Dar a luz junto al frente de guerra, el doble estrés de las madres ucranianas

Dar a luz junto al frente de guerra, el doble estrés de las madres ucranianas

Yana Lyakh, de 26 años, embarazada de ocho meses, yace en una cama en un hospital de maternidad en Pokrovsk, región de Donetsk, el 24 de enero de 2024, en medio de la invasión rusa de Ucrania. – Esta maternidad es la única en toda la región de Donbás que cuenta con una unidad neonatal e incubadoras para bebés prematuros. A pesar de las alertas de ataques aéreos y bombardeos, ha funcionado constantemente desde que Rusia invadió hace casi dos años. (Foto de Román PILIPEY / AFP)

 

Enfundada en un jersey rosa que cubre su enorme barriga, Yana Lyakh no deja de sonreír ni siquiera cuando cuenta lo que para muchas mujeres sería una situación traumática.

Esta ucraniana de 26 años está embarazada de ocho meses, su marido está luchando en el frente y su pueblo es incesantemente bombardeado por las tropas rusas.





En busca de un lugar seguro, semanas antes de la fecha prevista de parto se trasladó a un hospital de maternidad en el municipio de Pokrovsk, en la región de Donetsk, en el este de Ucrania.

“Estoy aquí por el estrés”, dice a la AFP en la habitación del hospital que comparte con otras mujeres embarazadas.

Esta maternidad es la única de la cuenca del Donbás con una unidad neonatal e incubadoras para bebés nacidos prematuramente.

A pesar de las alertas de ataque aéreo y los bombardeos, ha estado en constante funcionamiento desde que comenzó la invasión de Rusia hace dos años.

Lyakh solía vivir en Myrnograd, una localidad unos kilómetros al este, más cercana a la línea de frente.

Rusia comenzó a bombardear ambas localidades el 6 de enero, causando una vez muertos, entre ellos cinco niños, cuenta Lyakh.

Asustada por las alertas de ataques aéreos y el riesgo de que su propio edificio fuera impactado, “solía correr del quinto piso hasta el primero”, explica la mujer embarazada.

“Por eso vine aquí. Allí había una amenaza” de dar a luz prematuramente, argumenta.

En otra cama en el pabellón, Katia Brendyuchkova, veinteañera también embarazada de ocho meses, está conectada a un gotero.

“Estoy teniendo dificultades ahora. Hay la posibilidad de parto prematuro”, explica.

Su marido no es soldado, sino que trabaja en una mina de carbón en Pokrovsk.

– 20% de partos prematuros –

 

Esta fotografía tomada el 24 de enero de 2024 muestra sacos de arena protegiendo una ventana de los bombardeos en un hospital de maternidad en Pokrovsk, región de Donetsk, en medio de la invasión rusa de Ucrania. – Esta maternidad es la única en toda la región de Donbás que cuenta con una unidad neonatal e incubadoras para bebés prematuros. A pesar de las alertas de ataques aéreos y bombardeos, ha funcionado constantemente desde que Rusia invadió hace casi dos años. (Foto de Román PILIPEY / AFP)

 

Esta localidad se encuentra a unos 30 kilómetros de uno de los puntos más calientes del frente: la batalla de Avdiivka, un pueblo estratégico que los rusos llevan meses intentando tomar.

En esta maternidad de dos plantas, algunas ventanas están protegidas por bolsas de arena.

Parte del sótano se reconvirtió en un refugio antibombas y dispone de generadores que suministra energía cuando se corta la electricidad.

Parte de los ginecólogos y las enfermeras marcharon, pero también disminuyeron los pacientes porque muchos residentes de la zona huyeron del este de Ucrania al comenzar la guerra.

Liubov Datsyk, jefa del departamento neonatal, cuenta que el número de nacimientos cayó alrededor de mil el año antes de la guerra a 500 en 2022 y 622 el año pasado.

Alrededor de un 20% de los bebés nacidos en 2023 fueron prematuros, el doble que el 10% de antes de la guerra.

Los doctores no dudan en atribuirlo a la invasión rusa.

“El parto prematuro está causado por el estrés, el estrés crónico. Dado que nuestros pacientes están en una especie de zona gris y toda la región de Donetsk es una zona de guerra, el número de nacimientos prematuros ha aumentado”, explica Ivan Tsyganok, jefe de la unidad de maternidad.

El estrés se ve agravado por el hecho de que la mitad de las mujeres tienen a sus maridos en el frente.

“Las mujeres están preocupadas tanto por sus maridos como por sus hijos”, dice Datsyk.

– Viudas embarazadas –

Ha habido casos de padres muertos en la guerra mientras sus mujeres estaban en el hospital, explica el médico personal.

A veces decidió no contarlo a la madre hasta después del parto, reconoce Datsyk, de 34 años.

De otra forma, la mujer embarazada “sabe que es una viuda” y todavía debe dar a luz, explica.

La invasión rusa se cierne sobre los niños incluso antes de nacer. “Cuando tenemos niños, queremos que tengan un futuro brillante. Pero hoy, nacen y hay guerra. Son niños de la guerra”, dice Tsyganok a la AFP.

Lyakh planea viajar para dar a luz a Dnipró, una gran ciudad a 150 kilómetros al oeste.

Después, ella y su hija, a quien quiere llamar Sofía, se mudarán a la capital Kiev.

Su marido es un lugarteniente de 23 años que combate actualmente en Avdiivka para contener a las fuerzas rusas. Una vez a la semana, la visita en el hospital.

” Deberíamos ser trasladados (más cerca de Kiev), para que pasemos más tiempo juntos. Lo estamos deseando”, explica Lyakh.

Brendyuchkova, que ya tiene una hija de tres años, reconoce que está asustada por los constantes bombardeos y que le gustaría escapar.

“Quiero ir a algún otro lugar”, afirma. “Pero hasta ahora, no hay opción. Mientras mi marido tenga un trabajo estable, nos quedaremos aquí”, concluye.

AFP