Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos en Colombia cumple tres años

 

Se están cumpliendo tres años del Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos (ETPV). Se trata de la respuesta más exitosa que se ha producido en la región para abordar una de las crisis migratorias más grandes del siglo XXI que ha esparcido alrededor del mundo a casi 8 millones de ciudadanos venezolanos, especialmente en América Latina y el Caribe donde ha llegado el 85 % de este contingente, 6.520.000 hombres y mujeres, niños y niñas que han huido de una Venezuela sumida en profundos problemas políticos, económicos y sociales.





Por El Espectador

El primer acierto del ETPV consistió en la apuesta del Estado colombiano por adelantar, en contraste con acciones de contención y represión de la migración que se han producido en otros países, una política que busca el reconocimiento a la condición de migrantes de los venezolanos, el respeto a su dignidad como personas y su masiva regularización para abrirles el camino a su integración social y económica.

También es destacable que el Estatuto ha formado parte, con sus más y sus menos, de una política de Estado. Sus antecedentes los encontramos con el Permiso Especial de Permanencia (PEP) en 2017 y con el Registro Administrativo de Migrantes Venezolanos (RAMV) en 2018, durante el gobierno de Juan Manuel Santos, que desembocaron en 2021 en el ETPV durante la administración de Iván Duque. En la gestión del actual presidente, Gustavo Petro, han continuado las labores de regularización previstas en este mecanismo.

Se trata de una política de regularización migratoria que, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, ha sido superior a las de otras iniciativas, no solo de países de la región sino incluso de los Estados Unidos, protegiendo a los migrantes venezolanos por un período de diez años mientras cumplen los requisitos del país para acceder a visas de residencia. El decidido concurso de los propios migrantes, de sus organizaciones, de la cooperación internacional y de otras entidades de la sociedad civil colombianas, también ha sido vital para el éxito de este proyecto.

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