
Luego de superada la contingencia eléctrica que sufrieron los margariteños durante dos semanas, ahora sufren la sequía en plena temporada decembrina, situación que afecta principalmente al común de los margariteños.
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El ciclo de suministro a través de la tubería submarina presenta un descontrol muy marcado, a partir de la emergencia eléctrica.
La alternativa más viable de quienes tienen la posibilidad de comprar el agua por cisternas, ven frustradas sus posibilidades por la baja presión que presenta la red de distribución.
Confirman que los parales para llenar las cisternas están cerrados, lo que deja a miles sin agua potable.
La situación se agrava en plena temporada alta, cuando la demanda de agua aumenta considerablemente.
La espera continúa
Residentes de diversas zonas reportan dificultades para conseguir agua potable, lo que afecta sus actividades diarias y su calidad de vida.
Javier Lozada, habitante de la población del Valle del Espíritu Santo, municipio García, confirmó que desde el pasado fin de semana debió recibir el suministro. Sin embargo, avanzan los días y nada que lo recibe.
“Para que el agua nos llegue en esta población, debe pasar primero por Porlamar y Los Robles. Pero seguimos esperando y nada”, afirmó.
Ana Mercedes Prado, habitante de Agua de Vaca, población del municipio Maneiro, cercano a Pampatar, expresó su molestia porque pese a que debería estar recibiendo su ciclo, a más de una semana después, no recibe el agua por la tubería.
“No tengo posibilidades de comprar un cisterna de 4.500 litros por 17 dólares. Tengo que seguir esperando mientras se me secan las matas”, comentó.

Temporada bajo amenaza
Aunque los empresarios del sector turístico y comercial han tomado las previsiones para garantizar el suministro de agua potable a los turistas, es preocupante que la situación se agudice y se vean obligados a racionar el servicio a los huéspedes.
“Confiamos en que la situación se estabilice en los próximos días, y lo peor es que no hay información oficial desde Hidrocaribe para conocer la realidad de la actual sequía”, alertó el gerente de un hospedaje, que prefirió mantener su identidad bajo reserva.
También los centros comerciales de Margarita están preparados, pero con la amenaza cierta que en caso que se cumplan las expectativas de los gremios turísticos, puedan surgir “algunas sorpresas desagradables” con el agua.
Ante esta realidad, quienes se ganan la vida distribuyendo agua por cisternas, ven mermados sus ingresos y, por lo tanto, aumentan las dificultades para responder a la alimentación y necesidades de sus familias.
Contrariedades en el suministro
Los isleños se sienten contrariados, porque mientras los municipios más altos, como los de la zona norte de Margarita (Gómez y Marcano) padecen una prolongada sequía, en la ciudad de Porlamar, municipio metropolitano de Mariño, las calles están inundadas de aguas blancas.
Toda esa situación refleja la precariedad en que se encuentran las redes de distribución, dada la antigüedad de las mismas, sin que los representantes de Hidrocaribe hayan efectuado las inversiones necesarias para optimizar el suministro.
Además, en el casco central de la principal ciudad comercial de Margarita, el suministro es más constante en comparación con otros sectores, como el municipio Gómez, capital de Santa Ana del Norte, donde existen barriadas que llevan años sin recibir el líquido por las tuberías.
De eso dieron fe varios comerciantes informales del casco central porlamarense.
“Yo vivo en Ciudad Cartón, a pocos minutos del centro de Porlamar, y allá la situación en el suministro de agua es deficiente de más”, dijo Maribel Arias desde uno de los bulevares del casco citadino.
Jaime Salazar coincide con el señalamiento, ya que reside en el sector Conejeros, también cerca del centro porlamarense, donde el suministro es limitadísimo.
“Me molesta esa contradicción de Hidrocaribe. Es realmente una irresponsabilidad generada por la falta de coordinación y gerencia”, remarcó Salazar.
