Viviendas vacías de migrantes se suman a factores que inhiben las nuevas construcciones en Venezuela

Viviendas vacías de migrantes se suman a factores que inhiben las nuevas construcciones en Venezuela

 

Un ejemplo del porqué aún no se puede afirmar que la economía venezolana se recuperó en 2022 es la dificultad que mantiene el sector construcción para despegar y terminar así con nueve años continuos de caída. Considerado uno de los máximos exponentes de crecimiento de un país, el sector muestra una paralización de 90% en su actividad y las nuevas edificaciones de viviendas y oficinas que hoy se observan, sobre todo en la capital Caracas, lucen insuficientes para asegurar una dinamización real de esta industria.

Por Ahiana Figueroa / talcualdigital.com

En concreto, la edificación de nuevas unidades habitacionales sigue siendo un escollo a superar y poco se ha logrado para disminuir el déficit de viviendas. Representantes del sector de la construcción indicaron que siguen presentes varios factores que impiden el crecimiento de la industria: la precaria situación económica del país, leyes que impiden su desarrollo, estatización de toda la cadena de suministros y la excesiva oferta de inmuebles, en gran medida proveniente de la diáspora venezolana.

El presidente de la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), Enrique Madureri resaltó que el sector se encuentra «totalmente contraído», ya que actualmente representa 2% del tamaño que mostró esta industria en el año 2012. Sostuvo que es prioritario una rehabilitación de la infraestructura de los servicios públicos, especialmente el eléctrico, ya que a su juicio, «cuando las industrias comiencen a operar con más fuerzas no alcanzará la electricidad», debido al bajo suministro en megawatios.

Sobre la construcción de viviendas, Madureri indicó que la construcción de nuevas edificaciones ha sido casi nula. Si antes el sector privado construía 100.000 unidades al año, ahora son 1.000, aproximadamente. «El déficit habitacional sigue, se mantiene en grandes cifras, eso tenemos que atenderlo y eso solo es posible si hay cambios en las leyes que afectan que regulan al sector».

El vicepresidente de la CVCRafael Torrealba señaló que una muestra de que en Venezuela aún no hay una fuerte dinamización del sector de la construcción es que la producción de cemento y acero continúa en los mismos niveles de hace seis semestres. De acuerdo a las fuentes oficiales, la capacidad instalada de las empresas estatales cementeras es de 10% mientras que en las de acero es de 5%.

A pesar de las dificultades, cree que este año el sector debería crecer, según estimaciones de los asesores económicos del gremio. Sin embargo, acota que «ese porcentaje, de crecer, sería igual desde cero porque el crecimiento debe ser muy grande y sostenido para recuperar ese 98% de caída que tenemos desde hace 12 años».

Destacó que el déficit de viviendas siempre ha sido un reto en el país y difícil de calcular. Explicó que no hay construcciones importantes de nuevas viviendas y existe un gran inventario que, producto de la crisis económica, ha generado una oferta en el mercado secundario significativo.

A su juicio, si se contara con una política de alquileres bien estudiada, ese mercado secundario tendría incentivos para alquilar y no vender a los precios bajos que se están vendiendo, y se reduciría entonces el impacto sobre el mercado primario.

Irwin Perret-Gentil, expresidente de la Cámara de la Construcción, ofreció cifras que ilustran mucho la actual realidad del mercado secundario. Según estimaciones de organismos consultados por el gremio, 30% de la migración venezolana que se se encuentra en Colombia, Chile, España y Estados Unidos dejó sus viviendas vacías en Venezuela y solo 2% recibe algún tipo de renta o la ha dejado en manos de un familiar o amigo.

Esto significa que, en teoría, de un millón de familias, hay 300.000 unidades habitacionales que están disponibles en algún lugar en el país.

El vicepresidente de la CVC, Rafael Torrealba coincide en que para el venezolano aun es cuesta arriba el acceso masivo a viviendas construidas por el sector privado a través de un esquema tradicional de venta de inmuebles, «Ahora, tenemos un inventario existente, hay constructores que no ha logrado vender y una de las propuestas del sector es el financiamiento a plazos del constructor para algunos compradores».

A mediano plazo -sostuvo- se debe analizar el tema de los alquileres, ya que es un sector que debe ser impulsado con mucha fuerza, crear ofertas y desarrollos exclusivos para el alquiler. «En el mundo, los jóvenes ya no están comprando vivienda, buscan movilidad y esto solo lo da el alquiler. En Venezuela la política en el alquiler de viviendas está muy controlada por el Estado, y desbalanceado entre arrendatario y arrendador».

El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Roberto Orta Martínez, indicó que en los últimos tres años se ha mantenido el número de operaciones de compra-venta de inmuebles, al igual de los precios, «con excepción de algunos nichos que se han activado como el alquiler de locales comerciales».

«El sector inmobiliario se encuentra en las misma cifras de hace dos o tres años, con excepción del arrendamiento de locales comerciales, no hay un crecimiento importante tanto en los precios como en las operaciones, debido a que la única forma en que haya una recuperación es que se den las condiciones macroeconómicas para que la familia venezolana tenga de nuevo la capacidad de ahorro y tener una inicial para comprar un inmueble. También se requiere una reactivación de los créditos bancarios», dijo Orta Martínez.

No obstante, informó que en varias zonas de Venezuela se ha reactivado el mercado de los inmuebles, como por ejemplo, Lechería en el estado Anzoátegui y Las Mercedes en el estado Miranda. «Aunque no hay una gran demanda para ocupar todos esos inmuebles de manera inmediata, están construidos, pero no ocupados». 

Recalcó igualmente el presidente de la CIV, que hay mucha oferta de viviendas que se pueden alquilar, propiedad de las personas que se encuentran viviendo en el exterior, las cuales están desocupadas que «pudieran ingresar de manera masiva a la oferta de inmuebles, pero hace falta la reforma a la Ley de Arrendamiento».

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