

“Mis inicios en la música primero empezaron por el gusto hacia el rock. Viví una etapa de adolescencia en la que el grupo que me encantaba era Linkin Park, luego estaban 30 Seconds to Mars y tengo infinidades de grupos de rock, pero son los que se me ocurren en este momento. Producto de eso, me acuerdo perfectamente que le dije a mi tía Lizeth: ‘quiero tocar guitarra, aprender algo’”, contó.

El caraqueño confesó que tocaba guitarra, pero una serie de experiencias difíciles lo alejaron de uno de sus hobbies predilectos y buscó la manera de apoyar económicamente a su familia. Dispuso organizar fiestas entre amigos y sin imaginarlo, poco a poco nació el impulso de convertirse en DJ. “Empecé a trabajar a muy temprana edad. Lo primero que reuní lo agarré y me compré mi primer controlador de DJ para mezclar y mis primeros audífonos”.

Aquella difícil etapa tan solo encaminó el ritmo para convertirse en un gran profesional del sonido.”Empecé a ser famoso. En el colegio, me preguntaban: ‘¿Eres DJ?’ y poco a poco nació esa pasión de ser DJ. Luego, terminé produciendo porque justamente buscaba no solamente mezclar canciones de otras personas sino hacer que la gente escuchara un poco lo que yo hacía, porque es una manera de expresar épocas, sentimientos, etapas en tu vida, tristeza, alegría y siento que era una manera muy bonita de transmitir todo eso a través de la música”, mencionó. 

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Como buen DJ, confirmó que buscó herramientas técnicas para sacar a flote su idea creativa. Se aventuró a producir junto a sus hermanos mientras se acercaba al género que más adelante definiría el rumbo. “Actualmente produzco de todo un poco pero mi pasión y amor se decanta mucho por la música electrónica”.

¿Monkey Slim? Resulta curiosa la forma en que el caraqueño se dio a conocer, pero admitió que está compaginado con su primer trabajo. A los 14 años, se disfrazaba de muñecos en fiestas infantiles y fueron justamente esas ganancias las que sirvieron como base para su desarrollo como DJ. “Estuve en el show de Madagascar, yo era el monito, por ahí inició el nombre de Monkey Slim. Me disfracé de Buzz Lightyear, de Woody, de Spider-Man, de Hulk y Barney”.

Buscar el hook en otra latitud

Pero para Alejandro, una serie de factores lo llevaron a tomar una decisión trascendental. La condición para ese entonces del país, su “adicción” al trabajo y complicaciones que ocurrían en su día a día, lo impulsaron a emigrar hace tres años a México.

“Había llegado a un punto que ya había trabajado con muchos artistas en Venezuela y buscaba expandir mi trabajo y por eso tomé esa decisión. Aquí se me abre como otra parte del cerebro, otra manera de ver la industria porque México es un país demasiado multicultural donde la industria de la música va más allá y siento que me ha aportado mucho conocimiento tanto profesional como personal”, relató.

Y su iniciativa por llegar al país norteamericano siempre estuvo respaldada por dos mexicanos que creyeron en él. “Había lanzado una canción y justamente me habían apoyado dos personas en particular; Juca, que es uno de los influencers más grandes de México y Bonhaus, un DJ famoso allá. Casualmente estas dos personas me apoyaron. Y recuerdo que dije, ‘mira, ya sé cuál va a ser mi próximo país a escalar’ y sin lugar a dudas fue México y me siento muy contento de haber elegido este destino como segundo hogar”, explicó.

Para el 2018, ya tenía sus primeros acercamientos con grandes de la industria musical. Su mánager VJ León, un amigo y visualista de Daddy Yankee, lo llamó y le propuso una oferta difícil de rechazar.

“Me dijo: ‘Tienes la oportunidad de hacer algo para un reggaetonero puertorriqueño’, Y entonces le contesté: ‘Oye, vamos a hacerlo, aunque no sé qué me vas a mandar a hacer’. Finalmente, resultó ser la intro de un concierto de Brytiago y ese fue el primer acercamiento que tuve con un artista grande y era de reguetón, algo ajeno a la música electrónica. Pero no era ningún obstáculo como algo que no estaba en mi zona de confort y gracias a Dios a partir de ese momento empecé a trabajar con artistas como Sech, Guaynaa, entre otros”.

La vibra de Monkey Slim

Uno de los retos más agobiantes para los venezolanos es dejar todo: familiares, amigos, ciertas comodidades, el afecto, y Gallardo no escapó de este sentimiento. Sin embargo, aseguró que se adaptó a los cambios, hoy lo asimila mejor, se siente agradecido y disfruta cada paso que da. 

Me siento contento, porque algunas veces cuando sales de esa zona de confort ves la vida de otra manera. Empiezas a valorar mucho más las cosas y arriesgar tantas cuestiones también te trae ciertos beneficios. No tengo ninguna duda de que México me abrió las puertas, tanto sus ciudadanos, como su cultura, su comida y la industria musical. Gracias a Dios, ha sido muy bueno”.

Monkey Slim no se cansó de hacer lo que le apasiona y el reconocimiento de su trabajo lo veía plasmado en cada festival al que se presentaba. No obstante, hay uno en particular que recuerda con mayor plenitud.

Tuve muchos eventos en Venezuela y me siento muy feliz, pero creo que el mayor evento que tuve fue el Magic Music Fest, en Margarita. Fue en el estacionamiento del Sambil y toqué como para cinco o siete mil personas, no me acuerdo exactamente, pero fueron demasiadas. Era el artista que cerraba el concierto y para mí fue una locura porque primero no comprendía ese escalón, porque uno dice ‘yo sueño estar en algún lugar, bla, bla, bla’, pero cuando se hace realidad es increíble”.

Supo que la magnitud de sus logros se plasmaba en las redes. “La gente me mandaba DM por Instagram, me mandaba comentarios y cuando tú tienes ese acercamiento con grandes cantidades de personas ‘wow’”.

Tomorrowland, el escenario soñado

Un venezolano en otras latitudes debe tocar infinitas puertas para dar a conocer sus habilidades y es justo lo que Alejandro hizo hasta conectar con un importante manager mexicano que se convirtió en una pieza clave para compartir su música en Tomorrowland. “Le mostré mi música a muchas personas y se sentían muy contentos, pero en aquella oportunidad hubo una persona que se llama Irving Duarte junto a Mastachi, que son talentos mexicanos, y me dijeron: ‘Nos queremos reunir contigo porque conocemos tu trabajo, porque se ha creado el rumor de lo que haces y queremos verlo’”.

El joven entusiasta aceptó colaborar con ellos, se esforzó por dar lo mejor en escena, fijaron el enfoque del contenido para una campaña y ocurrió lo inesperado, pues Duarte, el manager del DJ y productor Mastachi, le dio la noticia que le permitió alzar la bandera de Venezuela en el festival más grande de música electrónica del mundo.

Dijo: ‘Oye, una sorpresa es que vamos a estrenar este tema en Tomorrowland’, y yo: ‘¿Cómo?’. Respondió: ‘Sí quiero que te vayas a Tomorrowland con nosotros’. Además, me brindaron la oportunidad no solamente de sacar esta colaboración que tengo con ellos sino también de estrenar un tema que tenía guardado, un grandioso tema. Comentó: ‘Vamos a estrenar dos canciones tuyas, la que tienes en colaboración con Mastachi y una tuya que se llama Bac’”. 

Y fue así como Monkey Slim cumplió uno de sus mayores sueños, hizo su debut con orgullo y marcó un hito al ser el primer venezolano escuchado en el gigantesco espectáculo celebrado en Boom, Bélgica. “Amo Venezuela como no imaginan. Más allá de que Monkey Slim llegara tan lejos, siento que el primer trabajo para mí es darles espacio a venezolanos ¿Por qué? Porque en Venezuela hay excesivamente talento a nivel musical y en cualquier ámbito. Los venezolanos en el extranjero y dentro de Venezuela son como guerreros silenciosos. Somos personas que no hacemos tanto bullicio de las cosas, pero el que trabaja en silencio, que está construyendo algo, cuando se hace público es un enorme estruendo por todo lo que está haciendo”.

Monkey Slim Alejandro Gallardo venezolano dj
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Para el caraqueño significó una gran satisfacción y alegría sumar esta vivencia a su carrera profesional. “Porque son sueños de niños que todo el mundo desea cumplir en algún momento y lo hice, pero creo que mi mayor trabajo es darles espacio a los venezolanos. Abrir ese canal para que los latinos tengan un espacio en Tomorrowland porque todos buscamos de alguna manera u otra representar no solamente nuestra música, sino representar nuestras raíces y de dónde venimos. Fue una sensación indescriptible y de verdad me siento feliz”, agregó el artista.

Dejar el tricolor en alto con su trabajo y construir un nombre en la industria musical no ocurrió por azares del destino. Para el productor venezolano, su disciplina y tenacidad tuvo mucho que ver en el proceso. “Está muy bien tener el talento, pero sin el trabajo, la determinación y la constancia es imposible llegar a ningún lado (…) Más allá de un sueño, creo que me esforcé para que sucediera y estoy trabajando para que se repita y espero que muchos talentos, tanto venezolanos como latinoamericanos, tengan su espacio no solamente en Tomorrowland, sino en cualquier festival del mundo”.

Al ritmo de los grandes

La promesa de un mejor futuro para Monkey Slim radica en seguir creyendo en lo que hace y abriendo espacios a otros que buscan dejar una semilla dentro de la industria de la música, pero por otro lado, aún mantiene la meta de estar oficialmente en el flyer de Tomorrowland, así como presentarse en otros grandes festivales: Ultra, Lollapalooza, Coachella, son solo algunos de los lugares donde quiere conquistar a la audiencia.

Eso sí, sin abandonar su sueño de trabajar con grandes artistas como DJ Snake, Dj Day o Diplo. “Creo que a lo mejor también, pero creo que está ahí con Justin Bieber“, dejó entrever.

También pienso en trabajar con artistas venezolanos. Me gustaría mucho hacer esa combinación de música llanera que ya se está haciendo, pero buscar ese canal de expansión“, mencionó.

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Y pese a que Alejandro no ha sacado música recientemente, cree que la vigencia de su contenido lo ha mantenido en el top. “No puedes llegar a ningún lado si tampoco tienes un excelente producto y creo que la definición de que he llegado a ciertos lugares, es que hay buen contenido, que hay buena música”.

Monkey Slim se desenvuelve en un mundo versátil y competitivo. Actualmente, lidera su propia agencia de publicidad bajo el sello “La Folie” y pone empeño a todo lo que hace mientras se preocupa por innovar en otras facetas profesionales. “Soy adicto al trabajo, me gusta crear relaciones, construir una red de contactos para desarrollar mis proyectos.  Además de hacer música, siempre hago múltiples cosas de la industria, le produzco a otros artistas, los asesoro para campañas, también trabajan con influencers. Siento que tengo días muy atareados, vivo dentro del celular porque allí se resume mi trabajo”.

De regreso a Venezuela

Este camino de oportunidades para el joven apenas empieza. De momento, reveló en exclusiva para La Patilla que espera regresar a su país de origen puesto que hay algunos proyectos en marcha. “Se están desarrollando dentro de Venezuela, no puedo comentar. Justamente, es producto de Tomorrowland. Me han hecho llamadas muy importantes y estamos viendo cómo expandir eso”.

Ofrecer un show de calidad en Venezuela es su prioridad, pero como tantos otros al emigrar, anhela comerse una cachapa o una arepa en Plaza Venezuela. “No tengo fecha, no tengo momento, no tengo lugar, pero sin lugar a dudas voy a regresar a mi país“, finalizó.