La incondicional, la biógrafa, la millonaria y las otras amantes: historias de amores y tragedias en la vida de Pablo Escobar - LaPatilla.com

La incondicional, la biógrafa, la millonaria y las otras amantes: historias de amores y tragedias en la vida de Pablo Escobar

Victoria Eugenia Henao junto a Pablo Emilio Escobar Gaviria. La mujer es la madre de los dos hijos del narcotraficante colombiano

 

Estaba más que claro que Pablo Emilio Escobar se sentía capaz de conquistar a cualquier mujer. Podría decirse que su único punto débil en su personalidad avasallante era su altura. Odiaba que lo calificaran como un hombre bajo y nadie se atrevía siquiera a mencionarlo porque podía desatar su furia.

Por infobae.com





Se sentía cómodo en el rol de la seducción permanente que ejercía sin pudor ante aquellas que le interesaban. No le preocupaba para nada si aparecían obstáculos en el camino para llegar a ellas. Al contrario, las dificultades le provocaban aún más interés. Así ocurrió con Victoria Eugenia Henao, la única con la que se casó ante Dios y tuvo dos hijos, Juan Pablo y Manuela. La conoció a comienzos de los años 70, cuando ambos vivían en el barrio La Paz del municipio de Envigado en Antioquia. Pablo pasó en su moto y fue amor a primera vista para ambos. El tema es que ella era una niña de 12 años, y él un muchacho de 23.

Desde el primer instante Escobar se propuso conquistarla, entre miradas cómplices y tiraditas de besos. Hasta que le envió un mensaje a través de Yolanda, una de sus íntimas amigas, quien lo primero que le remarcó fue la diferencia de edad entre ambos, detalle que no le importó para nada. Así empezaron a cruzarse y él avanzaba todo lo que podía. Conenzó a hacerle pequeños regalos que luego fueron más importantes. Hasta lograr encuentros cortos, de un par de horas, sin que su familia supiera que eran con él, pero encuentros al fin, casi siempre acompañada por su amiga.

Cuando se enteraron Leonor, su mamá, y sus hermanos, la situación se complicó y mucho, pero Pablo, que estaba acostumbrado a hacer lo que quería, siguió adelante como si nada y juntos empezaron un coqueteo que continúo en noviazgo. Por supuesto que él mantenía encuentros paralelos con otras chicas, así fue siempre, hasta su muerte.

A Victoria hasta sus hermanos le advertían que ese hombre no era el indicado, pero ella se sentía tan feliz que, aunque los escuchó, predominaron sus sentimientos. Pablo seguía con sus infidelidades, también se ausentaba un tiempo, pero reaparecía, le decía que era la mujer de su vida y que sería la madre de sus hijos, y ella además de perdonarlo lo amaba aún más. En medio de la relación, Escobar hasta fue preso por robo, pero nada impidió que el romance creciera hasta la propuesta de casamiento, que se terminó concretando luego de que ella dejara su casa sin avisarle a nadie.

Finalmente viajaron a Cali, y pese a que parte de la familia de Victoria la esperó allí para convencerla de que regresara, la boda se concretó en marzo de 1976 en la parroquia de la Santísima Trinidad en Palmira, donde vivía su abuela Lola. Ella por entonces tenía 15 años y cursaba el bachiller; él 26 y sus actividades siempre estaban al margen de la ley y relacionadas con la producción y el tráfico de cocaína, detalle que la adolescente ignoraba por completo. Aunque de a poco empezaba a abrir un poco más los ojos debido a que su flamante marido volvía a caer preso y debía visitarlo en la cárcel. Él argumentaba que lo habían involucrado por confusión, por ser solidario con un amigo. Y Victoria prefirió no preguntar mucho más.

Entre visitas le confió que estaba embarazada de Juan Pablo, su primer hijo, que nació el 24 de febrero de 1977. En aquellos tiempos Pablo llevaba un noviazgo de años con Noemí, que había enviudado y le llevaba unos pocos años, situación que su esposa conocía pero no podía evitar. Mientras crecía su poder económico, Escobar siempre se las rebuscaba para desaparecer con mujeres alegando reuniones de trabajo que se sucedían a cualquier hora. Y también se la pasaba de fiesta en fiesta junto a su primo, Gustavo Gaviria, tanto en Medellín, Cali o Bogotá mientras ambos incursionaban en el automovilismo.

En 1984 llegaría su hija Manuela para felicidad de ambos, pero eso no impidió que Pablo viviera de juerga. Victoria Eugenia Henao relató en su libro Mi vida y mi cárcel con Pablo Escobar de Editorial Planeta, que gran parte de estas historias de amor paralelas de su marido las pudo saber recién cuando se puso a viajar para investigar con el fin de poder redactar su obra. Allí describió más allá del dolor que le provocaron las infidelidades, cada detalle de esas relaciones que lo alejaban de la vida en familia que tanto ella como sus hijos anhelaban porque pese a todo, lo amaban.

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