De Chile a Grecia: El viaje del venezolano Carlos Horacio Medina para llegar a ser el mejor barista del mundo

De Chile a Grecia: El viaje del venezolano Carlos Horacio Medina para llegar a ser el mejor barista del mundo

Carlos Horacio Medina
Carlos Horacio Medina

 

Carlos Horacio Medina, un talentoso barista de origen venezolano, ha dejado una huella imborrable en el mundo del café al ganar el codiciado título de World Brewers Cup Champion 2023 en una competencia celebrada en Atenas, al sorprender a todos con su habilidad para crear experiencias sensoriales únicas a través de este elixir estimulante.

A pesar de los desafíos y obstáculos que enfrentó en su camino hacia el triunfo, su historia de perseverancia y amor por el café ha capturado la atención de los amantes de esta exquisita bebida a nivel global. En esta entrevista con La Patilla, acompáñanos en un viaje al universo de este joven merideño y descubre cómo logró alcanzar la cima de la competencia más prestigiosa de la industria cafetera.

Por: Luis Eduardo Martínez | lapatilla.com

El café es una antigua bebida que ha cautivado los paladares y corazones de millones de personas en el mundo por sus distintas formas de extracción y preparación que le conceden ese sabor inigualable. Los expertos a cargo de servir una buena taza tienen un gran talento y al mismo tiempo una enorme responsabilidad, así como precisamente lo ha demostrado Carlos Horacio. No tan solo descubrió la mejor forma de crearlo, sino de disfrutarlo.

Nació en Mérida, pero creció en la capital venezolana. Cursó estudios como ingeniero civil y se desempeñó como mago en eventos durante un tiempo. Su mamá es chilena mientras que su padre es venezolano y confesó que solía tomar mucho té. “Así que mi gusto por el café empezó bastante tarde en la universidad, después de un par de semestres cuando ya necesitas como esa gasolina para andar. Y de verdad nunca fui consumidor ávido hasta que empecé a trabajar acá”.

En 2018 debía emprender un nuevo camino y Chile fue el destino que escogió para empezar de cero. Aquella etapa de la migración lo llevó a reinventarse, sin imaginar que se convertiría en barista profesional. “Cuando me vine traté de buscar trabajo como mago. Obviamente, al meterte en el medio te toma un poquito de tiempo. Buscando un empleo como part time, empecé a trabajar tostando café”, contó.

Desde ese momento, las oportunidades comenzaron a cruzarse en su trayectoria y supo muy bien cómo tomar ventajas de ellas. Se consolidó en el mundo del barismo a través de sus prácticas constantes en suelo chileno y a su vez, resaltó la formación online que recibió con una empresa australiana. 

El tiempo perfecto

Atenas fue testigo de un verdadero espectáculo de habilidad y pasión por el café este año. Entre los competidores destacados se encontraba Carlos. Detrás de su anhelada victoria se esconde una historia de perseverancia y superación, digna para todos quienes sueñan en grande.

Con una trayectoria de cinco años de competición en diversas categorías, Carlos enfrentó su segundo mundial y su sexta competencia en general. Aunque era su primera vez en la categoría de filtrado manual, su preparación fue intensa y larga, llena de obstáculos y desafíos. El camino hacia Atenas estuvo marcado por un retraso forzado debido a problemas de visa para el anterior mundial celebrado en Melbourne, pero eso no detuvo la determinación de Carlos.

Carlos Horacio Medina

 

“Nos dieron la visa dos días después del día que teníamos que viajar, entonces no pudimos, tuvimos que postergar el viaje (…) pero ellos nos conservaron el cupo hasta el año siguiente”, contó. 

Añadió que “fue un proceso súper complicado porque básicamente la organización te paga un viaje y ese viaje con todo el tema de los impuestos y cancelaciones lo perdimos. Entonces tardamos como un mes en decidir si efectivamente queríamos hacer esto con el mismo ánimo que antes”, hasta que finalmente decidieron ir con mayores fuerzas para el siguiente mundial.

Durante esos 16 meses de fuerte entrenamiento, Carlos aprovechó su posición como tostador y profesor de cursos para enriquecer sus habilidades sensoriales y mantenerse actualizado en la industria del café. Su casa se convirtió en su santuario, donde experimentó con diferentes métodos de filtrado y perfiles de tueste, y enfocarse en cada detalle para perfeccionar su arte.

Los retos para el éxito

En este tipo de competiciones, la calidad del café es primordial. Los jueces, catadores certificados de estándar mundial, evalúan minuciosamente los atributos y sabores del café presentado. La descripción precisa de los sabores, texturas y temperaturas aporta puntos adicionales en la evaluación, lo que añade un desafío adicional a la presentación del café.

“Tienes que entender muy bien cómo se comporta tu café, porque a medida que se va oxidando y se va enfriando, va a ir cambiando un poquito los sabores y tú tienes que igual poder describirlo por adelantado”, destacó. 

La selección de los granos también juega un papel fundamental en la competencia. Carlos optó por un café de Colombia, específicamente de la región del Valle del Cauca, conocida por sus cafés de renombre. Su elección fue un microlote de la variedad “Sidra”, cultivado por la Granja La Esperanza. Este café, procesado de forma natural, se distingue por su sabor excepcional y su calidad diseñada para competir en el escenario mundial.

“En la primera ronda tú llevas tu grano, tu molino, tu composición de agua, el agua que escojas. Y en la segunda ronda, como para nivelar un poco, te pasan un molino, te pasan un grano, te pasan como un agua predeterminada y es como para ver en condiciones iguales, quién es el mejor barista. Y en la final, vuelves a usar tu café, vuelves como a tu presentación del día uno, pero básicamente se suma la puntuación del día de la final con la semifinal. Durante toda la competencia están haciendo un promedio de todo, de ti como mejor barista con su café o con cualquier café”

El joven barista relató que atravesó un proceso arduo al competir de forma independiente. Asimismo, consideró que el viaje fue extenuante tras 48 horas de vuelo y varias escalas. La falta de presupuesto fue una de las limitantes, además de otras preocupaciones que se juntaron en medio del campeonato. Aún así, pudo lidiar con los imprevistos, improvisar en medio del caos y cumplir su propósito. 

Carlos Horacio Medina

 

“Por ejemplo, quien quedó en segundo lugar fue auspiciado por Nestlé. Entonces, son personas que están cómodas, usualmente los equipos son grandes, llevan probablemente personas que te ayudan a cargar los equipos, un par de coaches que te están motivando, manejando, ayudándote a controlar las emociones y otro también ayudándote a evaluar el café”.

El criollo aseguró que, a pesar de las vicisitudes, le causó mucha alegría reencontrarse con los participantes que enfrentó en Milán y siempre estuvieron dispuestos a apoyarlo. “Tuve la suerte de compartir Airbnb con un chico que era director de una competencia muy importante que se hace en varios países, entre ellos Colombia, él nació en Colombia y tiene una experiencia enorme probando café. Por otro lado, uno de los finalistas de Milán también decidió ayudarme y un par de personitas más se fueron sumando al proyecto que también están involucradas a su manera en competencia, una chica que es campeona en Argentina, así que se fue armando un equipo muy poderoso”.

Como experiencia muy curiosa, explicó que el agua representó uno de los desafíos más grandes durante la competición. “El agua en Grecia es muy dura y cuando tienes muchos minerales opacan los sabores que tiene el café. Fue súper difícil conseguir agua blanda. Llevé concentrados en minerales en caso de que me tocara comprar agua destilada y reconstruir un agua similar con la que había trabajado, cosa que nos sirvió un montón porque al final fue eso lo que tuvimos que hacer”. Por esta razón, se las ingenió para transformar el agua que buscaban y poder preparar el café sin alterar los sabores. 

Confianza y empeño para ganar

A medida que avanzaban las rondas, la vivencia se tornaba más emocionante para el venezolano “porque ya con pasar a semifinal era como un paso histórico para Chile, ni te digo las finales y ni te digo ganar el mundial. Fue como muy bonito. Cada etapa que avanzábamos era de mucha felicidad, mencionó sin dejar a un lado que el enfoque significó un elemento clave para alcanzar el primer lugar. 

“El juego mental fue súper importante. Y bueno, ya el último día tuve la oportunidad de conocer un poco Grecia y al mismo tiempo flotando en una nube porque había salido campeón mundial. Fue una experiencia muy redondita y preciosa”, reiteró.

Carlos también dejó una huella imborrable en la escena del café. Aunque representó a Chile, el país que lo vio formarse, es el primer título para un Latinoamericano en la categoría, tras 13 años desde que inició la competición. 

Los World Coffee Championship reconocen distintas categorías, desde la destreza en la preparación del expreso hasta el arte del café filtrado, donde Medina logró imponerse. Además, existen otras premiaciones dedicadas al Latte Art, la cata, el tueste, la cafetera turca y la coctelería.

La experiencia de ganar el premio ha sido un viaje sinigual, debido a todo lo que tuvo que atravesar.

“No es fácil ganar un mundial y sobre todo que en Chile no tenemos como una referencia de qué se necesita para ganarlo, porque nunca nadie cercano, ni siquiera un latinoamericano, lo había hecho. Todo ha sido como ir ahí, como con un cuchillito en la jungla, sin saber que hay más adelante. Solo traté de prepararme lo mejor posible, de hacer el mejor trabajo posible, pero nunca tuvimos una certeza real de si eso efectivamente estaba a la altura para ganar un mundial y a medida que íbamos avanzando en la competencia, nos fuimos dando cuenta de que sí era posible”, aseveró.

Con ímpetu y organización, Carlos se enfrentó a lo desconocido, a confiar en sus habilidades y esfuerzo para alcanzar la victoria. La final fue un momento cumbre para este joven merideño y su equipo, quienes se entregaron por completo a la perfección de su actuación. 

Carlos Horacio Medina

 

“El último día nos desvelamos horrible. Dormimos como dos o tres horas nada más, practicando, tratando de pulir todo lo posible, porque obviamente ya estábamos en la final, y lo que quieres es hacerlo lo mejor que se pueda. A pesar de ya ser algo histórico, llegar a la final, no queríamos aflojar, nos esforzamos un montón”

Cada detalle fue trabajado meticulosamente y su empeño dio frutos. Aunque las puntuaciones fueron ajustadas durante toda la competencia, Carlos se alzó como campeón con una diferencia de ocho puntos, tras superar a cafés excepcionales.

El elixir de los dioses

Con una humildad inigualable, Carlos compartió su perspectiva sobre lo que realmente significa una buena taza de café: “Soy muy abierto con el tipo de café, así que básicamente como te guste. Pero si me voy a sentar a disfrutar, evaluar y tratar de entender una experiencia de café, que esta vaya acompañada de algo de información que se pueda sentir en la taza”.

Carlos nos sumergió en el fascinante mundo del café, al explicar cómo cada detalle en su preparación puede marcar la diferencia. Habló de las experiencias únicas que se pueden encontrar en cada sorbo y cómo los cafés naturales pueden desarrollar notas a frutos rojos y, debido a su fermentación, adquieren toques ácidos, como la piña, que es uno de los descriptores más marcados que tiene.

“Para la competición llevé un par de lotes con ciertas modificaciones para ver cuál se adaptaba mejor a Grecia, y el café que utilicé en la final, básicamente tenía notas en caliente a cereza negra, piña y guanábana, y a medida que enfriaba iban saliendo tonos a manzana un poquito más frescos, verdes”, explicó.

A juicio de Carlos, la historia detrás de cada taza es tan relevante como el sabor mismo. Resaltó la importancia de comprender el trabajo de los agricultores en las fincas, su dedicación y cómo logran producir sabores tan exquisitos. “Es súper lindo entender cómo ese trabajo de agricultura en la finca logra producir los sabores que tuvo el café en Grecia”.

Más allá del triunfo

El éxito trae consigo nuevos desafíos. En palabras de Carlos, “no hay una infraestructura en Latinoamérica para básicamente capitalizar el hecho de ser campeones”. Ahora, el barista venezolano se encuentra trabajando arduamente para establecer una plataforma que le permita aprovechar su logro. Su objetivo es colaborar con marcas, impartir enseñanzas y difundir su pasión por el café sin incurrir en costos adicionales.

Además, busca oportunidades para trabajar en eventos internacionales y ser el rostro de marcas que deseen ingresar al prometedor mercado chileno.

“Creo que por fin se entendió que es un mercado que está en crecimiento muy rápido, así que también quiero hacer ese rol de embajador, de poder canalizar todo esto y traerlo a Chile”.

Carlos Horacio Medina

 

Con una determinación inquebrantable, Carlos tiene claro que este año estará repleto de viajes y conexiones en el exterior. Aprovechará su talento para impartir cursos y clases en diferentes partes del mundo, y se asegurará de compartir su pasión por el café y dejar una huella duradera en este amplio universo.

Su talento ha dejado un sello imborrable en cada taza que toca, y su familia no es la excepción.

“Es muy bonito porque mis papás todavía viven en Caracas y hace poco tuve la oportunidad de enviarles un café algo bien exótico, no como a nivel de competencia, pero sí algo bien particular y quedaron súper impresionados”, confesó. Este joven maestro tostador ha sabido llevar la esencia de su trabajo a los seres más queridos. El aroma de sus logros ha impregnado no solo su hogar, sino también los corazones de quienes se han atrevido a probar un sorbo de su magia.

Mientras admira cada conquista, Carlos no puede evitar extrañar su amada Venezuela. Más allá de las delicias del café, hay una nostalgia profunda que aflora en su voz. “Un montón de cosas. La gente”, dijo mientras suspiraba. El vínculo colectivo que compartía con sus compatriotas en la tierra que lo vio nacer se convierte en un recuerdo dorado en su mente. Pero este joven merideño ha encontrado en su travesía una nueva familia, una comunidad internacional de amantes del café que valora su amor y sacrificio por ser cada día el mejor.

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