Presos por crímenes en la dictadura chilena reconocen “violaciones a los derechos humanos”

Presos por crímenes en la dictadura chilena reconocen “violaciones a los derechos humanos”

Augusto Pinochet instaló su dictadura en Chile tras el derrocamiento y suicidio de Salvador Allende en 1973.

Un grupo de 27 oficiales de las Fuerzas Armadas condenados por crímenes de derechos humanos perpetrados durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) reconocieron este martes que en el cumplimiento de sus deberes “y en la forma como lo entendían en esa época”, muchas de sus acciones “produjeron violaciones a los derechos humanos con graves consecuencias”.

En una carta que leyó en un punto de prensa el diputado Gonzalo de la Carrera, exmilitante del ultraderechista Partido Republicano, asumieron “la responsabilidad” por el “pávido silencio” de sus superiores que “no han tenido la grandeza de hacerse cargo de las órdenes que impartieron a sus subordinados”.

“Hemos esperado 33 años para que nuestros superiores asuman la responsabilidad de sus órdenes”, agregaron.





Los militares empatizaron con “los eslabones más bajos y débiles de la cadena de mando” (suboficiales, soldados conscriptos y empleados civiles) que “tienen como único futuro terminar sus días en prisión por cumplir las órdenes de sus mandos”.

Presos en la cárcel de Punta Peuco, un recinto exclusivo para 134 condenados por crímenes de lesa humanidad donde las condiciones son mejores que en las cárceles convencionales, los firmantes solicitaron beneficios carcelarios para sus subalternos y pidieron a la sociedad civil “el apoyo y la comprensión para hacer realidad el anhelado sueño de justicia ‘justa'” para ellos.

Otros “mea culpa”

Justo cuando se cumplen 50 años de la rebelión castrense que desembocó en 17 años de dictadura y más de 40.000 víctimas –entre ejecutados, desaparecidos y torturados– han sido varios los actores sociales y políticos que han reconocido las sombras de su pasado reciente.

Ayer durante un homenaje en la Cámara de Diputados, el Partido de la Democracia Cristiana (DC), que tuvo un relevante papel como opositor el último tiempo del Gobierno de Salvador Allende (1970-1973), en un gesto histórico, admitió que “la actitud oficial de la DC fue complaciente con el golpe y en los primeros meses siguientes”.

Hasta ahora, en medio siglo, solo algunos dirigentes se habían expresado en este sentido, pero nunca la dirección del partido.

“Los golpes de Estado son siempre evitables. El mejor homenaje que podemos hacerle hoy (a Allende) es comprometernos con el futuro, la democracia, los derechos humanos y la no violencia en la política”, sostuvo el diputado y presidente de los democratacristianos, Alberto Undurraga.

Su discurso provocó la ovación del oficialismo en el hemiciclo, que se puso de pie para aplaudir sus palabras.

También la Televisión Nacional (TVN) hizo el lunes un mea culpa público por lo ocurrido en sus pantallas durante la dictadura.

Los presentadores Iván Núñez y Constanza Santa María, en el informativo 24Horas, explicaron que después del bombardeo a La Moneda, TVN paralizó sus transmisiones por varios días, los militares tomaron el control del canal “por la fuerza” y ordenaron “quemar y destruir” material audiovisual.

“La censura y los montajes se hicieron tristemente frecuentes en los contenidos de TVN”, señaló Núñez, antes de recalcar que, con el regreso a la democracia en 1990, el canal “se hizo cargo del dolor que esas mentiras generaron en las víctimas de la dictadura”.

“Los profesionales que hoy somos parte de este equipo esperamos que nunca más la televisión pública de Chile sea tomada por la fuerza, intervenida, censurada, ni utilizada para silenciar, ignorar, ni hacer daño a ninguna persona por el simple hecho de pensar distinto”, cerraron los conductores.

Chile culminó el lunes los principales actos de la conmemoración del golpe de Estado, una fecha a la que el país ha llegado inmerso en un ambiente de crispación especialmente marcado entre la élite política.

EFE