José Guerra: La lección del 23 de enero de 1958

Cuando el Mayor del Ejército Gregorio López García y posteriormente Amílcar Gómez anunciaron en la madrugada del 23 de enero de 1958, por Radio Rumbos, RCTV, Radio Caracas Radio y Ondas Populares la huida de Pérez Jiménez y la conformación de una Junta de Gobierno que presidiría el Contralmirante Wolfgang Larrazábal, pocos imaginaron el inmenso esfuerzo unitario que implicó derrocar a la dictadura.

En 1956 y bien entrado 1957 en Venezuela no se movía una hoja sin que lo autorizara Marcos Pérez Jiménez. La construcción de obras públicas marchaba a ritmo frenético, arrastrando tras de sí un endeudamiento encubierto, las nuevas concesiones petroleras otorgadas en junio de 1956 le dieron mucha holgura a un fisco que no para de gastar, mientras las cárceles estaban repletas de presos y los exiliados aumentaban, ante la eficacia represiva de los hombres de Pedro Estrada, Ulises Ortega, Miguel “Tabaquito” Sanz, y el llamado “bachiller Castro”, los hombres más temidos de la División Política de la Seguridad Nacional.

Todo parecía en calma y muchos pensaron que había Pérez Jiménez por siempre. Sin embargo, Pérez Jiménez y la Junta Militar enfrentaban un problema no menor: debían realizar las elecciones presidenciales el 15 de diciembre de 1957 y el dictador optó por violar la Constitución y en lugar de elecciones llamó a un plebiscito para gobernar entre 1958-1963, y al igual que en diciembre 1952, cuando se robó las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente que había ganado URD con el apoyo de AD y los demás partidos, los resultados de ese plebiscito fueron fraudulentos y allí comenzó el comienzo del final de la dictadura, todo ello en un entorno internacional muy desfavorable dada la proliferación de tiranos por toda América, con el apoyo de los Estados Unidos, en el marco de la guerra fría.

Luego de muchos intentos frustrados de deponer a Pérez Jiménez mediante alzamientos militares dirigidos por AD y la consecuente represión y virtual aniquilación de los partidos políticos, esencialmente AD y el PCV y ante la dispersión de la oposición, en febrero de 1957, el PCV dirigido por Pompeyo Márquez (Santos Yormes) porque Jesús Farías estaba preso, encargó a Guillermo García Ponce para hacer esfuerzos en pro de la unidad de todos quienes adversaban a Pérez Jiménez y de allí nace la Junta Patriótica el 11 de junio de 1957. La Junta Patriótica (cuyo nombre se debió a Amílcar Gómez) fue presidida por el periodista de URD Fabricio Ojeda quien cubría la fuente de Miraflores, Omar Gamero por AD, Guillermo García Ponce por el PCV, Amílcar Gómez por URD y Enrique Aristiguieta Gramkco por Copei. El 29 de junio de ese año, la Junta distribuyó en Caracas miles de hojas llamando a la unidad del pueblo contra la dictadura y el 29 de agosto convocó a derrocar la dictadura.

La paz perejimenista fue sacudida en sus cimientos el primero de mayo de 1957 por Monseñor Rafael Arias Blanco, Arzobispo de Caracas, quien en su Carta Pastoral denuncia las condiciones miserables de vida de la clase obrera detrás de la política de concreto armado, fastuosidad y grandes obras que realizaba Pérez Jiménez, el juego millonario del 5 y 6 en el Hipódromo La Rinconada, los casinos y burdeles, las fiestas de carnaval y los ostentosos desfiles de la Semana de la Patria, donde los empleados, jóvenes y niños de las escuelas desfilaban y se hacían ensayos militares en honor al dictador.

Los esfuerzos de la Junta Patriótica se fueron concretando mediante los llamados frentes de lucha, de los cuales el primero de ellos fue el Frente Estudiantil dirigido primeramente por Américo Martín por AD y Germán Lairet del PCV y luego sustituidos al caer presos por uno de los héroes de la lucha contra la dictadura, Héctor Rodríguez Bauza del PCV y Héctor Pérez Marcano “el macho” por AD y luego se incorporan Rafael de la Cruz Fuente por Copei y Rodríguez Mudarra de URD. Seguidamente se estructura el Frente Obrero a iniciativa de Eloy Torres del PCV y Américo Chacón (AD) y Douglas Bravo del PCV. El Frente de Mujeres con Argelia Laya (PCV), Isabel Carmona (AD) entre otras toma cuerpo y la lucha comienza a adquirir organicidad y contenido.

Visto el fraude del 15 de diciembre de 1957, el Frente Estudiantil convoca la huelga de los estudiantes en la UCV el 21 de noviembre mientras en ella se realizaba el Congreso Mundial de Cardiología con la presencia de unos de los médicos personales del presidente de Estados Unidos, Dwigth Eisenhoward. Protagonistas importantes de esa huelga fueron Mercedes (Chela) Vargas y JR Núñez Tenorio del PCV, Adicea Castillo de AD y Rumbero Uzcátegui de Copei, entre tantos otros líderes juveniles. En la UCAB, se quemaron los tarjetones de la farsa electoral y los afiches de Pérez Jiménez. Ya el país era otro y el esfuerzo unitario estaba dando sus frutos. La división y la fractura había dado paso hacia la acción unificadora porque nadie por si solo hubiese derrocado a Pérez Jiménez.

Entre tanto, las réplicas de esas iniciativas permeaban en un estamento militar que ya se interrogaba si seguía apoyando a Pérez Jiménez visto los acontecimientos y en especial del desconocimiento a la Constitución al convocar al plebiscito del 15 de diciembre de 1957. Los dos grupos del Ejército liderados por el Teniente Coronel Hugo Trejo y el Capitán Luis Tineo Arismendi se ponen de acuerdo con el de la Aviación cuya cabeza visible era el Teniente Coronel Martín Parada, unido al esfuerzo del Comité Cívico Militar con el Dr. Oscar Centeno Lusinchi, el Capitán de Navío José Vicente Azopardo y el Capitán José Luis Fernández. Todos los factores se fueron alineando paso a paso y de forma sostenida.

Previsto el alzamiento militar para el 6 de enero de 1958 porque el 7 de ese mes comenzaban a llegar los cadetes y no se quería enfrentamiento entre ellos, el intento se adelanta para el primero de enero por una delación y el Teniente Coronel Martín Parada a las 6 am rompe el silencio de una Caracas todavía somnolienta y ametralla el Palacio de Miraflores, mientras que inexplicablemente Hugo Trejo en lugar de dirigir los tanques hacia Caracas, los conduce hacia Los Teques. El intentó falló pero dejo herida a la dictadura. Pérez Jiménez en una maniobra sin resultados, el 9 de enero saca del gobierno a dos de los personajes más odiados del régimen, Laureano Vallenilla Planchart, ministro del Interior y a Pedro Estrada, jefe de la Seguridad Nacional, ante un pronunciamiento de miembros de la Marina en La Guaira.

El 19 de enero la Junta Patriótica y sus frentes de lucha convocan a una huelga general para el 21 de enero de 1958. Ese día en Caracas la agitación fue significativa, los carros tocaban sus cornetas y las iglesias sus campanas al medio día y la represión por parte de la Seguridad Nacional y la Policía de Caracas fue mayúscula. Pero ya el régimen estaba herido de muerte. El mundo empresarial también se movía, en parte por convicciones democráticas y también porque Pérez Jiménez había acumulado una deuda por obras ejecutadas y no pagadas y además porque el dictador tenía sus propios grupos empresariales aliados en los negocios y marginaba a otros grupos de los contratos del Estado.

El 22 de enero a las 9 pm zarpan los buques de la Marina desde La Guaira anunciando el inicio del golpe final contra Pérez Jiménez mientras que a las 11 pm en la Escuela Militar el Teniente José Luis Fernández y otros oficiales emplazan al Coronel Pedro José Quevedo, hombre cercano a Pérez Jiménez, para que se sume al movimiento y luego a Simón Medina Gómez a cargo de una de las unidades militares más poderosas del país, acantonada en Caracas. Así, finalmente, Pérez Jiménez solicita una hora para abandonar al país con su familia. Había caído la dictadura producto de la conjunción de un conjunto de factores: el descontento que generó el fraude electoral del 15 de noviembre, la unidad política conducida por la Junta Patriótica y una estrategia de acercamiento muy bien trabajada con el estamento militar que le había servido de soporte a Pérez Jiménez.