Omar Estacio Z.: Si “El Gordo” Orense estornuda, a la Narcorrevolución le dará una pulmonía

El lunes, de la presente semana se abrió la fase oral y pública del juicio criminal que se le sigue a, Carlos Edoardo Orense Azócar, ante la Corte del Distrito Sureste de Nueva York.

¿Recuerdan los amables lectores, a aquel Leamsy Salazar, escolta de Hugo Chávez, primero, y fallecido este último, jefe de seguridad del llamado “Segundo de Abordo de la Revolución?

Los relatos de Salazar, encajan, a la perfección, con las evidencias contenidas en el expediente 1:21cr379 que cursa en la mencionada Corte.

Orense Azócar, según esos autos procesales, fue o es, todavía, propietario de varias fincas, a lo largo y ancho de Venezuela. En las enclavadas tierra adentro, había o hay, aún, supuestos aeropuertos semiclandestinos, para despachar supuestos vuelos cargados de cocaína y desde los fundos contiguos al mar Caribe, Orense, se valía de lanchas ultrarrápidas, para transportar supuestas toneladas, por igual de cocaína, con EE. UU., como destino final, previos toques técnicos, en Cuba o República Dominicana.

Leamsy Salazar, en las confidencias que años atrás -en específico en 2015- coparon centimetraje en los medios de comunicación, narra que cierto viernes de 2013, a eso de las diez de la noche, su entonces jefe y presidente de la Asamblea Nacional, le ordenó organizar un viaje “relámpago” a la península de Paraguaná. Alguna desavenencia de última hora, propia del submundo del narcotráfico, demandaba la presencia de uno de los capos del llamado “Cártel de los Soles”, en el mismísimo teatro de operaciones.

Una vez en Piedras Negras, estado Falcón, a lo lejos se divisaban las luces de Aruba. Según Salazar. En una playa del mar Caribe, aguardaban casi un centenar de matones enmascarados, armados con rifles de última generación, así como cuatro lanchas deportivas de alta potencia. Arribar el referido capo, al terreno de los acontecimientos y zanjarse todas las discrepancias entre los maleantes fue una sola cosa. Jefe es jefe.

– ¿Ya están listas las hallacas? -les habría este último preguntado a sus hombres, en “clave”, para rematar aquella faena con la siguiente voz de mando: “Pues, entonces, camaradas ¡Que las lanchas zarpen, una detrás de otra ¡Chávez vive y el narco sigue!”.

El viernes pasado, muy entrada la tarde, los defensores del reo, letrados Jason E. Foy y Eric Zárraga, habían presentado una moción preliminar de supresión o exclusión de parte del material probatorio. Nos referimos al contenido del móvil incautado al acusado por las autoridades italianas, al momento de su captura el 13 de mayo de 2021, en el hotel “Bread & Fast”, en Calvieri, Italia.

La escaramuza de la defensa de Orense, fracasó, porque como hemos visto el juez abrió el juicio, sin parar mientes en esas maniobras de última hora.

Las evidencias incriminatorias que rielan en el expediente 1:21cr379, son igual o quizás más escandalosas, contra el alto funcionariado de la narcotiranía, que las existentes en cualquiera de los procesos previamente abiertos ante los tribunales norteamericanos, contra Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Hugo Carvajal (a) “El Pollo”. Ya, este último declaró ante la Fiscalía, en la fase preliminar del juicio contra Orense, en su carácter de testigo protegido. Hay cuatro testigos protegidos adicionales, supuestos compinches de “El Gordo” que también lo delataron incluidas sus supuestas vinculaciones con altísimos miembros de la mal llamada Revolución Bolivariana.

En cuanto al teléfono móvil que tanto ha preocupado al equipo de defensores del encausado, ya Matthew S. Passmore, técnico de la DEA, presentó un dictamen pericial en el que asegura que el hardware del aparato celular atesora los correos electrónicos, SMS, audios, videos, contactos, datos geoespaciales de “El Gordo” Orense, de los últimos 13 años.

Hasta ahora, la mayoría de las pruebas acusatorias recabadas contra “El Gordo” Carlos han permanecido selladas por orden del juez del Distrito Sureste de Nueva York, Vernon S. Broderick, para preservar otras investigaciones en curso ¿Llamarán a declarar en las audiencias públicas a, Hugo Carvajal, a Leamsy Salazar y al ya mencionado Passmore? El mismísimo Orense, se dejará de malos ruidos y al verse apabullado por las exorbitantes pruebas en su contra ¿Intentará rebajas de su posible condena a cambio de poner en evidencia a la cadena de mando en sus supuestas fechorías? Todo indica que si “El Gordo” tiene un simple estornudo en la Corte Sureste de Nueva York, a la RoboLución le dará una pulmonía.

Estaremos pendientes del desenlace de este nuevo culebrón del crimen organizado, muy acorde con la banda que desgobierna nuestra sufrida Venezuela.

@omarestacio