Al menos 100 familias cumplen una semana sin luz tras explosión de subestación en campo petrolero de Cardón

 

Al menos 120 familias están sin servicio eléctrico desde el pasado sábado 5 de noviembre, cuando la unidad eléctrica T-10-3, se incendió y explotó al tener contacto con el aguacero intenso que cayó en la comunidad Cardón del municipio Carirubana, estado Falcón.

Por Corresponsalía La Patilla

Los habitantes quedaron sin luz desde el sábado a las 6:00 am, ya que la terna estaba sin las compuertas y el agua causó un cortocircuito, lo que terminó en un incendio. Se perdió todo.

Desde entonces, las calles 13, 14, 15 y 16 no tienen servicio eléctrico y hay otros casos puntuales como el de Vianney López, habitante de la avenida 7 que es la única en su cuadra que no tiene servicio eléctrico. “Ese día sentí la explosión. Con la cuchilla abajo, mi casa estaba energizada, todo daba corriente. Sentí que se me iba a quemar la casa, estaba muy asustada”, dijo.

Desde que ocurrió ese siniestro, su vecina le pasa una extensión para que pueda conectar un ventilador o la nevera y no pierda sus alimentos. Y en la noche, encienden velas o lámparas de querosén. “Los bombillos se explotaron, eso fue horrible. El problema es que nuestra energía es subterránea y no hay mantenimiento preventivo, por lo que esas estaciones están muy viejas y obsoletas, con cualquier cosa quedamos sin luz”, lamentó.

La comunidad Cardón creció alrededor de la refinería que forma parte del Complejo Refinador de Paraguaná (CRP). Fue habitada principalmente por trabajadores de la empresa Shell, la misma que creó las viviendas que tienen una arquitectura estadounidense. Incluso, los servicios públicos dependían de la industria petrolera, pero desde hace unos años esto pasó a manos de Corpoelec.

En la comunidad Cardón hay 9 consejos comunales y unos 10.000 habitantes. Con la diáspora venezolana, muchas casas están vacías y en otras solo viven personas de la tercera edad que se rehúsan a abandonar sus hogares.

Esto implica que el consumo de energía es menor al que pudiera haber si todas las casas estuvieran habitadas y las familias completas. No obstante, el sistema eléctrico no parece aguantar más.

Las familias pierden todo

 

 

Denis Ciglenecki es habitante de la avenida 7. Recuerda que el día del incendio estuvo sin luz 40 horas y ha perdido dos aires acondicionados y un freezer, con los constantes bajones y apagones, que son recurrentes en el sector. “Esto es todo el tiempo, siempre hay problemas con la luz y ni hablar del agua que llega cada 20 o más días, y si se va la luz no almacenamos nada”.

Nancy de Caldera vive en la avenida 13, donde hay largas extensiones eléctricas que pasan de una acera a otra para ayudar al vecino. “Mi vecina del frente me pasó esa extensión para conectar un ventilador o un rato la nevera, y así evito que se me dañe la comida. En las noches nos alumbramos con lámparas de querosén. Roguemos a Dios que puedan resolver pronto la situación”.

Una mesa técnica que repara los daños

 

 

En esta comunidad habitan muchos especialistas petroleros que conocen la zona “como la palma de su mano”. Ante la grave situación, han creado una Mesa Técnica Eléctrica para reparar los daños y averías existentes en la urbanización, ya que de Corpoelec recibían respuestas días después de informar el reporte de fallas.

La comunidad organizada recoge dinero e insumos para que estas personas puedan trabajar, y lo hacen con el consentimiento de Corpoelec. Unos trabajadores que estaban interviniendo la T-10-3 afectada, dijeron a La Patilla que la pérdida fue total, porque las compuertas de la estación no servían y el fuerte aguacero que cayó ese sábado en la madrugada, inundó la unidad y se quemó completa.

Desde el pasado sábado 5 de noviembre están haciendo las correcciones, que incluyeron las limpiezas de las áreas para volver a instalar las puertas y así evitar que vuelva a colapsar por el agua. Sin embargo, para terminar el trabajo esperan unos conectores que lleguen de Corpoelec- Caracas, que están estimados en recibir este fin de semana.

No es la primera vez que sucede

 

 

Los vecinos recuerdan que hace un tiempo pasó algo similar con la T-10 y los vecinos de la avenida 13 estuvieron cuatro meses sin luz, viviendo de una extensión que le podían compartir los vecinos. Desde entonces, los residentes se organizaron para no esperar que el Gobierno les resuelva los problemas del sistema eléctrico.

Por eso consideraron fundamental tener personas en la zona que conozcan el área y puedan solventar las averías; incluso, esto les ha dado la oportunidad de hacer “potes” de ahorro para mantenimientos preventivos. A finales de este mes tienen previsto un mantenimiento para la T-18, que es la madre de la comunidad Cardón, y que de paralizarse, todos quedarían sin servicio eléctrico.

Falta de mantenimiento ha sido la clave

El Sindicato Eléctrico del estado Falcón ha denunciado en innumerables oportunidades que el sistema eléctrico no recibe mantenimiento preventivo, sino que “ponen paños de agua tibia” que terminan causando peores daños.

Leonardo Ortega, habitante de la comunidad Cardón, dijo que desde el año 2002 no se hace mantenimientos a estas estaciones eléctricas. Además, que se hace más cuesta arriba encontrar la fallas de estas estructuras eléctricas, porque el sistema es subterráneo y muy costoso.

“Yo fui trabajador petrolero y hubo un proyecto para pasar el sistema eléctrico aéreo, pero la comunidad lo rechazó. Es cierto, es más estético subterráneo, pero es mucho más costoso y Corpoelec no tiene plata para reparar eso”, dijo.

Expresó que el sistema eléctrico no ha colapsado en su totalidad, ya que hay muchas personas fuera del país y la comunidad Cardón no está habitada como hace unos años atrás. “En la Cuarta República se hacía mantenimientos preventivos anuales. Además, se atendían las averías en tiempo récord. Eso se acabó a partir de 2002. Aquí la luz, o está baja, o está alta, pero nunca en niveles óptimos”.

La comunidad Cardón también tiene otras carencias, como el servicio de agua por tuberías que llega cada 25 días a 30 días. También el asfaltado es deficiente y hay problemas de aguas negras en algunas calles. Aunque esta fue una urbanización bien atendida por Pdvsa, luego de que le desconectaron los servicios públicos de la industria petrolera, la situación va en picada.