Julio Castellanos: Tocuyito tiene sed

En el municipio Libertador (edo. Carabobo) se encuentra el embalse Pao – Cachinche, un impresionante cuerpo de agua que, en sus mejores días, proporcionaba agua potable a Carabobo y parte de Aragua. Lamentablemente, el chavismo lo abandonó de tal manera que ya ni siquiera Tocuyito tiene agua. De hecho, el 70% del municipio no tiene el vital líquido a disposición. Vale decir que no estamos hablando de ayer, hay comunidades que llevan 7 meses sin agua como El Oasis o La Lagunita, comunidades que llevan 3 años, como Los Cardones y comunidades que llevan 10 años como Los Chorritos y Barrio Bueno. Igual debe estar todo el país, pero hoy quiero hablar de mi pedacito de tierra, de lo que para la gente de a pie, que son mis vecinos, significa tener tanta sed.

Ad nauseam he repetido en este espacio que la falta de agua es una violación de derechos humanos, pero el chavismo no entiende nada de eso, con sólo saber que existen presos políticos, exiliados y expulsados del país, tanto civiles como militares, es suficiente evidencia de que el burro no sabe nada de chicle porque solo come pasto. No obstante, si ya van mil veces, esta será la mil una que le diremos al alcalde Oscar Orsini que comunidades que votaron por él como La Habanera, Fundación CAP y Nueva Valencia tienen que comprar agua en cisterna, recogerla de la lluvia o mendingarla a alguien que tenga un aljibe.

El agua escasea en muchas escuelas y liceos, al punto en que muchos centros educativos limitan las horas de clases para no tener que usar unos baños totalmente inutilizados, un ejemplo de ello es la escuela de Chaparral de Carabobo, allí mismo tampoco se pueden hacer los alimentos del PAE porque, sepa usted señor alcalde, el agua se usa también para cocinar. Vale decir que los ambulatorios y los CDI tampoco tienen agua por tuberías y eso, lógicamente, afecta la posibilidad de mantener la salubridad en dichas instalaciones.

Es que hasta los habitantes del Casco de Tocuyito, donde están las sedes del gobierno municipal, tienen que ir con perolitos y carrucha a la sede de los bomberos donde hay un pozo subterráneo que mal que bien tiene una pila en la calle para que la gente pueda surtirse más que sea para bañarse con totuma. ¿Acaso eso no es una vergüenza?. En comunidades como La Herredeña o en la Urbanización Libertador el tránsito de personas, hombres, mujeres y niños a pie cargando peroles no nos permite decir “Hagamos Historia” como el eslogan oficial del gobierno municipal (salvo que sea una historia de terror).

Este año 2023, el gobierno municipal no tendrá un situado constitucional aceptable para hacer frente a las inversiones requeridas en nuestra jurisdicción para restituir el servicio de agua, tampoco se podrán incrementar los impuestos aún más porque alcanzarán una naturaleza confiscatoria. Ese ambiente sin salida no puede ser enfrentado mirándose el ombligo. Esta también creo que puede ser la mil una oportunidad que le pido públicamente que celebremos una reunión, usted es claramente el alcalde y, para bien o para mal, yo represento aquí a la oposición política. Solo juntos podemos resolver esta crisis, juntos podemos ir a buscar recursos, apoyo y soluciones para el drama cotidiano que viven los libertadorenses. Cada quién por su lado, usted encerrado en su oficina y yo denunciando al viento los problemas de cada comunidad no iremos a ninguna parte.

Estoy consciente de los riesgos a los que usted está expuesto, una reunión que el alcalde del municipio Libertador celebre con un adeco puede ser mal vista por sus camaradas revolucionarios. Pero apelo a que su compromiso con los vecinos sea más importante que su lealtad al PSUV, es ahora que debemos actuar, no mañana, ni el año que viene, la gente de Tocuyito tiene sed hoy.

Julio Castellanos / [email protected] / @rockypolitica