Gerardo Lucas: En la carraplana

Venezuela está en la carraplana. Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (f.Ven) “carraplana” significa “Falta de lo necesario para el sustento, pobreza extrema”, su sinónimo es miseria, y de acuerdo con una expresión venezolana: “estar limpio”. 

Dificulto que otra palabra pueda describir mejor la situación económica actual del venezolano.

Este primer trimestre del 2024 ha sido especialmente difícil para la población. He tenido la oportunidad de conversar con industriales, comerciantes, proveedores de servicios… y todos, sin excepción, me han confirmado la misma realidad; que la demanda de sus productos o servicios ha sido más baja este año que el año anterior. 





En cuanto a las encuestas, que son los vehículos formales para la cuantificación, por los momentos estamos a la espera de los resultados del primer trimestre de 2024, que concluyó este fin de semana. Esperamos por Meganalisis, Datanalisis, Conindustria, el Observatorio Venezolano de Finanzas, DatinCorp, Félix Seijas y otros que, sin duda, mostraran la magnitud de la contracción económica. 

¿Por qué estamos tan seguros? Como muestra un botón: la encuesta del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF) para febrero de 2024, por primera vez en 17 años, muestra una deflación o disminución de precios mensual como consecuencia de la caída en la demanda nacional y del poder adquisitivo.

Esta circunstancia reviste especial trascendencia a las puertas de las elecciones presidenciales pautadas para el 28 de julio del 2024. Ya que, de acuerdo con la premisa que reza que: no hay gobierno que gane unas elecciones presidenciales con una economía en la carraplana. No estará fácil para ellos.

Un antecedente parecido lo hallamos en las elecciones presidenciales de 1988, que ganó Carlos Andrés Pérez, luego de que el gobierno de Jaime Lusinchi tuviera, en los dos últimos años de su administración, enormes déficits fiscales debido a los préstamos adquiridos con bancos internacionales que sirvieron para dar al pueblo una imagen de bonanza. Como consecuencia de esos déficits, al inicio del gobierno de Pérez, las arcas estaban vacías, razón por la cual tuvo que salir corriendo a pedirle dinero al Fondo Monetario Internacional (FMI), teniendo que pagar las consecuencias derivadas de esta decisión (como el Caracazo, el 27 de febrero, la Partida Secreta) que finalmente lo llevaron al cadalso.

Esta experiencia nos demuestra la importancia que conceden los gobiernos al hecho de poder proyectar ante el país la ilusión de prosperidad económica previa a  la realización de unas elecciones presidenciales. 

Hoy en día Maduro esta tan quebrado que no puede meter la mano en la busaca, ni siquiera al Banco Central y su dinero inorgánico, porque ya conocen, así como la población, la inmediata consecuencia inflacionaria de la medida y sus desastrosos efectos.

Así pues, concluimos que gobierno limpio, con un país en la carraplana, no gana elecciones. 

Gerardo Lucas. Economista-Historiador./ gerardolucas.wordpress.com