La obesidad aumenta el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, ictus o muerte cardiovascular

El impacto de la obesidad es muy alto a nivel clínico, social y económico.

 

Esta enfermedad está causada por la compleja interacción entre factores genéticos, metabólicos, conductuales y ambientales. Además, el cerebro juega un importante papel en ella y en el equilibrio energético1, al no estar completamente bajo control voluntario2.

Por El Mundo

Lo cierto es que, en estos momentos, hay 988 millones de pacientes adultos con obesidad en el mundo3 y estas cifras aumentan anualmente: se estima que en 2030 la población con obesidad a nivel mundial será de 1.556 millones de adultos, lo que supone, aproximadamente, el 20% de la población adulta mundial4.

“El Informe Regional Europeo sobre Obesidad 2022 realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que casi dos tercios de los adultos y 1 de cada 3 niños en la región europea de la OMS viven con sobrepeso u obesidad, y estas tasas están aumentando”, señala Juan José Gómez Doblas, jefe de Sección Cardiología del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (Málaga) y vicepresidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Pero no todo es negativo, ya que incluso una modesta pérdida de peso puede mejorar o prevenir los problemas de salud relacionados con esta patología.

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