Luis Barragán: El más elemental razonamiento

Luis Barragán: El más elemental razonamiento

Luis Barragán @LuisBarraganJ

Conjurada una importante variedad de problemas de un más exacto origen internacional que local, luce inevitable volver a aquellos asuntos sobre los cuales hemos fijado nuestras posturas. Las novedades así lo imponen, por lo que, a instancias de una persona amiga, conscientes que las fuerzas terroristas que campean por el mundo cuentan con un lugar privilegiado por estas comarcas, deseamos consignar una nota complementaria en torno a los acontecimientos que enlutan a Gaza e Israel. 

Por supuesto que nos duele en lo más profundo de alma todas y cada una de las escenas de guerra real, constante y sonante, incluyendo el bombardeo de un principalísimo hospital que devoró a inocentes gazatíes. Impensable que alguien pueda aceptar tamaña situación, al igual que el masivo y sorpresivo ataque contra los israelíes, añadido el detalle en nada desechable del secuestro de familias judías, ejecutada ya una joven partícipe de una fiesta en un lugar cercano a la frontera.

Hay una intensa propaganda que obviamente es de guerra, al desatarse un conflicto de consecuencias todavía impredecibles.  Sin embargo,  no menos obvio es el elemental razonamiento que nos conduce o puede conducirnos a la verdad.





Nada extraña que el hospital en cuestión alojara en el subsuelo a militantes, activistas y soldados muy decididos de Hamás, porque es demasiado patente que ha empleado a los palestinos como un enorme escudo humano, victimizándose después de semejante ataque propinado al vecino del que se espera, acaso, ¿qué no se defienda? Además, alegadas las humillaciones de incontables décadas, inaudito, ¿es el mejor modo de reivindicar los derechos? Y, en última instancia, conjugando el fundamentalismo religioso, ¿aspiran a una conflagración mundial para asegurarse un lugar en el paraíso a costa, incluso, de quienes no creen en él?

Existe una enorme diferencia en la región afectada, a propósito de un Netanyahu justificadamente cuestionado por sus afanes autoritarios: en Israel también se puede protestar contra la respuesta dada a los vecinos y, además, ventilado el caso públicamente, abrir una investigación en torno a la versión oficial del bombardeo del hospital, pero en la Gaza desestatizada, con una autoridad a la merced de las organizaciones terroristas de las más temibles del mundo, absolutamente nadie puede protestar por el acto de provocación, y muchísimo menos contrariar al régimen de fuerza que impera en la Franja. Y, faltando poco, no debemos fiarnos de los terroristas que mantienen una excelente relación e intereses  obscuros  con el único gobierno que los venezolanos hemos tenido en el presente siglo.