Ivan López Caudeiron: Y se casó…

Leo en un portal regional de noticias, que se casó el ganador de una reconocida lotería del país, cuyo premio es de 500 mil dólares, a los cuatros días exactos de haber pegado el sorteo. No es que esa premura significara improvisación: se casó con su mujer, con quien estaba unido desde hace doce años, y de quien tiene dos hijos. Lo que hizo este joven de apellido Casadiego, fue legalizar una unión más estable que muchos matrimonios que comienza con bombos, platillos y marchas nupciales.

Ese matrimonio del barinés de nacimiento Casadiego, a raíz de ganarse el medio millón de dólares, lo deja a uno pensativo. ¿Será que este hombre era tan prudente que no quiso casarse antes de tener un dinerito? Podría ser. Hay gente así de organizada, que no se asusta de las cosas, pero si del “nombre de las cosas”. Si un cura no les ha echado agua bendita y un jefe civil no les ha leído los deberes y derechos del matrimonio, les parece que no están casados, aunque tener mujer e hijos, y además de tenerlos los mantengan con más puntualidad que mucho señor “de sociedad”.

Pero uno podría también pensar otra cosa, y es que el Sr.Casadiego, por fin, pudo casarse, porque dejo de ser un hombre pobre, porque se convirtió de la noche a la mañana en joven rico, y que en Venezuela solo los hombres con dinero no se asustan del papeleo y de las dificultades que hay para casarse. Un hombre rico, un ganador de 500 mil dólares, puede pagar a un abogado para que le saque los papeles y lo case en cuatro días. Al mismo tiempo un hombre rico, y especialmente si es de la noche a la mañana célebre ganador de una lotería nacional, encuentra en las oficinas públicas un trato muy distinto al que encuentra “palito de los palotes”. “¡Ah! ¡Pero si es el señor Casadiego! ¡Pase por aquí señor Casadiego! ¡Siéntese aquí señor Casadiego! ¡En seguida lo vamos a atender señor Casadiego!”.
En cambio, al que vino antes o al que sigue, le dirán (si es que le dicen algo): “Vuelva otro día”, o: “Tiene que ir a comprar estampillas”, o: “La hace falta otro papel sellado de 40 Bs.”, o: “Tiene que sacar su partida de nacimiento y copia certificada”, o: “¿Dónde está la carta de soltería?, etc., etc., etc.

Claro que todas esas cosas son deseables, y tal vez hasta necesarias. Pero en un país donde el problema número uno es que la gente no se casa, “lo normal” es que los hijos conozcan a sus padres y la “planificación familiar” es un sarcasmo, porque la gente que más la necesitaría no forma familia alguna; a mí me parece que lo que deberíamos hacer, es facilitar al máximo los tramites, poner en vigencia la consigna “casarlos primero y averiguar después”. De esa manera habría unos cuantos bígamos más y pequeñeces de ese género, pero no haría falta ganarse el premio gordo de la lotería, para animarse a encarar los obstáculos inverosímiles que encuentra quien en Venezuela quiera casarse. Así lo veo.

P.S.: Hacer RADIO es de los mayores placeres que he encontrado en la vida. En este 2023, se plantea la hechura y producción de dos programas radiales en dos emisoras diferentes. El reto me emociona, pues con ambas producciones tocaremos casi la totalidad de los 14 municipios de nuestra entidad carabobeña. La RADIO es vida… Agradecido con Dios por estas nuevas oportunidades comunicacionales.

IG-TW: @IvanLopezSD – [email protected]
Administrador, con Especialización en Gerencia y Comunicación Política. Consultor Político. Locutor en #LVC1040AM. Articulista de la Patilla.Com e InfoEnlace.Net. Ex Concejal de San Diego, Edo.Carabobo. Más de 20 años de experiencia en cargos gerenciales de la Administración Pública. CEO de @FocoYEmprendo.