Egildo Luján Navas: Aquí no hay nada que sea fácil y queda mucho por hacer

En muchas ocasiones, cuando se necesita advertir o explicar situaciones que tienden a confundir o a tergiversar planteamientos del mayor interés colectivo, es el resabio popular el que pasa a convertirse en una especie de intérprete funcional del mayor interés colectivo y a, desde luego, pasar a ser y convertirse en una especie de cultivador funcional. Y capaz de hacer posible el desempeño activo del llamado “dicho popular” y rector de verdades indiscutibles.

Ahora, ¿qué son realmente tales dichos? Nada más y nada menos que un conjunto de palabras o de frases que, históricamente, han nacido a raíz del calor del verbo colectivo, hasta pasar a ser útiles cuando se trata de expresar algo que no coincide con el sentido literal de las mismas, pero que, por analogía, advierten o pronostican posibles situaciones a futuro. Sin embargo, lo interesante es que, ante hechos de alcance sociopolítico, por ejemplo, al analizar, estudiar y tratar de advertir sobre la tan complicada y compleja situación venezolana, salta a la memoria una expresión popular muy conocida.

Una manifestación humana que hace sentir su fuerza de incidencias, y que refleja su propio perfil público, inclusive ante acontecimientos generales en los que está inmersa la presencia y participación de sucesos, inclusive en aquellos en los que se manifiestan los llamados factores relacionados con la oposición venezolana, se hacen sentir con su propia sugerencia, recomendación, observación, precisión de, ante otras lecciones, sobre: CUIDADO, “NO SE DUERMAN EN SUS LAURELES”.

Definitivamente, no es menester abundar o desperdiciar espacio editorial para apuntar añadidos ante lo expuesto. Todo ha sido ya conocido y repetido. Porque antes ha sido citado tantas veces como causa y motivante de la triste y ruinosa situación venezolana. Por lo tanto, es preferible pensar, advertir y proponer soluciones. Sobre todo, en vista de que ya han transcurrido 24 años de lucha ciudadana por lograr un cambio, y no se ha alcanzado nada. De hecho, el régimen sigue en el poder, y si existe algo que sí le ha resultado adverso, es su desgaste, porque ha sido importante en su desempeño y funcionalidad.

De igual manera, la abundancia de dinero y las posibilidades del morboso enriquecimiento ilícito, le han mermado, al igual que el respaldo popular al sentirse ignorado, usado y abandonado. Asimismo, adicionalmente, se han propiciado luchas, divisiones y deserciones internas dentro de sus filas. A la vez que, de igual manera, las relaciones internacionales con el régimen están extremadamente deterioradas.

Tanto como pasar a ser citados ante hechos de propia identidad, como lo refleja al relacionarlas con el marco de referencia interna. Ya que han sufrido mucho deterioro y rechazo, por no estar de acuerdo al verse citados o verse salpicados como parte involucrada o complacientes e actos ilícitos o graves delitos, especialmente, ante crímenes de Lesa Humanidad y que, actualmente, se han manifestado como referencias ante juicios en tribunales internacionales.

El desencanto y el rechazo ciudadano ante el régimen actual, les han permitido a la oposición poder lograr avances positivos en el intento de lograr el cambio necesitado y deseado en el país. Es por eso por lo que cuando, recientemente, se lograron realizar unas elecciones primarias con gran éxito, pulcritud y participación, y sin la intervención del Consejo Nacional Electoral (CNE), ni del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), resultó impactante lo que emergió como lo obvio. Y es que quedó como ganadora la Ingeniera María Corina Machado, quien pasó a convertirse en la líder indiscutible de la representación nacional opositora, sobre todo al alcanzar resultados que le permitieron no sólo gozar de un enorme respaldo popular, sino también de un gran reconocimiento internacional.

Ahora bien, ese triunfo es tan sólo una pequeña victoria dentro de una gran batalla, como del alcance de una meta pendiente. El éxito de la oposición en la lucha venezolana no está nada fácil. Pensando en otro dicho “Los Rusos también Juegan”. Entonces, motivos sobran para indicar que es importante tener presente que el régimen se mantiene todavía en el poder y en su control casi absoluto.

Sin duda alguna, goza del control en el poder, además de que tiene mañas, recursos, respaldos externos, y puede manipular acciones y resultados, al controlar los poderes internos, especialmente los que se conocen, como son: el Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de Justicia. Asimismo, de todo lo que significa y traduce el proceso funcional para inhabilitar, expropiar, acusar, detener y amenazar. Dicho rival, que no sólo enemigo político, luchará, y con todo lo que pueda, para desgastar a la oposición, a sus líderes, y anular la libertad del ejercicio electoral de la ciudadanía.

La oposición, sin duda alguna, cuenta con una líder carismática, emblemática y motivante de esperanza. De igual manera, dispone de un respaldo ciudadano mayoritario, de un gran apoyo en el concierto de las naciones del mundo democrático occidental. Y hasta cuenta con la aparente disposición de la justicia internacional, a los efectos de enjuiciar a un considerable número de personas del oficialismo nacional, incursos en una diversidad de delitos . Sin embargo, a partir de dicha creencia, y dar como un hecho que gran parte del terreno de la confrontación traduce que el mandado está hecho, es un grave error.

Definitivamente, NO HAY QUE DORMIRSE EN LOS LAURELES. El triunfalismo es negativo en cualquier proceso comicial. Y la tarea pendiente es compleja. Hay que actuar estratégicamente, con astucia e inteligencia. Y, en lo posible, llegar a acuerdos y a los pactos que sean necesarios, recordando, además, que, para recibir, hay que estar dispuesto a dar. No tiene que ser una lucha a muerte. Porque lo importante es saber alcanzar y lograr la paz, además del cambio y la recuperación de Venezuela, y hacerlo siempre tratando de sufrir el menor costo y daño posible en ambos lados.