Enrique Prieto Silva: ¡La grave situación política de Venezuela! (I)

He creído oportuno utilizar la técnica de la escritura en primera persona, a los fines de exponer este tema que percibo de mucha gravedad, a la vez que percibo también, la indiferencia como muchos venezolanos lo afrontan, como si fuera una mera circunstancia de simple diatriba política, sin percibir los efectos antipatria internacionales, que ponen en perjuicio nuestra identidad y la libertad que recordamos y tanto pregonamos como acontecer histórico exaltando al Padre de la Patria.

Digo esto, cuando al revisar muchas opiniones en la discusión sobre lo que ocurre en nuestro país, son muchos los venezolanos que se hacen solidarios con conceptos que emiten comentaristas, opinantes y lideres políticos extranjeros, quienes, en el juego político, atacan todas las acciones que toman quienes, quiérase o no, son nuestros representantes en el espectro internacional. Olvidan que los gobernantes de nuestro país están allí por la desidia de nuestros lideres políticos, quienes en su lucha por “posicionamiento”, ladinamente promovieron la errática abstención y luego pidieron a otros países “amigos” que calificaran el proceso electoral como “ilegitimo”, olvidando que el voto es la forma constitucional como se ejerce la soberanía. Pero de mayor gravedad es que traten de engañar al ciudadano común, haciéndole creer que ese renacer del venezolanismo extranjero es una acertada política nacionalista. Por fortuna, y esperemos que no sea solo un soplo de esperanza, hemos oído el discurso de la Comisión del Acuerdo de Barbados, la que nos llena de esperanza al convencernos de que existe la buena voluntad para hacer el proceso electoral de este año en paz.

De mayor gravedad en la situación es la torpeza de muchos venezolanos en el exterior, quienes, al percibir algún rasgo de mejoría en nuestra economía o gobernanza, montan la onda y lanzan piedras para el fracaso, como si se sintieran heridos por su errático pensar. Olvidan, que aquí en el país viven muchos venezolanos, que por muchas validas razones no se fueron y sufren las de “San Quintín” para sobrevivir y alimentar la esperanza, que, por fortuna y gracia de Dios, se van superando; a pesar de las maldades imperiales que nunca cesan.





Algunos piensan con optimismo, que “la solución venezolana está en el norte”, pero otros pensamos que es todo lo contrario, el norte es el mayor responsable de la gravedad de la situación. Los que hemos vivido en la generación transformadora de los Siglos XX y XXI, hemos acentuado el decir histórico de que Venezuela ha vivido un perverso y rancio militarismo desde el inicio de la república después de su separación de la Gran Colombia, el que hemos calificado de sinóptico; militarismo que ha convivido por mucho tiempo y por conveniencia política, que luego del pasado reciente, después de la derrotada incursión castro-comunista; pervivió con la democracia a partir de 23E58, que a decir de versados historiógrafos del modernismo, pudo consolidar un gobierno que luchó hasta derrotar el guerrillerismo “intelectual” comunista, hasta que en 1998 sobrevino el régimen del “comandante eterno”, quien aliado con los anti políticos “ingenuos”, promovieron el morboso y estúpido “socialismo del siglo XXI”. Ese de la “revolución que vino para quedarse”, pero que, sin gases, bombas ni virus, logró la mayor decadencia económica que haya conocido el mundo cívico y civilizado.

Y hoy, como lo hemos repetido, esa perversión se ha incrementado con la estupidez de opositores, que, con las ansias del poder partidista transformado en oposición engañosa, logró dividir la UNIDAD que se logró consolidar hace algunos años, llegando al extremo de promover la abstención con el fundamento de un fraude electoral, que obviamente, dio fuerza y mantuvo a los gobernantes contra quienes luchan con la fábula del dragón invencible que en realidad es una minoría que obviamente en decadencia.

En realidad, y ojalá termine, surgió lo que llamamos la “diatriba opositora”, que no es más que un maremágnum de engaños que urge disolver para poder reconquistar la clara y verdadera democracia, que es imposible lograrlo continuando con el engaño de los líderes opositores, que desde hace más de una década impulsaron el cambio fundamentado en la acción de fuerza. Esa acción que fue propuesta mediante engaños jurídicos cimentados en equivocadas interpretaciones constitucionales; y cuando hablo de diatriba, me remonto al estudio de los cínicos griegos, y en especial, al cínico Bión de Borístenes, quien empleó la ironía para burlarse de los hombres y sus debilidades, de donde nace la idea de la diatriba como discurso agraviante y sarcástico. Sin dudas, creo que podemos asimilar el concepto al actual discurso opositor, cuyo propósito, como los cínicos, solo ha servido para un ataque político de pura crítica y protestas, y un reclamo por la consolidación del pronunciamiento de países latinos y europeos, pidiendo “un proceso electoral libre”, sin impulsar el verdadero poder del voto.

Sin dudas, la situación política es compleja, y en bien de la democracia en paz que lograremos, debemos desenredar la madeja de la desidia para entender ¡la grave situación política de Venezuela!

@Enriqueprietos