La pregunta del millón: ¿ahora quién será primer ministro en Francia?

La pregunta del millón: ¿ahora quién será primer ministro en Francia?

Emmanuel Macron. Cortesía

 

 

El resultado de la segunda vuelta en las elecciones legislativas de Francia ha sido a la vez totalmente sorprendente y absolutamente previsible: lo primero, porque la coalición de izquierdas Nuevo Frente Popular ha ganado en número de escaños y la extrema derecha de la Agrupación Nacional, que hace una semana aspiraba a la mayoría absoluta, ha quedado como tercera fuerza, por detrás incluso del partido de Macron; y lo segundo, porque -como apuntaban la mayoría de los sondeos recientes- los resultados han dejado una Asamblea Nacional sin una clara mayoría entre los distintos bloques.





Por Gonzalo García Crespo | Infobae

Ahora deberá surgir un candidato que, en minoría o tras una alianza entre partidos, sea la cabeza del próximo Gobierno. ¿Y quién podría ser ese candidato? Estos son los nombres que suenan para posible primer ministro.

Gabriel Attal. (Benoit Tessier/Reuters)

 

Gabriel Attal

Sería una sorpresa. De hecho, dimitió de su cargo minutos después de conocerse los resultados, aunque fue una despedida sin marcharse realmente a ningún lado: “Nuestro país afronta una situación política sin precedentes y se prepara a acoger al mundo en algunas semanas”, dijo Attal, en referencia a los Juegos Olímpicos de París que comienzan el próximo día 26. “Por tanto, asumiré evidentemente mis funciones todo el tiempo que el deber me lo exija”.

Jean-Luc Mélenchon, el domingo. (Yara Nardi/Reuters)

 

Jean-Luc Mélenchon

Fue el primero en celebrar la victoria del Nuevo Frente Popular, en un acto que tiene mucho de simbólico: en una coalición muy fragmentada, e incluso enfrentada entre sí, su aparición es un intento por posicionarse como el rostro visible de esa formación, y por tanto como posible candidato a primer ministro. No fue sutil al respecto: “El presidente debe inclinarse y admitir esta derrota, sin intentar eludirla de ninguna manera”. “El primer ministro debe irse. Las urnas han decidido. El Nuevo Frente Popular está listo para gobernar”, anunció, ante una multitud eufórica.

Raphael Glucksmann. (Stephane Mahe/Reuters)

 

Raphaël Glucksmann

En esa batalla, si la izquierda se impone en las negociaciones con el partido de Macron, y si el acuerdo desplaza a Mélenchon, como parece probable, este es uno de los nombres que suenan con más fuerza. Es una de las cabezas más visibles del Partido Socialista francés, y fue cabeza de lista en las pasadas elecciones europeas, en las que logró ser el partido de izquierdas más votado en el país. Cumple muchos de los requisitos que los franceses parecen valorar más ahora: es relativamente joven -tiene 44 años- y es una cara relativamente nueva en la política nacional -eurodiputado desde 2019-. Con un pasado conservador y una buena valoración en las encuestas por parte de los franceses, podría ser otro candidato de consenso.

François Ruffin. (Sarah Meyssonnier/Reuters)

 

François Ruffin

Sigamos con las encuestas. A la pregunta “¿A quién le gustaría tener como Primer Ministro?”, un sondeo del instituto Cluster recoge que el 25 % de los franceses respondió “Jordan Bardella”, y después Gabriel Attal (14%), Raphaël Glucksmann (10%) y François Ruffin (otro 10%). Los votantes de derechas lo tienen claro: eligen a Bardella por inmensa mayoría. En la izquierda, como no hay un líder claro, las preferencias se dispersan más, pero apuntan sobre todo a Glucksmann, Ruffin y Jean-Luc Mélenchon.

Marine Tondelier. (Sarah Meyssonnier/Reuters)

 

Marine Tondelier

“Marine Tondelier se impone como figura política central antes de la segunda vuelta de las legislativas”. Este era el titular de un reportaje que Le Monde publicó el jueves. En el rompecabezas del Nuevo Frente Popular, uno de los nombres que más popularidad ha alcanzado en la campaña es el de la número uno del partido de Los Ecologistas (Les Écologistes). Ella ha sido una de las voces más críticas con el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, al que ha reprochado “no estar a la altura de la tarea de la historia” por estar más implicado en luchas internas que en combatir a la extrema derecha.

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