Control de precios, otra vez un error, por @ArmandoMartini

Armando Martini Pietri @ArmandoMartini

El estallido de la inflación, regresa el tema de los controles de precios. La ciudadanía vuelve a examinarlos, en tradición, operación y desventajas, además de auscultar opiniones de expertos y economistas, que lo creen gravosos e ineficaces en la mayoría de las situaciones.

Los controles de precios deberían permanecer en los libros de historia. A medida que aumenta la inflación, los irritados solicitan su aplicación. Sin detenerse a pensar, los costos significativos que se agrandan con la duración y amplitud. Pueden ser teóricamente útiles cuando se imponen de manera apropiada a un monopolista, y tienden -con desperfectos- a funcionar, en mercados imperfectamente competitivos. No obstante, distorsionan, lo que conduce a una asignación ineficaz de bienes y servicios. 

Se ufanan de un país mejor, que se arregla, emperifolla y marcha, pero la realidad, amanece y anochece peor, con miles de millones de dólares congelados en el exterior y difícil cobro como los depositados en Rusia; en conciencia, que el salario en Venezuela es miserable, las jubilaciones y pensiones, aún más míseros. El oficialismo mantiene la sonrisa optimista, excepto cuando regaña o aconseja al ciudadano, y el bigote deja de serlo transformándose en máscara. Por ejemplo, platica de una nación que quisiera tener en un puño, bandera de representar, un país en el camino de la prosperidad por la riqueza nacional, esfuerzo y creatividad de la ciudadanía.

Pero no existe ni siquiera en los sueños presidenciales y sus amigotes, sólo en sus caras endurecidas y negocios por hacer, que otrora, se lograban con facilidad; la corrupción, es de fácil desvergüenza y ahora, con las arcas al borde del llanto, son difíciles de concretar.

Los controles de precios tienen larga historia: el Código de Hammurabi los prescribió hace 4000 años, y las colonias de Massachusetts, Virginia hicieron lo mismo hace 400 años. Los países occidentales emplearon amplios controles en la década de 1970; y los estadounidenses lo utilizaron en una serie de esquemas entre 1971 y 1974, luego de la retirada dólar del patrón oro. Muchas naciones en desarrollo controlan precios de alimentos básicos, a veces combinándolo con subsidios.

Imponer control de precios no es más que fracasar. Ya el chavismo lo hizo antes, y unos cuantos gobiernos anteriores, porque la intervención estatal no es más que, en el mejor de los casos, desmotivación y engaño. 

El proceso es viejo y desgastado. Los acaudalados que adquieren más, son siempre los menos, y los que más compran no tanto su deseo, sino lo que pueden. Comprar y vender es una actividad tan antigua como el mundo y sobran quienes buscan popularidad tratando de regular precios para que la gente diga, “cómo se preocupa este Gobierno de nosotros”, pero jamás informan porqué productos y luego precios regulados, desaparecen mucho antes que nazca la opinión popular.

La única forma es animar la competencia, incluso con ayudas especiales (difíciles de calcular) a determinados comerciantes, pero a sabiendas de que controlarlos a todos, auxiliados o no, es tarea imposible y el Gobierno terminará siendo culpable.

¿Qué piensan los economistas? generalmente se oponen, porque producen escasez y exceso costoso. No creen que intervenciones de precios al estilo de la década de 1970 puedan limitar con éxito la inflación, aludiendo sus altos costos, cuya severidad depende de la amplitud y grado en que cambia el precio; además de financiar una burocracia gubernamental y la aplicación de la ley para hacer cumplir los controles. La competencia se desplaza de la producción a los mercados políticos a medida que las empresas intentan influir en las decisiones de fijación. La inflación suprimida aparece cuando se relajan los controles temporales y la evasión generalizada promueve la falta de respeto por la ley; cuando un precio máximo prohíbe el arreglo deseado, el comprador y vendedor evaden la norma realizando transacciones con un producto estrechamente relacionado, pero no regulado o comerciando ilegalmente en el mercado negro. 

Los controles de precios han tenido una historia larga, nada exitosa. Aunque se acepte existen circunstancias limitadas en las que controles de precios pueden mejorar los resultados, la teoría económica y el análisis de la tradición muestran que los controles serían muy altos y de eficacia limitada. Sólo políticas fiscales y monetarias apropiadas pueden reducir la inflación sin el precio impuesto por la intervención. 

@ArmandoMartini