El gobernador de Dakota del Norte, Doug Burgum, se retira de la carrera hacia la Casa Blanca

El gobernador de Dakota del Norte, Doug Burgum, durante el segundo debate de los candidatos republicanos de las primarias, el pasado 27 de septiembre en Simi Valley (California).
MARK J. TERRILL (AP)

 

La batalla republicana por la nominación para las elecciones presidenciales tiene una nueva baja. El gobernador de Dakota del Norte, Doug Burgum, ha anunciado este lunes que tira la toalla tras una campaña desdibujada en la que no había logrado despegar en las encuestas ni brillar en los debates. Sus posibilidades eran nulas en una carrera dominada por Donald Trump y en la que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, y la exgobernadora de Carolina del Sur Nikki Haley pelean por convertirse en la alternativa al expresidente.

Por El País





Antes de Burgum, ya se han retirado de la competición el alcalde de Miami, Francis Suárez; el exvicepresidente Mike Pence y el senador por Carolina del Sur Tim Scott. También han abandonado sus pretensiones el presentador de radio Larry Elder; el empresario Perry Johnson y el excongresista por Texas Will Hurd, cuyas campañas nunca terminaron de arrancar siquiera.

Los republicanos celebran este miércoles en Alabama el cuarto debate de primarias entre los candidatos a las presidenciales. Por ahora solo cumplen los requisitos para participar DeSantis, Haley y el empresario Vivek Ramaswamy, mientras que Chris Christie está al límite. Trump ha decidido no participar tampoco en esta ocasión.

Burgum era muy poco conocido en el conjunto del país cuando se lanzó a la campaña en junio. Si pudo cumplir los requisitos de donantes para participar en los primeros debates, se debió a una estratagema. Ofreció tarjetas regalo de 20 dólares a los primeros 50.000 que hicieran una aportación de un dólar a su campaña y así superó el listón mínimo de 40.000 donantes a cambio de un millón de dólares. El político, antiguo empresario informático que dirigía Great Plains Software (la vendió a Microsoft en 2001 por unos 1.000 millones de dólares), ha financiado el grueso de su campaña con su propio dinero.

Estuvo a punto de perderse el primer debate por una lesión de último momento (se rompió el tendón de Aquiles jugando al baloncesto), pero al final logró estar sobre el escenario. Como los requisitos de intención de voto en el primer y segundo debate eran mínimos, pudo participar, aunque lo hizo sin brillo alguno. En cuanto subió la exigencia, se quedó fuera del tercer debate y tampoco tenía opciones para el cuarto.

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