Daniel Sancho: el español que mató y descuartizó a su amante gay en una playa paradisíaca

Daniel Sancho en el momento de ser detenido en Tailandia (Reuters/Stringer)

 

No sé si podría haber muchas cosas peores para un padre exitoso, con influencias, famoso y con dinero, que recibir una llamada de la policía para contarle que a su hijo mayor, de viaje por un país remoto donde rige la pena de muerte, lo están acusando de asesinar y descuartizar a un amante gay.

Por infobae.com

Ese fue el devastador golpe que recibió el reconocido actor español Rodolfo Sancho (49) el 5 de agosto de 2023 cuando se enteró de que Daniel Sancho (29) había confesado ser el autor del terrible homicidio ocurrido tres días antes: el 2 agosto de 2023.

El próximo 9 de abril de 2024 comenzará el juicio en Tailandia contra el joven. Le imputan haber terminado con la vida -con premeditación- de su pareja ocasional, el cirujano colombiano Edwin Arrieta Arteaga (44) y, luego, haber desmembrado el cuerpo con la intención de hacerlo desaparecer.

Nada menos.

Una vida en bandeja de plata

Rodolfo Sancho nació en Madrid, España, en 1975. Hijo del reconocido actor Sancho Gracia y nieto, por parte de madre, del periodista y diplomático uruguayo Martín Rodríguez Larreta, quien fuera director del prestigioso diario El País de Uruguay, tenía la vida servida en bandeja de plata. Su padrino de bautismo fue el mismísimo Adolfo Suárez quien fue presidente del gobierno español en tres oportunidades y también testigo de la boda de sus padres.

En los años 90 Rodolfo comenzó a seguir los pasos familiares en el cine y la televisión. Para el año 2000 ya se había consagrado como actor. Fue antes de eso que, el 11 de junio de 1994 y con solamente 19 años, tuvo a su primer hijo con la actriz Silvia Bronchalo Santos, de 18 años. De esa pasión nació un bebé bello y sano al que le pusieron de nombre Daniel Jerónimo Sancho Bronchalo. La relación de los jóvenes no prosperó y siguieron, cada uno por su lado, haciéndose cargo de su hijo.

En 2005 Rodolfo se casó con la actriz Xenia Tostado y en 2015 tuvieron una hija: Jimena Sancho.

Rodolfo Sancho llega a Bangkok (Tailandia) y antes de viajar a la isla de Samui, en la que su hijo, Daniel Sancho, está detenido por ser el presunto autor del asesinato del médico colombiano Edwin Arrieta (EFE/Concepción Domínguez) EFE

 

Hasta agosto de 2023, el nombre de su primogénito Daniel era casi desconocido para los medios de comunicación españoles. El joven, chef de profesión, llevaba ya cinco años de novio con Laura (en ese entonces 28 años) con la que tenía planes de casamiento, cuando en su viaje por Tailandia pasó lo que pasó y los españoles se levantaron con la terrible noticia inundando los portales de los medios de prensa: Daniel, el hijo de Rodolfo Sancho y nieto de Sancho Gracia, estaba preso en la prisión de Koh Samui por haber asesinado y trozado en pedacitos a un médico cirujano. Parecía algo surrealista para sus amigos y familiares. ¿Qué había pasado para que un joven de una familia educada, poderosa y con influencias, con una vida fácil, terminara convertido en un macabro homicida? ¿Un hijo criado con amor descuartizando con un machete a su víctima? ¿Un chef con el futuro servido con los mejores manjares tirando por la borda su carrera en Europa de la manera más horripilante?

Imágenes de Daniel Sancho transportando, al parecer, los restos de Edwin Arrieta. Foto: Extraída de Twitter

 

Hacer pedazos lo que molesta

Daniel Sancho había conocido en 2022 en la discoteca madrileña Istar (situada en el número 42 de la calle Serrano en el exclusivo barrio de Salamanca) al cirujano de origen colombiano Edwin Arrieta Arteaga. Desde el comienzo Edwin lo habría seducido con supuestas inversiones de dinero en los proyectos del joven. Daniel, se cree, habría empezado por entonces con su doble vida. La relación continuó por Instagram y luego con viajes a Ibiza, Marbella y Segovia o escapadas para compartir la pasión de Edwin por montar a caballo. Pero había algo más. No solo eran amigos y posibles socios, también eran amantes. Había entre ellos relaciones sexuales y, posiblemente, pasiones tormentosas.

Con la investigación de la policía tailandesa y lo que relató el mismo Daniel cuando fue acusado del crimen unos días después, se pudo reconstruir que las cosas habrían sucedido más o menos así.

El encuentro entre ambos en Tailandia había sido planeado. De hecho, el lunes 31 de julio de 2023 Edwin Arrieta hizo una reserva para dos huéspedes en una habitación de un hotel en la isla tailandesa de Koh Phangan, por tres noches. Su compañero sería Daniel Sancho y la idea era disfrutar juntos de La Fiesta de la Luna Llena. Daniel llegó primero a destino, alquiló una moto para trasladarse con comodidad y se registró en el establecimiento.

La mañana del martes 1 de agosto el joven español fue a un supermercado local. Curiosamente el chef no compró comida ni artículos de tocador o tonterías. Las cámaras de seguridad del lugar lo grabaron cuando adquirió un cuchillo tipo machete, una sierra, guantes de goma, esponjas, bolsas de basura negras y verdes y varios productos de limpieza como lavandina.

Edwin y él no podrían haberse peleado, por lo menos, cara a cara. El médico todavía no había llegado.

El cirujano llegó el miércoles 2 de agosto al muelle de la isla y Daniel fue a recogerlo en su moto. Recorrieron la zona, fueron a la playa Haad Rin y a comer antes de ir a descansar al hotel Haad Salad Villa, a un departamento con cocina sobre el mar.

A partir de ese momento al cirujano colombiano se lo tragó la tierra. Nadie más lo volvió a ver con vida.

Según lo que luego confesaría Daniel Sancho, en esa habitación compartida, se produjo una pelea feroz luego de que el joven se negara a tener relaciones sexuales con Edwin. En el enfrentamiento físico él le habría dado una trompada en el baño que lo habría hecho caer y darse la cabeza contra la mesada del lavatorio. Edwin, según Daniel, intentó defenderse y lo mordió con fuerza por lo que él lo habría seguido golpeando. Cuando vio que la víctima no reaccionaba más, parecía muerta, recurrió al cuchillo que había adquirido previamente y procedió a descuartizarlo, en 14 pedazos. Otras versiones cuentan que las partes en la que lo seccionó fueron 17. Lo importante no es tanto la cantidad sino que sus compras del día anterior indicarían “premeditación” en los hechos.

Dedicó a esta faena con el cadáver unas tres horas.

A las 21 Daniel salió del hotel y caminó 300 metros hasta una tienda de la playa con el objetivo de alquilar un kayak. Tenía en mente deshacerse en el mar de los restos de su amante.

Las dueñas del local, las mujeres Tuk y Landa, se negaron a alquilarle la pequeña embarcación porque les parecía peligroso que un turista saliera a pasear de noche por el mar. Entonces Daniel les hizo una oferta que no pudieron resistir: compraría ese kayak. Les pagaría 1000 euros. Listo, había conseguido lo que necesitaba.

Volvió al hotel y repartió los pedazos de Edwin en varias bolsas de residuos. Salió nuevamente para realizar dos viajes en su flamante kayak. Remó hasta a unos 600 metros de la costa para tirar las bolsas. El tercer viaje decidió hacerlo en moto hacia el basural de la isla. A las 6 de la mañana del jueves 3 de agosto volvió a salir con el kayak y arrojó la última bolsa que le quedaba. También tiró al mar la riñonera de Edwin con su pasaporte y su teléfono celular.

Había terminado de desligarse de esa pasión que ya no quería en su vida y que le entorpecía sus planes de casamiento. Volvió al hotel para limpiar los rastros de sangre. A las 9 de la mañana hizo el check out.

Edwin Arrieta y Daniel Sancho, sí sostenían una relación, pese a que las familias de ambos lo niegan Foto: Archivo particular.

 

Arañazos y restos humanos

Ese jueves 3 agosto por la tarde era la celebración a la que habían planeado ir juntos con Edwin: la Fiesta de la Luna Llena. Daniel concurrió con dos chicas que había conocido en la isla y disfrutó de la velada.

Simultáneamente, los trabajadores del vertedero del distrito Moo 4, de Koh Phangan, encontraron bolsas con restos de lo que les pareció era una pelvis seccionada y unos trozos de intestinos humanos.

La noticia de que había un muerto descuartizado en la pequeña isla empezó a circular con velocidad. Era de no creer.

Al mismo tiempo, Darlin Arrieta, hermana de Edwin, contactó por Instagram a Daniel para preguntarle si sabía algo de su hermano. Estaba preocupada porque no tenía noticias de él. Daniel le respondió que le había perdido el rastro en la playa. Ella le pidió que fuera a hacer la denuncia a la policía para que lo busquen. Daniel la hizo.

El viernes 4 de agosto, en el vertedero, aparecieron más bolsas con restos humanos: dos partes de extremidades inferiores, una remera, unos pantalones cortos y un ticket de supermercado con la fecha 1 de agosto.

Los detectives tailandeses van al supermercado y revisan con detenimiento las cámaras. Ahí se lo ve claramente: Daniel Sancho está comprando lo que parece necesario para un crimen de ese tipo. Ya no hay muchas dudas. Van a buscarlo, lo quieren interrogar. Daniel repite que no sabe nada de su amigo desde el miércoles, pero los policías observan en su cara algunos cortes y arañazos. Raro.

Enseguida atan cabos y unen la desaparición con el hallazgo en el basural.

Bolsas con restos de Arrieta, también puede verse la ropa interior que supuestamente usaba el colombiano asesinado (Policía de Tailandia)

 

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