A los siete dejó de ser feliz y a los 27 cumplió una trágica promesa: Kurt Cobain, la última leyenda del rock

A los siete dejó de ser feliz y a los 27 cumplió una trágica promesa: Kurt Cobain, la última leyenda del rock

Medio año antes de su muerte, Cobain protagonizó un MTV Unplugged antológico. Pidió que lo ambientaran como un funeral (Getty Images)

 

Kurt Cobain tenía siete años cuando dejó de ser feliz. La separación feroz de sus padres, Wendy y Don, fue la dolorosa puerta de salida de una infancia en la que, contaría después en sus diarios y en algunas entrevistas, la había pasado bien. Pero cuando ese matrimonio entre ella, ama de casa, y él, trabajador de una maderera, llegó a su fin, la serenidad de Cobain se terminó. Lo tuvo tan claro, lo sufrió tanto, que por esos días escribió “Odio a mamá, odio a papá. Mamá y papá se odian. Estoy triste en una pared de su habitación.

Por infobae.com

Casi veinte años después, el 4 de marzo de 1994, en un hotel de Roma, el músico tomó unas cincuenta pastillas de Rohypnol mezcladas con champagne y le dejó a Courtney Love una nota que decía así: “Prefiero morir antes que atravesar otro divorcio”. La noche anterior había discutido -una vez más- con su esposa y madre de Frances Bean, su hijita de un año y medio. En su nota no hablaba de algún divorcio que hubiera transitado con una pareja anterior; hablaba del divorcio que lo había puesto a sufrir como nunca antes: el de Wendy y Don. Un mes y un día después de esa nota, Cobain escribió otra nota. La última.

El 5 de abril de 1994, hace exactamente treinta años, el músico se suicidó de un escopetazo en la cabeza. Su cuerpo fue encontrado tres días después por el electricista al que Cobain había contratado para que instalara alarmas y sensores que espantaran a los acosadores que merodeaban su casa. Ni su esposa, ni su madre, ni sus compañeros de banda sabían dónde estaba y nadie se sorprendió ante la tragedia. Nevermind, la obra maestra con la que Nirvana conquistó el mundo y con el que su líder se convirtió en la última grandísima estrella de rock del siglo XX, ya llevaba vendidas 30 millones de copias.

En el principio

Antes de ese primer divorcio que le marcó la vida, el pequeño Cobain fue uno de esos niños pródigos que a los cuatro años sorprendía a su familia por sus dotes para tocar el piano. Lo de cantar, a los cuatro, ya no era una sorpresa para ningún pariente: Kurt lo hacía desde los dos.

Crecía junto a su hermana, Kimberly, en el seno de una familia en la que había datos que todavía no habían hecho sonar las alarmas: la depresión era un padecimiento entre varios de sus integrantes. Dos tíos abuelos y un bisabuelo de Cobain se habían suicidado. Y aunque la armonía entre su madre y su padre en casa era su fuente de serenidad, las cosas no estaban fáciles en la escuela de Aberdeen, la pequeña ciudad del estado de Washington en la que creció. Es que sus compañeros empezaban a acosarlo con los códigos que, algunos años después, se definirían sin duda como un caso de bullying.

Espíritu adolescente

Después de la separación de sus padres, Cobain pasó un tiempo viviendo con su mamá y con su nueva pareja, que más de una vez lo golpeó, incluso hasta fracturarle huesos. Vivió también un tiempo con su papá, en un trailer en el terreno de la casa de sus abuelos. Vivió entre ellos dos no sólo porque iba y venía de convivir con uno o con el otro, sino porque estaba sumergido en un ex matrimonio que terminó muy mal y que no ahorraba en agresiones. Wendy, por ejemplo, ensuciaba con caca las cartas que todavía llegaban a nombre de Don antes de enviárselas a su nueva vivienda.

La violencia que circulaba entre sus padres y la que la nueva pareja de su madre le hacía sentir física y psíquicamente no fue la única que padeció en esos años. Además de todo ese dolor, vio cómo ese padrastro golpeaba a Wendy, que en algún momento compró armas para, en caso de considerarlo necesario, defenderse a los tiros de su pareja.

Para leer la nota completa pulse Aquí 

Exit mobile version