
Este jueves 23 de enero, los soldados mexicanos comenzaron con la instalación de refugios de emergencia, cerca de la frontera con Estados Unidos, antes de las deportaciones masivas por parte del presidente Donald Trump.
El gobierno mexicano dijo que planea abrir nueve albergues para sus ciudadanos y tres más para extranjeros deportados, sin aclarar la capacidad total, bajo un esquema llamado «México te abraza».
La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que México brindaría asistencia humanitaria a los migrantes deportados de otros países antes de repatriarlos. La mandataria mexicana dijo que se esperaba que dos de los centros de recepción estuvieran listos al final del día, y los demás durante el fin de semana. Estarán equipados con cocinas y baños y ofrecerán alimentación, servicios de salud y asesoramiento.
En la ciudad nororiental de Matamoros, fronteriza con Brownsville, Texas, se vio a personal de la marina erigiendo un refugio en un gran campo deportivo, según un corresponsal de la AFP.
Las instalaciones incluyeron carpas de color verde olivo para el personal militar que estará a cargo de la seguridad, así como una estructura metálica que albergará carpas para los deportados.
El albergue de Matamoros, uno de los tres que se construyen en el estado de Tamaulipas, tendrá capacidad para albergar a unas 3 mil personas, según autoridades municipales.
«Esperamos recibir entre 200 y 250 personas al día», dijo Alberto Granados, alcalde de la ciudad a orillas del río Grande que serpentea a lo largo de la frontera.
La semana pasada, otra ciudad fronteriza mexicana, Tijuana, al sur de California, declaró una emergencia para liberar fondos para hacer frente a la posible llegada de deportados.
Carlos Peña, alcalde de Reynosa, al otro lado de la frontera con Texas, advirtió esta semana que «no hay suficiente espacio» en los refugios y la situación podría volverse «crítica».
El gobierno de México anunció en diciembre 2024, que lanzaría una aplicación móvil con un botón de alerta para los migrantes que enfrentan una detención inminente en Estados Unidos, donde hay varios millones de mexicanos indocumentados.
Miles de personas varadas
En su primer día en el cargo, Donald Trump declaró una emergencia nacional en la frontera sur de Estados Unidos, y prometió deportar a “millones y millones” de migrantes.
Su administración dijo que también restablecería la política de «Permanecer en México» que prevaleció durante la primera presidencia de Trump, bajo la cual las personas que solicitan ingresar a Estados Unidos desde México deben permanecer allí hasta que se decida su solicitud.
La Casa Blanca también detuvo un programa de asilo para personas que huyen de regímenes autoritarios en América Central y del Sur, dejando a miles de personas varadas en el lado mexicano de la frontera.
El miércoles 22 de nero, la oficina de Trump dijo que había ordenado el envío de 1.500 efectivos militares más a la frontera. Ante la represión, algunos migrantes dijeron que habían decidido buscar asilo en México.
«Muchos de nosotros como migrantes no queremos regresar a nuestros países de origen, por eso estamos iniciando los trámites para quedarnos aquí en México», dijo el hondureño Carlos Alfredo Maduro, de 34 años, una de los cientos de personas que hacían fila afuera de las oficinas de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados en la ciudad sureña de Tapachula.
«Vamos a pedir asilo a México y esperar a ver qué soluciones ofrece la nueva administración de Donald Trump», dijo Engelber Vázquez, un venezolano de 42 años.
AFP
