Los venezolanos y el Darién: un cruce infernal hacia el sueño americano

Los venezolanos y el Darién: un cruce infernal hacia el sueño americano

a recomendación es mantener la quietud y la calma para que no se pierda el equilibrio. (Foto: Luis Acosta / AFP)

 

Caminar hasta 14 horas por día durante siete días seguidos bajo lluvia, atravesar ríos caudalosos, recorrer riscos peligrosos, pisar terrenos enlodados, sortear animales peligrosos, cruzar por zonas donde dominan grupos delictivos y no hay presencia policial, ser víctima de trata de persona, de violaciones, extorsiones, secuestros, entre otros riesgos más, son algunas de las situaciones que enfrentan quienes deciden cruzar el Tapón del Darién para alcanzar el llamado sueño americano.

Por La Opinión





Hoy, una de las zonas más peligrosas del mundo para transitar, se ha convertido en una alternativa para quienes en medio de su desesperación huyen de Venezuela en búsqueda de una mejor calidad de vida.

La cifra de venezolanos cruzando El Darién ha aumentado a tal punto que ya supera la de los haitianos, que eran quienes empleaban esta ruta para llegar a los Estados Unidos. Niños, mujeres, personas de la tercera edad, mujeres embarazadas y hasta lactantes son población altamente vulnerable que está caminando por esta selva.

El Diario La Opinión y Estoy en la Frontera hicieron una investigación sobre lo que significa esta travesía para los migrantes y refugiados venezolanos, en la que se evidencian todos los riesgos que corren al hacerla.

Los venezolanos y el Darién, un cruce infernal hacia el sueño americano es una muestra de lo que está pasando en el Tapón del Darién y de lo que están viviendo las personas que a diario se arriesgan a adentrarse en plena selva y ver si logran sobrevivir a ella.

“Yo soy venezolana, nací en Maracaibo, tengo 26 años y cuando decidí comenzar esta travesía, como tantos migrantes, tenía un trabajo normal en Venezuela ganando un salario mínimo y la situación era cada vez peor”.

Este año empecé a escuchar que estaban dando tantos beneficios a los venezolanos en el norte y decidí emprender esta travesía.

Primero, intenté ver si podía con el pasaporte, pero lo tenía vencido, entonces, me tocó tomar la decisión de irme por tierra, no pude hacer un grupo y decidí irme sola, asumiendo un riesgo muy grande.

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