Alicia Machado se confiesa: anorexia, adicciones y violencia doméstica

Alicia Machado se confiesa: anorexia, adicciones y violencia doméstica

Alicia Machado se había jurado no volver a participar en un reality, y menos si era de convivencia entre famosos; sin embargo, la ex Miss Universo podrá ser considerada insoportable porque cambia a cada rato de opinión –en sus propias palabras– y decidió volver a uno, sobre todo, por el espíritu que planteaba. Esta vez la recaída sería por algo bueno –no como en sus horas más oscuras cuando los desórdenes alimenticios y las anfetaminas dominaban su camino–: compartiría con otras mujeres famosas y altivas como ella para generar lazos de empatía y apoyo con sus dramas y tragedias. Sin rivalizar, sin polemizar, sin competir.

Por eltiempo.com





Actriz y presentadora comparte en Secretos de las indomables con las cantantes y actrices mexicanas Ninel Conde y Patricia Manterola; la bailarina, cantante y presentadora de ascendencia dominicana Amara ‘La Negra’, y la ex Miss Universo puertorriqueña Zuleyka Rivera.

“Todas somos mujeres del espectáculo que hemos sido juzgadas y señaladas, odiadas, amadas, utilizadas y manipuladas”, cuenta Alicia sobre el reality disponible en Canela.tv.

Con el desparpajo que la caracteriza, la Miss Universo 1996 conversó con EL TIEMPO. La venezolana es un ícono de la belleza y la moda, famosa por sus escándalos (la noche de sexo con uno de sus compañeros de competencia en el reality español La Granja) y  símbolo de la batalla por la Presidencia estadounidense cuando Donald Trump venció a Hillary Clinton. La Machado sufrió uno de los incidentes más humillantes cuando el magnate –dueño entonces de Miss Universo– la obligó a hacer ejercicio delante de los medios porque había subido 18 kilos y la llamó Miss Piggy delante de todos. Clinton usó este episodio para sumar votos femeninos pero no le alcanzó y a Alicia, hoy ciudadana americana, ese momento le dejó efectos de por vida: “Era una especie de circo, una broma que a mí me costó mucho sufrimiento, tuve desórdenes alimenticios, no comía, me veía gorda”, contó en la revista People.

Usted es un referente para muchas jovencitas. ¿Qué hace para mantenerse?

Hago muchas cosas para mantenerme. Es un trabajo de 24 horas, una lucha contra el tiempo. Y es así porque lamentablemente seguimos estando en un mundo, y más en este negocio, en el que cómo te ves sigue siendo un valor agregado a todos los talentos que tengas, porque no son suficientes. A mí no me gusta mentirle a la gente, pero tampoco todo es cirugía (…) Tuve cáncer hace diez años y aprendí de esta experiencia que todo lo que le metes a tu cuerpo es lo que hace la diferencia: la alimentación, las emociones, el alcohol, las drogas, los medicamentos…tu eres el que se engaña, nadie más lo hace. Te puedes estirar, halar, inyectar, rehacer, pero si no te sientes joven, no funciona. Hoy día hago mucha meditación, también me pongo botox, obvio, y eso lo combinas con la comida, con dormir bien, no tener rencor con nadie…

 

Pero debe haber algo que le quite el sueño…

Mi talón de Aquiles es el dinero, tengo una familia que mantener y soy la única que produce, me estresa mucho el dinero. Cuando eso me pasa me hincho porque me da por comer helados y dulces, entonces las emociones son el secreto de todo. Cuando trabajas en eso, en relajarte, en pensar que el dinero aparecerá, que Dios proveerá como decían las abuelas, tu cuerpo deja de producir cortisol (la hormona del estrés), que después de los 40 años es como un coñazo para las mujeres…

Ahora, nunca me he casado, no he convivido con nadie, así que eso creo que ha ayudado a estar más joven. Nunca me he casado, gracias a Dios, de todos los errores que hay que cometer en la vida, ese es el que me falta (risas).

Este programa se aleja del chisme farandulero y en verdad comparte el dolor de sus protagonistas…

Yo ya llevo 27 años de carrera, no tengo idea de cómo he llegado hasta aquí, pero he llegado. Empecé a los 17 siendo Miss Venezuela y este año cumplo 46…y no tengo forma de quitarme la edad porque me hacen la cuenta desde el Miss Universo, así que no tengo forma de ocultarlo. Pero yo me siento de 27, otros días de 32, a veces de 70 porque la vida te da unos coñazos, aunque hay momentos en los que me siento como quinceañera. Trata uno de sobrevivir, de que la gente no le vea el dolor, porque la gente que paga una boleta para ver a una cantante o va al cine a verte actuar en una película, pues no tiene que saber de qué va mi vida.

Los realities show nos permiten a los artistas conectar con el público desde ese lugar, no desde tu arte, sino a través de tu vida emocional. Yo hablo de lo mío, sobre todo de un episodio de violencia doméstica que tuve con una pareja, algo que mucha gente no puede creer, pero fue así, como cualquier mujer que recibe un golpe de un hombre. Es un programa para empoderar mujeres, unirlas, no para rivalizar. Ese mito de que las mujeres tenemos que estar en conflicto entre nosotras es lo más conveniente para los hombres y lo menos acertado para nosotras como género.

Nada más mentiroso…

Total. Solo hay que ver los conflictos entre hombres. Eso de que las mujeres no nos soportamos es un concepto que los hombres necesitan que se mantenga, porque divide y vencerás: mientras se siga manteniendo esa idea, ellos seguirán siendo los reyes.

¿Es difícil exponerse de esa manera?

Para mí no lo es. La casa de los famosos me dio una segunda oportunidad como artista, como celebridad, porque siempre voy a ser famosa, así tenga 80 años y me vaya a vivir a Australia, alguien va a ver a esa viejita y a decir esa fue Miss Universo en 1996 y se peleaba con Trump. Así que si voy a estar en los brazos de la gente, que bueno que pueda saber de mí para bien o para mal. A mí me da una gran libertad. Ese es el efecto de los realities. La gente dirá: ‘La Machado es medio loca, pero a mí me pasó lo mismo’. Esa empatía no te la da ningún ejecutivo de la tv -con el respeto que se merecen-, porque con los años aprendí que quien hace tu carrera, quien te abraza, quien te sostiene no son ellos, es el público.

¿El manejo de la fama ha sido complicado?

Yo he peleado mucho con la fama, hace poco alguien de un medio me decía que yo parecía una Britney Spears latina porque cargué con muchas cosas desde muy chiquita, también ha habido muchas cosas de mi vida personal que han salido a la luz pública que han distorsionado mi camino, pero gracias a Dios hay juventud, salud y oportunidades.

Volviendo al ‘reality’, se conecta muy bien con su faceta de activista por los derechos de las mujeres.

Esa fue una de las principales razones por las que acepté participar porque yo no quería volver a hacer estos formatos, sobre todo esos de convivencia. Me gustaría hacer de pronto uno de cocina, eso sí. Pero cuando me explicaron como sería este reality, me encantó. Por ejemplo, la gente no sabe que NInel Conde y yo somos amigas desde hace 20 años, éramos vecinas en México. Y los chismes nos ponen como que se odia y tal… ¡mentira! Para eso sirve el reality para romper esos cristales, el concepto de hermanarnos , unirnos, ser amigas, pasarla bien, rumbear, hasta nos pusieron muchachos guapos, pero jamás competimos entre nosotras. Es una convivencia de indomables, de mujeres chingonas, y que comparte sus experiencias con la audiencia.

¿Qué historia nueva reveló en el ‘reality’?

Una vez trataron de comprarme con unos camellos. Fui como presentadora y jurado a Miss Egipto, acababa de entregar la corona de Miss Universo, y viajé con mi mamá y mi mánager. Un día un señor (y sus escoltas) buscó a mi mamá porque quería pedir mi mano, qué cuántos millones de dólares tenía que pagar para que yo me quedara en Egipto después del show. Al regreso mis hermanos se burlaban y decían: ‘Mamá la hubieras cambiado por tres camellos’. Ellos siempre tan solidarios (se ríe).

 

¿Qué viene ahora para usted?

En televisión está por salir Juego de mentiras, de Telemundo, y la comedia Mejor viuda que mal acompañada, con Lucía Mendez y Paty Manterola para Netflix. Se strena pronto una película estadounidense titulada Born Again, en la que interpreto  a una sadomasoquista boricua.  Y va a empezar otra serie en la que hago a una mujer muy buena y eso me tiene contenta porque vengo de hacer a muchas locas muy malas.

También vengo con un proyecto muy interesante que son las 13 semanas con Alicia Machado, que son la línea de proteínas y colágenos. Hay muchas cuentas que pagar e hijos por mandar a la escuela. No tengo todavía un sugar daddy (risas). Nunca he sido buena para eso.