Para miles de migrantes en Nueva York, esta fue una triste Navidad

Para miles de migrantes en Nueva York, esta fue una triste Navidad

Cortesía

 

Familias inmigrantes con niños y adultos solteros viven una pesadilla en medio de las fiestas navideñas en Nueva York, que para ellos solo han traído tristeza, puesto que han sido notificados de que tienen que dejar el albergue que ha sido su único hogar desde que llegaron a la ciudad.

“No tenemos un plan, no tenemos donde ir, no tenemos familia (en Nueva York) ni amistades, dinero” porque no han encontrado trabajo, comenta a EFE Donalda, hondureña que vive con su esposo, su niño de 12 años y su hija de seis en uno de los hoteles que paga la ciudad, convertidos en albergues para miles de inmigrantes que han llegado desde abril de 2022, tras colapsar el sistema de refugios públicos.





Nueva York ha recibido a más de 150.000 inmigrantes, de los que más de 67.000 están bajo su cuidado, a los que facilita albergue, comidas, escuela para los niños, y otra ayuda, entre éstos a la familia de Donalda, que llegó el pasado septiembre y como muchas, también recibió la carta de desalojo.

“Nosotros preocupados no queríamos que llegara este papel pero llegó” la notificación en la que se les informa que deben irse el 27 de enero, enviada por la Administración del alcalde Eric Adams.

“Es una tristeza”, afirmó la mujer de 40 años, que prefiere ser llamada solo por su nombre.

La carta informa del plazo de 60 días a familias con niños para dejar el albergue y buscar un lugar donde vivir en ese periodo de tiempo y de 30 días a hombres y mujeres solteros.

 Migrantes acampan frente al Hotel Watson después de ser desalojados el 30 de enero de 2023 en la ciudad de Nueva York. Los inmigrantes que se han alojado en el Hotel Watson desde que llegaron a Nueva York fueron desalojados durante el fin de semana para ser reubicados en el recientemente inaugurado centro de ayuda para inmigrantes para hombres adultos solteros en la Terminal de Cruceros de Brooklyn. Los que se negaron han estado acampando frente al hotel desde el desalojo. Varios inmigrantes que aceptaron la reubicación regresaron quejándose de falta de calefacción y de espacio para baños. Michael M. Santiago/Getty Images/AFP (Foto de Michael M. Santiago / GETTY IMAGES NORTEAMÉRICA / Getty Images vía AFP)

 

De no encontrar un sitio deben volver a solicitar ser admitidos al sistema de albergues, decisión que Adams justificó al señalar que el flujo de inmigrantes ha creado una crisis fiscal que entre 2022 y mediados del 2025 habrá costado a la ciudad 12.000 millones de dólares, sin recibir la ayuda que han pedido al Gobierno federal.

“No hay espacio”, ha reiterado Adams.

El desalojo, considerada una medida “cruel” por defensores de inmigrantes, y en particular por el impacto negativo que alegan tendrá en los niños, surgió luego de que Adams pidiera a un tribunal que deje sin efecto la orden que hace 42 años obliga a la ciudad a dar albergue a quien lo solicite, caso que aún se discute en una corte.

Esta acción es una forma de evadir la orden, según sus críticos, en medio de la falta de espacio que reclama el alcalde ante la oleada que continúa llegando, de hasta 4.000 inmigrantes en una semana.

Según dijo Adams al hacer el anuncio, las familias recibirían apoyo para ayudarles a buscar alojamiento, pero la carta no señala nada al respecto ni sobre el acceso de los niños a las escuelas.

Familias como la de Donalda tienen que dejar el refugio que ha sido su hogar en medio del frío invierno, con temperaturas a las que no están acostumbrados y que han podido afrontar con las donaciones que han recibido de ropa y abrigos de iglesias y ONGs.

A la preocupación por el desalojo y el frío se suma que los niños se han enfermado.

“Esto nos ha pegado duro”, comenta la hondureña.

Según ha trascendido, 3.500 familias ya han recibido la carta y a las primeras, que debían dejar irse antes del Día de Navidad, se les dio una prórroga de una semana.

Una venezolana, que no quiso ser identificada y emigró con su esposo e hijos de 7 y 4 años, dijo a EFE que tiene hasta el 20 de enero para dejar el hotel y tampoco tienen dónde ir.

Su esposo comenzó a trabajar haciendo entrega de comidas y esperan poder alquilar un espacio pequeño en El Bronx, donde está la escuela de los niños.

“Nuestra mayor preocupación es la escuela de los niños” y mudarse de Manhattan a El Bronx -adonde les lleva cada día en el metro- es para evitar que se interrumpa su educación.

Para estas familias, como afirma Donalda con tristeza, “no habrá celebración” esta Navidad.

EFE