Yassdance, una terapia para drenar, aliviar y sanar en tiempos turbulentos

 

Una voz femenina relatando algunas cosas es la señal de que entraste a otra dimensión. Dimensión en la cual ya no tienes el control. El control lo toma la música personificado en una mujer que con una gran sonrisa, atuendos elaborados y tacones estará hablándote y guiándote durante, al menos, una hora.

Por Pableysa Ostos/Corresponsalía lapatilla.com

Así empieza la “terapia de baile”, tres palabras a las que le da vida y sentido Gelsy Yasmín Noroño, la creadora de Yassdance. Ella lo define como “una experiencia, un estilo de vida, cuya filosofía se basa en el baile como generador de bienestar, salud y descubrimiento personal del artista interior de cada persona para brindarnos felicidad”.

Durante 60 minutos, Yasmín se pasea por distintos géneros musicales entre pasos de baile, aplausos, algarabía y canto. La mujer de 49 años revela que para el año 1979 ya bailaba con sus abuelos. “La canción ‘Mister Porompompero’ de Manolo Escobar fue una de mis principales influencias que me ayudaron a descubrir el amor por la música y el baile. En aquel momento no sabía describirlo, pero la música me hacía vibrar. Temblaba de emoción, yo quería bailar”.

“Soy de Caracas, crecí en una barriada de la carretera vieja de La Guaira, donde aprendí de amor, compasión y agradecimiento. Siempre lo contaré con mucho orgullo, siento que es lo menos que puedo hacer por ese lugar y esas hermosas personas que me dieron tanto”, recuerda con nostalgia y alegría Yasmín.

La caraqueña con más de 10 años viviendo en Ciudad Guayana, al sur del país, ha causado revuelo por la forma en la que asiste a dar sus clases. Maquillaje, vestidos, tacones, entre otros accesorios. “Siempre he creído que bailar es una fiesta. Es disfrutar, es vivir, y cuando bailamos, en el caso de las mujeres, siempre vamos en vestido y tacones. Esa es la naturaleza de las cosas y es la sensación más especial, más bonita”.

“Por eso, voy así, me visto así. Con esto no quiero decir que no puedas hacerlo con zapatos y ropa deportiva. Pero personalmente, mi cuerpo me pide vestirme así. Yo quiero que me vean así. Porque no solamente vamos hacer ejercicios, también vamos a disfrutar la vida con música y baile”, admite Yasmín.

Guayana, su segunda casa

 

 

Ente risas, confiesa ser la consentida de su abuela y de todos en la casa. Es la hija mayor. “Tengo un hermano 14 años menor, Marcos Antonio Posada, a quien amo con locura y la verdad es mi tesoro. Tengo otros hermanos por parte de padre: uno mayor, Edgar Rangel, y otro menor, Bogar Rangel”.

La creadora de Yassdance es madre de dos hijas y relató que su llegada al estado Bolívar se dio tras una coincidencia. “Fui invitada a un magno evento deportivo en Caracas, específicamente en el Salón Venezuela del complejo Club Círculo Militar Rivas Dávila. Ahí conocí a Marlon Sánquiz, quien me dio la oportunidad de trabajar junto a un reconocido actor venezolano en la discoteca Space de Ciudad Guayana. A raíz de este trabajo y las facilidades que me proporcionaba esta ciudad, decidí asentarme en Guayana junto a mi hija mayor de forma definitiva”.

Al poco tiempo de estar en la ciudad, un problema de salud la detuvo en sus labores. “Caí enferma en dos ocasiones por un ACV isquémico transitorio, lo que me alejaría por un largo periodo de mis trabajos habituales, los cuales consistían en clases de baile en los gimnasios de Ciudad Guayana y en asesorías de entrenamiento particular”.

“Al momento de recuperarme de estos episodios, dejaría las asesorías para permanecer únicamente con mis clases de baile, que a su vez me servían como método de recuperación por las secuelas de esta enfermedad, que dificultaron mi movilidad y reflejos psicomotores de forma considerable. Con esta experiencia certificaría al baile como la terapia más efectiva en mí para combatir los retos más importantes de mi vida. Sin embargo, el nacimiento de mi segunda hija daría pie a un receso indefinido de mis actividades para dedicarme de lleno a mi vida familiar”, destacó la mujer.

Un renacer

 

 

Después de un largo tiempo, en 2019, junto a su esposo y en alianza con la empresa Grupo Cols Eventos, sumaron fuerzas, entre miedos e incertidumbre, de volver a la escena pública con la propuesta Feeldance como estandarte de un nuevo proyecto para generar bienestar y felicidad mediante el baile.

“Esta vez con el objetivo de lograr un alcance a nivel mundial. Iniciamos en el complejo Orinokia Mall de Puerto Ordaz la producción de mis Súper Clases de Feeldance cada domingo a las 7:00 de la mañana en la sección Plaza Merú de este centro. Dichas clases fueron un rotundo éxito en nuestro proyecto. Este logro me permitió formar los cimientos de todo un equipo que, cautivados por el Feeldance, llegaron para quedarse”.

Esas clases en el centro comercial, abrieron las puertas a otras actividades, como la recuperación de espacios públicos en el sector Villa Alianza de Puerto Ordaz. “A partir de aquí y por el éxito masivo que tuvimos, se desencadenaron una serie de invitaciones para llevar este mismo evento de bienestar a otras localidades de la ciudad, generando así un movimiento cívico. Esa iniciativa ciudadana pasaría a ser denominada como La Tarea, la cual consiste en generar salud y bienestar colectivo mediante recreación, entretenimiento y baile para recuperar los espacios públicos y plazas en esta ciudad”.

“Me involucré tanto en este proyecto, que tengo actualmente el honor de ser la vocera principal. Debo decir que estoy muy agradecida con todo el equipo, pues construimos una comunidad hermosa con más de 600 personas participando activamente en La Tarea. Lamentablemente, por la nueva realidad mundial del 2020, tuvimos que suspender momentáneamente nuestras actividades”, relató.

Reinventarse

La pandemia la llevó, como a muchos en todo el mundo, a reinventarse. Aun con cierta resistencia en su equipo, se plantea mudar su proyecto a las plataformas online, pero esta propuesta no convencía mucho a Yasmín, pues no le parecía factible que se pudiera transmitir efectivamente el mensaje que deseaba sembrar con sus bailes.

“Aquí entra la magia de mi hija de apenas 8 años, que con una simple pregunta nos cambiaría el mundo a mi esposo y a mí: ‘¿Y si nos ponemos a hacer un TikTok?’, dijo ella. Ahí comenzó todo. Ambos quedamos impresionados, pero sin duda yo más, porque no entendía nada de esta plataforma. Sin darnos cuenta hicimos nuestro primer TikTok solo por diversión, con el que pasamos horas riéndonos. Luego hicimos el de la locura (risas). El que hizo que nada fuera igual, y me llevó a casi todos los rincones del mundo”, detalló.

Actualmente, en su cuenta @yassdance_ creó una comunidad de más de un millón de seguidores en TikTok y más de 370 mil en Instagram.

Sus clases tienen un costo de 3 dólares y son los martes en el Centro Portugués Venezolano a las 6:00 de la tarde, y los miércoles en el Centro Comercial Sierra Parima. “Hoy en día tengo como objetivo compartir con otras personas un estilo de vida generador de felicidad, y que me ha ayudado a sobrellevar varios de los momentos más complicados en mi vida, como superar de forma exitosa las secuelas de enfermedades tan importantes como un edema cerebral y ACV, convirtiendo al baile en una forma de bienestar físico y espiritual”.

Terapia de baile

 

 

“Son 60 minutos para celebrar y agradecer la vida a través del movimiento y la música, siempre con amor y alegría. ¿Por qué terapia de baile? Porque eso ha sido para mí en cada momento difícil. Alivia mis cargas, siempre me ha mantenido constantemente viviendo mi presente. Terapia porque, sin duda alguna, a través del movimiento y las emociones activamos las hormonas de la felicidad, y cuando estamos felices nuestros pensamientos son inevitablemente positivos y esto nos hace absolutamente saludables”, así describe Yasmín el proyecto que agrupa a personas de distintas edades.

Durante más de 25 años dando clases, es incalculable la cantidad de personas que han bailado con ella. Solo de forma online en una sesión han participado más de 400 ‘caracólicos’ (término que usa para referirse a sus alumnos). Para Yasmín, vienen nuevos retos y aventuras, pero siempre teniendo como columna vertebral a su familia y el baile.

“Deseo que puedan encontrar la oportunidad de ser y sentirse libres con sus movimientos. Que tengan un encuentro consigo mismos y ese artista que llevan por dentro, por eso me encanta que cantemos en las terapias. Pienso que si te lo crees y alineamos pensamientos y acciones, todo puede suceder. Deseo que te vayas siempre feliz, sabiendo que sí se puede”, expresó la creadora de Yassdance.