Por qué el nuevo núcleo interno de la Tierra rebota como una pelota de ping pong

Por qué el nuevo núcleo interno de la Tierra rebota como una pelota de ping pong

Cómo está formado nuestro planeta es un gran misterio que busca ser aclarado por la ciencia

 

Así lo afirman investigadores de la Universidad de Australia que presentaron un nuevo estudio científico. Qué puede enseñar esta hipótesis sobre la evolución del planeta. El punto de vista de los expertos

Los libros de geología nos han enseñado que la Tierra tiene cuatro capas principales: la corteza, el manto, el núcleo externo y el interno. Pero esto ha cambiado, según un nuevo estudio científico que postula que existe una bola de hierro densa en el corazón de nuestro planeta, dentro de su núcleo interno, la cual sería una quita capa.





Por Infobae

Durante las últimas décadas, ha ido aumentando la evidencia que sugiere que el núcleo interno sólido del planeta está formado por distintas capas pero sus propiedades siguen siendo un misterio. Y ahora, nuevos datos obtenidos de las ondas sísmicas provocadas por más de 200 grandes terremotos han arrojado una nueva luz sobre la estructura más profunda de la Tierra.

Al medir las diferentes velocidades a las que estas ondas penetran y atraviesan el núcleo interno de la Tierra, investigadores de la Universidad Nacional de Australia (ANU, por sus siglas en inglés) creen haber documentado pruebas de la existencia de una capa distinta dentro de la Tierra conocida como el núcleo interno más profundo: se trata una “bola metálica sólida” de 650 km de radio, que se encuentra en el centro del núcleo interno.

Científicos han observado, por primera vez, ondas sísmicas que rebotan de un lado a otro hasta cinco veces a lo largo del diámetro de la Tierra

 

Según un artículo publicado en Nature Communications, los geólogos de la Escuela de Investigación de Ciencias de la Tierra de la ANU habrían logrado obtener evidencias para respaldar lo que afirmaron hace más de un año: que existe un ‘núcleo dentro del núcleo interno’ (‘Innermost inner core’) en el centro de la Tierra, cuya presencia ha podido establecerse por ondas sísmicas.

La sismología es, hoy por hoy, la principal ciencia para indagar sobre la estructura de nuestro planeta más allá de los 12 kilómetros de profundidad que la humanidad ha logrado perforar. “La existencia de una bola metálica interna dentro del núcleo interno, el núcleo más interno, se planteó como hipótesis hace unos 20 años. Ahora aportamos otra línea de pruebas para demostrar la hipótesis”, declaró el doctor Thanh-Son Pham, de la Escuela de Investigación de Ciencias de la Tierra de la ANU.

Los investigadores analizaron las ondas sísmicas que viajan directamente a través del centro de la Tierra y las “lanzan” en el lado opuesto del globo al lugar donde se desencadenó el terremoto, también conocido como antípoda. A continuación, las ondas regresan al origen del seísmo. Los científicos de la ANU describen este proceso como similar al rebote de una pelota de ping pong.

Infografía de Infobae

 

“Al desarrollar una técnica para aumentar las señales registradas por redes de sismógrafos densamente pobladas, hemos observado, por primera vez, ondas sísmicas que rebotan de un lado a otro hasta cinco veces a lo largo del diámetro de la Tierra. Los estudios anteriores sólo habían documentado un único rebote antipodal”, afirmó Pham.

“La ´observación´ y los ´datos´ registrados por los científicos de la ANU son bastante precisos, ya que no se trata de un único evento sísmico casual y único para proponer las interpretaciones. El trabajo cuenta con muchos registros de varios terremotos de gran magnitud, levantados por muchas estaciones distribuidas en distintas partes del mundo. Si bien este estudio se basó particularmente en un sismo con epicentro en Alaska, que evidencia el registro más claro de desviaciones de los rayos de las ondas, hay otros registros que habrían permitido apoyar su hipótesis”, explicó a Infobae el doctor en Geología, Federico Dávila, investigador del Conicet.

Según el experto geólogo y profesor de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), este estudio indicaría que la existencia de este nuevo núcleo interno podría tratarse de un rasgo “heredado” de la etapa de formación del planeta, en algún momento de la evolución de la Tierra pudo producirse un gran acontecimiento global que provocó un cambio “significativo” en la estructura cristalina o la textura del núcleo interno de la Tierra.

 
Leer más en Infobae