Un líder para la reconstrucción, por Rafael Veloz García @Rafaelvelozg

El tratamiento para la reconstrucción de lo que es hoy un Estado fallido, donde se ha desarrollado un plan de destrucción de las instituciones, merece que sea desarrollado bajo un programa sistémico. Lo más visible en ello, en los actuales momentos, es la elección primaria, que significa la legitimación o empoderamiento de un equipo, con el liderazgo de una persona que se encargue, más allá de la presidencia de la república, de sostener las riendas de una fase de transición, cuyo objetivo primordial es el de la reconstrucción de la nación. En definitiva, es la elección de un líder, del líder de la reconstrucción y la primaria, que será un paso muy importante, en el que deben ser estudiados adecuadamente todos los elementos que concurran para que haya un proceso de confianza. Por ello la designación de la comisión nacional de primaria es determinante.

¿Pero qué otros elementos encontramos y que debemos desarrollar para la reconstrucción de nuestro país? Son en realidad varios, pero vamos a referirnos a uno de ellos en específico. Se trata del programa mínimo común, que significa un reto para un gobierno de unidad nacional, pues le tocará comportar la disposición de unos factores básicos para el restablecimiento de la institucionalidad. Nosotros podemos tener la mejor semilla de un fruto, pero si por ejemplo, todavía existe la amenaza de la fractura de la propiedad privada por medio de la expropropiaciones, donde no haya garantías mínimas de seguridad personal y jurídica, para que puedan hacerlo adecuadamente, si no hay esos elementos estructurales la mejor semilla no va a poder germinar.

Ahí entonces se establece una fundamentación básica donde corre el Plan País, que está muy desarrollado, pero es correcto decir que hay que hacerle una actualización. Pero el Plan País debe correr encima de un elemento de institucionalidad. Y el programa mínimo común del gobierno de unidad nacional debe atender las tareas fundamentales, como es el tema de la economía, de la salud, de la educación, etc., pues cada uno tiene unos componentes especiales y que merecen ser estructurados bajo un sistema integral.

Para retomar la confianza de los venezolanos dentro y fuera de nuestro país, hay que tener a la vista a un líder probado e inclusivo, que haya establecido la caracterización de la tiranía y que haya sabido enfrentarla con valentía, por lo que se ha ganado el aval de los países del mundo, lo cual no es cualquier cosa, sino algo muy importante para aglutinar fuerza. Y lo es también porque no es un tema meramente electoral. Es un tema de reconstrucción de todos los factores que conforman un país.

También es menester ir a otras reformas democratizadoras, como puede ser la reducción del período presidencial, la necesaria disposición de un sistema bicameral para la Asamblea Nacional, porque ahí está la base y el epicentro de un Estado federal, como el que establece la constitución vigente o también cómo será el gobierno para la transición, que debe ser de un solo período.

Estos elementos deben concurrir alrededor de la elección de una persona, en este caso, la primaria presidencial, cuya fecha debe anunciarse lo antes posible. El tema entonces va más allá de la elección de una persona. Es decir, es establecer además de la elección de una persona, el establecimiento de las condiciones a corto y mediano plazo para que podamos ir juntos a la reconstrucción de las organizaciones de tinte político, aquellas de corte social y del país en general.

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Para que pueda iniciarse un programa de reconstrucción tiene que haber un acuerdo de gobernanza, que no sea concebido solo como la distribución de cuotas de poder en el gobierno. Por lo tanto, debe establecerse un compromiso ante el país, en el cual se les anuncie cuales son los factores de coalición y los protocolos para que haya una participación adecuada de los distintos sectores de la sociedad venezolana, porque tiene que haber esta coalición para que no quede en exclusiva para las organizaciones políticas.

Todo esto va a influir de manera determinante en la confianza de la gente y por media de esa confianza le damos seguridad a las personas y una visión de futuro. Y cuando la gente comience a ver la luz de la reconstrucción de nuestro país, es que vamos a emocionar al ciudadano venezolano y se gestará el sentimiento de ganadores que debe estar insertado en cada uno de ellos, para la reconquista de la democracia y para entrar de lleno en el proceso de la reconstrucción.

En esta fase de reconstrucción la prioridad del gobierno de unidad nacional debe estar orientada a la atención de todos los habitantes de nuestra nación, pero en especial en los trabajadores, en lo que se refiere al valor del salario, para que puedan contar con los recursos mínimos que requieren para tener la calidad de vida que merecen y que el régimen les ha negado durante años. A la par de ello, con planes y programas bien diseñados y viables, con la seguridad jurídica por delante, hay que abrir puertas a la inversión extranjera, reactivar el sector industrial y el comercial, así como la industria petrolera venezolana, las empresas básicas y dar un espaldarazo al campo y al sector pesquero nacional todo en aras de levantar la economía y el aparato productivo del país, lo cual generará fuentes de empleo y remuneraciones dignas.

La tarea que se avecina, como puede verse, es muy grande, diríamos que hasta titánica, pero unidos con trabajo y esfuerzo lograremos vencer los obstáculos, para colocar a Venezuela en el sitial que le corresponde, como una nación de oportunidades, que retoma el camino del progreso, que estará hecho de libertad y democracia, y en donde no habrá espacio para la corrupción, la demagogia y el populismo.


Dr. Rafael Veloz García, diputado a la Asamblea Nacional y al Parlasur electo en 2015; expresidente de la Federación Interamericana de Abogados (FIA); miembro de la dirección nacional de Voluntad Popular, VP.