Raúl Ochoa Cuenca: El outsider venezolano

Raúl Ochoa Cuenca: El outsider venezolano

Recibo una encuesta de las perspectivas electorales de Venezuela, realizada por  la empresa Doxa Panamá, y hecha pública en el mes de octubre pasado. Realmente me resulta muy interesante. En uno de sus apartes expresa el interés de los electores venezolanos (es una muestra nacional) por una candidatura, que en inglés denominan outsider.  Es el segmento que más simpatías suma.     

Pero veamos apreciados lectores, el significado de esta palabrita tan en boga últimamente, para lo cual utilizaré primeramente la definición que el profesor Rodrigo Borja Cevallo, eminente jurista y ex presidente de la República de Ecuador, nos ofrece en su obra Enciclopedia della Política.

La palabra, outsider, no tiene una exacta traducción al castellano, nos dice el profesor Borja Cevallo,  con la cual se suele denominar a quien, estando fuera de los cuadros partidistas y de la vida pública activa de un país, participa por primera vez como candidato en un proceso electoral.  En los últimos tiempos se ha popularizado este adjetivo en el sector pre electoral venezolano, esto debido principalmente al éxito alcanzado por personas que, sin ningún antecedente político, han sido elegidas en votaciones universales y directas para ocupar funciones públicas de naturaleza electiva. Podríamos citar los ejemplos del Dr Antanas Mockus en la Alcaldía de Bogotá (que es la segunda función electiva más importante de Colombia) y más recientemente al presidente de Francia Emmanuel Macron, quien antes de ser elegido candidato de la derecha francesa y ganar abrumadoramente la presidencia de la república era conocido por su capacidad e inteligencia al ser aun muy joven director general de la Banca Rothschild, instituto financiero entre los más grandes y ricos del mundo. Se entiende que el outsider además de ser conocido por el público y no estar contaminado de los vicios de los políticos mediocres, deberá presentar una importante hoja que lo cataloguen como acto para esa posición. 





Cito por ser ampliamente conocidos los antecedentes profesionales de Ronald Reagan, quien además de actor de cine era licenciado en ciencias económicas de una universidad californiana. Volodomir Zelensky, otro outsider, obtuvo su licenciatura en Derecho en la Universidad Nacional de Economía de Kiev Vadim Guetman. Antes de iniciar su exitosa carrera política fue actor, guionista, productor y director de cine y televisión, showman de la televisión ucraniana hasta que fue elegido presidente de Ucrania con una abrumadora votación. 

Según el autor Carlos Melendez en www.politizados.com un outsider “es alguien nuevo en política. Pero no todos los nuevos en política son outsiders. Para serlo, además, tienen que emerger por fuera del sistema. Melendez nos recuerda que en muchos países, los pueblos parecen haberse cansado de los políticos profesionales, de su aventurerismo y corrupción como es el caso, patético por demás, de Venezuela.  

El citado autor continúa, “Charles Kenney incluye en esta definición mínima a aquellos [políticos] que rompen con sus viejos partidos y forman nuevos” y a aquellos que provienen de movimientos independientes locales que alcanzan notoriedad nacional”. 

Puedo igualmente constatar que a lo largo de las últimas décadas, las democracias latinoamericanas han enfrentado un proceso de desgaste, lo cual estamos viendo en Venezuela como consecuencia de haber elegido en el año 1998 personas no aptas, ni profesional ni moralmente para tan nobles propósitos, como es la administración del estado.

El craso error del pueblo y de su élite económica-financiera de incentivar la votacion por ese outsider llamado Hugo Chavez trajo como consecuencia, entre muchas otras y seguramente peores, que las instituciones políticas venezolanas se encuentran fuertemente desprestigiadas, al haber entrado la mayoría en un proceso de descomposición generalizado. Las encuestas nos muestran que el gap entre las necesidades de la población y los intereses de los partidos y de su clase dirigencial se amplía diariamente. 

Aquí debo recordar que los partidos políticos (aceptados por la dictadura), entre otros PJ, VP, AD, UNT, Encuentro ciudadano, quienes dicen ser receptores de las inquietudes y necesidades del pueblo tienen entre un 1 y 4 % de las simpatías del venezolano.

Todo esto ha dado lugar en varios países, al ascenso de nuevos líderes anti-políticos u outsiders, que prometen solucionar los problemas y demandas de la sociedad y que no han logrado remediar los políticos tradicionales. En Venezuela, los dirigentes de los partidos políticos son vistos actualemente como pocos aptos para administrar la nación y como propensos a enriquecerse con dineros mal habidos. 

Concluyo esta breve nota con una pregunta ¿ Están preparados estas personas, los llamados outsiders, salidos unos del deporte, otros de la actuación,  otros del sector empresarial, por ejemplo, para afrontar con éxito el reto de reconstruir una nación donde en su población la frustración y el sentimiento anárquico crecen de manera exponencial ?  

Raúl Ochoa Cuenca, en Anfi del Mar, el 15 de enero del año 2023.