Producción agropecuaria mermada y centros de salud a oscuras: consecuencias de apagones en los llanos venezolanos

Producción agropecuaria mermada y centros de salud a oscuras: consecuencias de apagones en los llanos venezolanos

En el eje Biruaca – Achaguas en Apure el trabajo depende de bombas y pueden pasar hasta dos días sin electricidad

 

Los estados Apure, Barinas y Guárico no escapan de los constantes cortes de energía eléctrica, que son llamados por Corpoelec como “Plan de Administración de Cargas” (PAC), pero que en realidad es racionamiento aplicado en forma improvisada.

Por Corresponsalía lapatilla.com





En la región llanera los cortes de luz se convirtieron en una amenaza para el sector agroproductivo, así como también para aquellos pacientes que quedan a oscuras en los hospitales.

Los cortes eléctricos y las frecuentes fluctuaciones no son un problema nuevo en el territorio nacional. Desde el gran apagón nacional ocurrido en marzo de 2019, algunos empresarios en la región, entre estos productores agropecuarios, se vieron obligados a comprar plantas eléctricas para garantizar la mínima operatividad de algunos equipos, aunque en ocasiones no cuentan con combustible para el funcionamiento de los generadores.

El corte de luz más frecuente se prolonga por un tiempo promedio de 4 horas, según los mismos usuarios afectados, quienes cuestionan la falta de información relacionada con el PAC y aseguran que las oficinas de la Corporación Eléctrica (Corpoelec) en la región llanera no publican los cronogramas de racionamiento eléctrico por circuitos.

Hay quienes intentan llevar una secuencia de los horarios de racionamiento, para desconectar a tiempo los artefactos, pero no hay manera de saberlo.

“A veces pienso solo se irá en la tarde, pero quitan la luz en la mañana y nos rematan en la noche. Nos toca sacar los colchones y dormir en la sala, porque el calor es insoportable¨, contó María González, habitante de San Juan de los Morros, en el estado Guárico.

Ganaderos sin energía

 

Productores de leche y carne en Apure sobreviven como pueden ante las fallas diarias de electricidad

 

Los productores de leche y carne en el estado Apure sobreviven como pueden a las calamidades provocadas por las fallas diarias del servicio de energía eléctrica. A esta deficiencia se le une la falta de agua potable en la entidad, reportada este año en plena época de sequía.

También mencionan que a causa de los constantes apagones y bajones se han dañado los equipos de trabajo necesarios para la extracción de leche, lavar los corrales, llenar los bebederos de agua de los animales y para el consumo de las fincas.

Janio Gracia, mediano productor en Achaguas, manifiesta que cuando se producen los apagones o los peligrosos bajones de tensión eléctrica, en su unidad de producción se paraliza el uso del ordeño mecánico en ocho puestos.

“Cuando no tenemos electricidad se hace más engorroso y lento el ordeño mecánico. Tuve que comprarme una planta solo para mantener la leche en buen estado. Se me dañan los equipos por los apagones y el trabajo se retrasa mediodía o un día de labores. Siempre dependemos de una electrobomba sumergible, y si no tenemos electricidad, no podemos trabajar ni obtener agua para los animales”, apuntó.

Asimismo, Raúl Rincones, ganadero en el eje Biruaca – Achaguas en Apure, destacó que el trabajo en el campo depende de las bombas eléctricas. Precisó que pasan hasta dos días sin electricidad y durante ese lapso de tiempo también se quedan sin agua para cumplir los quehaceres de las unidades de producción.

“La oscuridad y la falta de agua generan daños en los animales, en el queso y la leche producida para la venta, los productos de consumo para la finca y también propicia el clima de inseguridad en el campo”, subrayó.

A juicio de Rincones, las pérdidas económicas en el sector son incuantificables y los ganaderos no tienen el dinero suficiente para adquirir una planta generadora de energía, cuyo costo ronda los 5.000 dólares.

Productores sin luz ni combustible

Los incesantes apagones también afectan la calidad de vida de los habitantes en el estado Guárico, quienes de alguna manera se la ingenian para evitar mayores daños de sus alimentos, electrodomésticos y, particularmente, en el caso del sector agroproductivo, garantizar el funcionamiento de unidades de producción pese a las limitaciones.

Rafael Meza, directivo de la Asociación de Productores del estado Guárico (Aprolegua), detalló al equipo reporteril de lapatilla.com que los reiterados cortes perjudican la óptima preservación de las vacunas y el material biológico con el que cuentan en la farmacia veterinaria de la asociación.

“Cuando se nos va la luz por mucho tiempo, debemos salir a comprar hielo para garantizar la cadena de frío de los productos que tenemos, lo que conlleva a gastos extras y operativos del personal. Compramos una planta para poder solventar, pero tampoco se consigue gasolina. Todo es muy difícil”, expresó.

Meza añadió que esta misma situación se repite en áreas productivas de otras zonas rurales de la entidad, como Las Mercedes del Llano, Chaguaramas, El Socorro, Tucupido, Valle de la Pascua, Santa María de Ipire y otros.

Un apagón mortal

Los centros de salud pública en la región llanera también son perjudicados por los cortes eléctricos, que en ocasiones ponen en riesgo a los pacientes, incluso, a algunos hasta les ha costado la vida, debido a las fallas de las plantas eléctricas o la falta de combustible para estas.

El pasado 12 de marzo, un apagón afectó las zonas donde se encuentran los principales centros de salud del municipio Pedraza, en el estado Barinas: el Hospital Francisco Lazo Martí y el socialista Centro de Diagnóstico Integral (CDI).

 

Hospital Francisco Lazo Martí de Pedraza

 

En estos lugares no tenían funcionando la planta de electricidad, presuntamente por falta de combustible, y como paciente estaba un niño que requería nebulización urgente, porque presentaba dificultades para respirar. El equipo nebulizador solo funcionaba con energía eléctrica.

Al día siguiente, se conoció la lamentable noticia de que el paciente falleció, relató una fuente a lapatilla.com. Luego de este suceso, el alcalde de Pedraza, Frenchy Díaz, realizó las diligencias necesarias para que haya electricidad en casos de emergencias.

El Hospital Manuel Heredia Alas de Libertad, municipio Rojas, tiene una planta que no funciona desde hace ocho años. Recientemente, un contratista instaló paneles solares, pero faltan las baterías y para solventar el servicio hacen uso de generadores eléctricos pequeños, a gasolina y gasoil, combustible que es proporcionado por los mismos pacientes y el alcalde opositor.

En el principal centro sanitario de Barinas, Hospital Luis Razetti, “nunca se va la luz”, dijo un reconocido cardiólogo, debido a que existe una línea de fluido eléctrico que es “intocable”.

 

Hospital Luis Razetti de Barinas

 

En los hospitales José León Tapia de Socopó y Jesús Camacho de Sabaneta, los problemas por falta de gasoil para la planta eléctrica afortunadamente fueron solucionados hace poco. Finalmente, en los centros clínicos privados de toda Barinas tienen que rebuscar el combustible, pese a que las autoridades concedieron cupos para comprarlo, pero el suministro no es permanente ni seguro, refirió una fuente consultada.